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El presidente Donald Trump durante su discurso sobre el estado de la Unión en Washington, el 30 de enero de 2018

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El presidente estadounidense, Donald Trump, pidió el martes, en su discurso ante el Congreso, la unidad suprapartidaria para negociar una reforma urgente del sistema migratorio, pero la agresiva retórica que utilizó podría tornar ese entendimiento aún más difícil.

Trump pronunció su discurso sobre el estado de la Unión ante un Congreso incapaz de aprobar desde octubre pasado un presupuesto federal, paralizado y profundamente dividido sobre el contenido de una reforma migratoria que se torna urgente.

En su pronunciamiento, el mandatario ofreció una mano negociadora al opositor Partido Demócrata, en un llamado a poner "la política a un lado y finalmente completar este trabajo".

Ese esfuerzo de republicanos y demócratas, dijo el presidente, era urgente para "traer nuestro sistema migratorio al Siglo XXI".

La mano extendida de Trump se explica por la necesidad urgente de la Casa Blanca de alcanzar algún tipo de acuerdo con la oposición sobre la cuestión migratoria para luego destrabar las negociaciones sobre el presupuesto federal.

El pasado 22 de enero, luego de tres días en que el gobierno debió cerrar sus puertas por falta de presupuesto, el Congreso aprobó un plan de gastos provisorio apenas hasta el 8 de febrero, para en ese tiempo tratar de aprobar un acuerdo sobre reforma migratoria.

- Urgencia de un acuerdo -

Para votar un presupuesto, la oposición demócrata exige una solución para los llamados "dreamers", jóvenes inmigrantes que llegaron ilegalmente al país en la infancia y regularizaron su situación mediante un programa conocido por las siglas DACA.

En septiembre pasado, Trump anunció la decisión de no renovar más los permisos previstos en el DACA, y con ello dejó a un paso de la ilegalidad a una comunidad de unos 690.000 inmigrantes formalmente regularizados.

En caso de que la cuestión migratoria siga sin resolverse el próximo 8 de febrero difícilmente se aprobará un presupuesto federal y el país estará nuevamente al borde del cierre del gobierno, el temido "shutdown", como ya ocurrió el 20 de enero.

Sin embargo, aún con la mano extendida a la oposición, en su discurso Trump retomó la agresiva retórica antiinmigrante de su campaña electoral, a riesgo de echar a perder la eficacia de su gesto negociador.

Trump se plantó firme en la propuesta lanzada la semana pasada por la Casa Blanca y que incluye una vía a la naturalización para 1,8 millón de inmigrantes al cabo de un período de 12 años.

Pero la propuesta viene acompañada de una pesada "mano dura" con la inmigración legal e ilegal y contempla fondos por unos 25.000 millones de dólares para el controvertido muro en la frontera con México.

Esa propuesta, dijo, permitirá "crear un sistema migratorio seguro, moderno y legal".

- Ácida división -

El tono de ácida división quedó también en evidencia en declaraciones del legislador republicano Jeb Hensarling, para quien "si los demócratas se niegan a negociar lo que el presidente ha puesto sobre la mesa, tal vez deberían emigrar del Congreso".

El líder demócrata en el Senado, Chuck Schumer, es uno de los interlocutores necesarios para alcanzar un acuerdo sobre la reforma migratoria, pero el legislador no parecía conmovido por el intento de aproximación del presidente, a raíz de la retórica utilizada.

Para Schumer, el discurso de Trump "alimentó las llamas de la división en vez de aproximarnos".

Elizabeth Guzmán, una peruano-estadounidense de la legislatura local de Virginia, dijo: "No debemos aceptar ni normalizar la forma atroz e insultante en la cual este presidente representa a nuestras comunidades. Hacerlo sería rendirse a un cuento falso y peligroso".

Para el Comité Nacional Demócrata, en tanto, "Trump ha repetido muchas veces la mentira de crímenes cometidos por inmigrantes para intimidar y empujar su agenda anti inmigrante" y su discurso anual "no fue la excepción".

Al retirarse del Congreso el martes de noche, el senador demócrata Richard Blumenthal expresó el deseo de que Trump "sea realmente el unificador suprapartidario, y no el Divisor en Jefe que vino a esta cámara".

Es en este ambiente de tirantez en el que en apenas una semana republicanos y demócratas deberán hallar un terreno común para resolver un problema tan complejo.

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AFP