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La cúpula del Capitolio, en Washington, el 4 de mayo de 2017. Trump ha hecho del reemplazo de la ley de salud, conocida como "Obamacare", una pieza central de su agenda

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El presidente Donald Trump volvió a presionar este lunes al Congreso para aprobar antes de agosto la polémica reforma republicana al sistema de salud en Estados Unidos, actualmente paralizada a falta de consenso en su partido.

Trump reprochó el inmovilismo de los congresistas, que volverán a sesionar el martes en el Senado después del asueto por el 4 de julio --Día de la Independencia--. Ambas cámaras tienen programado estar en receso durante todo el mes de agosto.

"No me puedo imaginar que se atrevan a dejar a Washington sin una bonita nueva ley de salud completamente aprobada", escribió en Twitter.

Trump ha hecho del remplazo de la ley de salud, conocida como Obamacare (sancionada por su antecesor, Barack Obama), una pieza central de su agenda.

El líder republicano en el Senado, Mitch McConnell, trató de que el plan fuera votado en la Cámara alta antes del feriado del 4 de julio.

Pero el disenso dentro de su propio partido lo llevó el mes pasado a posponer el voto.

Las encuestas también mostraron que el plan del Senado es muy poco aceptado entre los estadounidenses.

La policía arrestó el lunes a 80 personas que manifestaban en los edificios del Congreso, expresando su oposición a los últimos esfuerzos de los legisladores para avanzar en el proyecto de reforma sanitaria.

La policía del Capitolio informó en un comunicado que 32 hombres y 48 mujeres fueron arrestados por "actividades de demostración ilegales".

McConnell abrió la sesión del lunes sin indicar si se llegó a un compromiso entre las diversas facciones de su partido, prefiriendo denunciar la oposición de la minoría demócrata. "Lamento que nuestros colegas demócratas hayan demostrado que no quieren trabajar con nosotros", dijo.

De acuerdo al legislador, una nueva versión del plan de reforma republicano podría ser anunciado el jueves en el Senado, con una revisión y una votación la próxima semana.

McConnell redactó el proyecto de ley actual en secreto con un grupo de asesores, dejando fuera a varios senadores clave que después expresaron su preocupación de que la reforma pudiera dejar a millones de personas sin seguro médico.

Estados Unidos es la única democracia desarrollada sin una red universal de cobertura de salud, y casi 30 millones de estadounidenses carecen de seguro médico, según cifras oficiales.

Con los demócratas unidos en la oposición, se necesita que al menos 50 de los 52 senadores republicanos aprueben la medida.

Pero unos 10 republicanos anunciaron que no votarán por el proyecto tal como está escrito, incluyendo al senador Bill Cassidy, quien dijo a Fox News el domingo que "claramente el proyecto ha muerto".

El borrador del Senado mantiene intactas algunas partes de Obamacare, pero quita gran parte de su financiamiento. También hace retroceder la expansión de Medicaid, el programa de atención de salud federal para los pobres y discapacitados.

Si bien la medida se está ajustando, en un intento desesperado de conseguir suficientes votos republicanos, Cassidy se quejó de que ni siquiera ha visto la nueva versión.

Varios republicanos han expresado su preocupación de que el proyecto de ley deje a millones sin seguro médico.

"Después de semanas de trabajo, parece que mis amigos del otro partido todavía no tienen los votos necesarios para avanzar en su proyecto de ley", ironizó el lunes el líder de los demócratas, Chuck Schumer.

Si el proyecto republicano fracasa, McConnell ha dicho que será necesario un esfuerzo bipartidista.

Y Schumer le escribió el lunes a su rival, llamándolo a cooperar con varias medidas demócratas relacionadas con Obamacare.

AFP