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El presidente de EEUU, Donald Trump, visita el 23 de mayo de 2017 el Museo del Holocausto Yad Vashem, en Jerusalén

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El presidente de EEUU, Donald Trump, dejó satisfecha a la derecha israelí tras su paso por Jerusalén, pero la ausencia de propuestas concretas para poner fin a décadas de conflicto con los palestinos despierta interrogantes.

Un ardiente elogio a Israel, pero ni una sola palabra sobre la creación de un Estado palestino ni tampoco sobre la colonización, por lo que no hubo mención a las concesiones territoriales que Israel tendría que hacer algún día.

El júbilo del primer ministro, Benjamin Netanyahu, al escuchar a Trump exaltar "el espíritu irreductible del pueblo judío" y prometer el apoyo "para siempre" de su administración a Israel refleja el mismo del que disfruta toda la derecha local.

Por su parte, para los dirigentes palestinos, la política estadounidense sigue sin experimentar cambios. Durante una estancia de 28 horas, apenas estuvo dos en Belén, en la Cisjordania ocupada.

Además, su paso relámpago por el lado palestino careció del contenido simbólico mostrado en el israelí. Trump se convirtió en el primer presidente estadounidense en ejercicio en visitar el Muro de las Lamentaciones y también depositó una ofrenda floral en el memorial de la Shoah.

Tras el discurso de Trump, el martes, los periodistas escucharon al ministro de Ciencias israelí, Ofir Akunis, decir que su partido, el derechista Likud, contaba con el presidente estadounidense como nuevo miembro.

- Silencio sobre las colonias -

Para la derecha israelí, la visita de Trump pasó página de las difíciles relaciones con su predecesor, Barack Obama, partidario de la creación de un Estado palestino y opositor a la colonización israelí en los territorios ocupados.

Ésta es ilegal según el derecho internacional y un obstáculo para la paz según la mayoría de naciones.

Trump "no reprendió a Israel por las colonias, ni se comprometió con la solución de dos Estados", se congratulaba ante la AFP Tzahi Hanegbi, ministro de Cooperación Regional, también del Likud.

Varios miembros del Gobierno de Netanyahu son opositores declarados a la creación de un Estado palestino y partidarios de la colonización, incluso de la anexión de Cisjordania, ocupada militarmente desde hace medio siglo.

La solución con dos Estados es la referencia de la diplomacia estadounidense y también de la comunidad internacional desde hace años.

Por ello, algunos comentaristas destacan la importancia de que Trump no la mencionase durante su visita.

- Discurso "racista" -

Hossam Zomlot, un consejero del presidente de la Autoridad Palestina, Mahmud Abas, minimizó el silencio estadounidense.

"Estos dos días no tuvieron nada de política, consideramos que la política estadounidense continúa siendo la misma (...) Fue una visita de intención, y ésta era anudar la relación y ayudarnos a alcanzar una solución definitiva", afirmó.

Pero Trump se limitó a llamar a israelíes y palestinos a tomar "decisiones difíciles", sin precisar cómo piensa lograr lo que llama el acuerdo "último".

En un comunicado informando sobre las conversaciones de Trump con Abas, la Casa Blanca subraya que el líder palestino se manifestó "dispuesto a comenzar negociaciones inmediatamente". No obstante, no menciona las condiciones previas exigidas por Abas, lo que éste ha mencionado durante meses.

Nathan Thrall, experto del International Crisis Group, advierte sobre las conclusiones precipitadas. Para él, "la verdadera cuestión es saber si paso algo sustancial entre bambalinas". Además, opina que Abas se expone a "un problema de credibilidad" si retoma las negociaciones sin ninguna concesión previa israelí.

La gestión de Abas, impopular, se ve socavada por las divisiones intestinas entre la Autoridad Palestina, con sede en Cisjordania, que preside y actúa como interlocutor reconocido por la comunidad internacional, y el movimiento islamista Hamás, que controla la Franja de Gaza y es considerado terrorista por Estados Unidos y la Unión Europea.

El discurso de Trump en Jerusalén fue "racista", dijo a la AFP el portavoz de Hamás, Fawzi Barhum. "Las ilusiones sobre la equidad que podría haber podido aportar Trump no durarían mucho", aseguró.

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AFP