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El Director del FBI James Comey testifica ante el Comité Judicial del Senado en el Capitolio, el 3 de mayo de 2017 en Washington

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El presidente estadounidense Donald Trump no impedirá el testimonio que el exdirector del FBI James Comey debe ofrecer ante el Senado esta semana sobre la presunta injerencia rusa en la campaña presidencial del año pasado, afirmó la Casa Blanca.

"El presidente no aplicará el privilegio del poder ejecutivo" de negarse a ofrecer informaciones, dijo la portavoz adjunta del gobierno, Sarah Huckabee.

Comey, que fue despedido por Trump a principios de mayo, podría denunciar el jueves ante el Senado supuestas presiones de la Casa Blanca para contener una investigación sobre la eventual colusión con Rusia durante los comicios.

Su testimonio ha levantado una gran expectación porque podría poner en apuros a Trump.

El diario The New York Times asegura desde hace varios días que el mandatario republicano pidió a Comey enterrar una investigación sobre uno de sus más cercanos colaboradores, el general Michael Flynn.

En las últimas semanas se han sucedido las revelaciones de vínculos entre personas cercanas a Trump y cargos rusos.

El presidente niega haber intercedido ante el FBI y también la injerencia de Rusia.

La normativa estadounidense contempla que el Poder Ejecutivo tiene la prerrogativa de negar a los otros dos poderes (el Legislativo y el Judicial) el acceso a informaciones o personal bajo órdenes directas del presidente, como era el caso de Comey.

Como director del FBI, Comey estaba al frente de una investigación sobre la alegada interferencia de Rusia en las elecciones presidenciales de 2016 y la eventual complicidad del comité de campaña de Trump.

En particular, Comey se concentraba en contactos que varios personas allegadas a Trump habían mantenido con funcionarios rusos durante la campaña electoral.

Entre ellos, la investigación había focalizado en Flynn, quien había ocultado los contactos con funcionarios rusos. Flynn resultó despedido al mes de asumir el cargo.

El pasado 9 de mayo, Comey fue despedido sumariamente por Trump, y días más tarde la prensa estadounidenses denunció que en un memorando interno a sus subordinados directos Comey había relatado presiones de la Casa Blanca para "dejar tranquilo" a Flynn.

De ser cierto, ese gesto constituye obstrucción de justicia, un delito considerado grave por la legislación estadounidense, y hasta podría abrir las puertas para un juicio político contra Trump.

Ante la gravedad del escándalo, el comité de inteligencia del Senado invitó a Comey a una audiencia pública, que se realizará el jueves en la mañana.

Desde que se confirmó la audiencia de Comey, parte de la prensa estadounidense había especulado que la Casa Blanca podría poner obstáculos a su testimonio.

Trump aún no ha escogido a un nuevo director del FBI. El Departamento de Justicia nombró un fiscal especial e independiente, Robert Mueller, para conducir la investigación sobre el rol de Rusia en las elecciones presidenciales del año pasado.

El lunes por la noche, el periódico digital The Intercept afirmó, basándose en un documento secreto de la NSA, que piratas informáticos de la inteligencia rusa intentaron varias veces ingresar en los sistemas electorales estadounidenses antes de los comicios presidenciales.

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