Contenido externo

El siguiente contenido proviene de socios externos. No podemos garantizar al usuario el acceso a todos los contenidos.

El presidente de EEUU, Donald Trump, el 7 de julio de 2017 en Hamburgo, en el norte de Alemania, durante la celebración de una cumbre del G20

(afp_tickers)

Mientras se codea con los líderes de las otras grandes economías del mundo, Donald Trump es optimista sobre la recuperación de Estados Unidos, incluso si hay nubes en el horizonte.

"¡Mercado de valores en todo momento alto, desempleo en el nivel más bajo en años (salarios comenzarán a subir) y nuestra base nunca ha sido más fuerte!", tuiteó el presidente de Estados Unidos al comienzo de esta semana.

"No importa dónde se mire, la economía está resplandeciendo", dijo en un discurso el 4 de julio, un día antes de dirigirse a Europa para asistir a la cumbre del G20.

Trump puede señalar algunas buenas cifras desde su inesperada elección, que fue saludada en los mercados de valores.

El Dow Jones Industrial Average subió un 17,2% desde las elecciones de noviembre, mientras que el S&P 500 ganó un 13,7% y el índice tecnológico Nasdaq aumentó un 18,4%.

Las acciones bancarias en particular se dispararon en medio de las promesas de que el sector vería una flexibilización de las regulaciones establecidas a raíz de la crisis financiera de 2008.

La tasa de desempleo es sólo del 4,3%, mientras que el déficit comercial se está reduciendo.

Aún así, los expertos dicen que Trump está ganando crédito por logros -particularmente en cuanto al empleo- cuyas bases fueron establecidas por su predecesor, Barack Obama.

Y también señalan que el presidente tiene poco para mostrar en cuestión de políticas, con las promocionadas reformas tributarias y el programa de gastos de infraestructura todavía como simples puntos de conversación.

Mientras tanto, la prometida reforma de salud, que incluye un enorme recorte de impuestos para los ricos, está luchando para obtener su aprobación en el Senado.

"Yo diría que sigue siendo la recuperación de Obama", opinó Joseph E. Gagnon, del Peterson Institute for International Economics. "Nada sustancial ha cambiado todavía, pero los mercados están claramente centrándose en lo que puede cambiar", estimó.

- Recorte en los pronósticos de crecimiento -

Trump asumió su cargo después de criticar los logros económicos de Obama, alegando que se dejaba a demasiadas personas fuera de la recuperación y prometiendo acelerar el crecimiento al 4%.

Pero el Fondo Monetario Internacional (FMI) recientemente redujo sus pronósticos de crecimiento para Estados Unidos debido a la ausencia de detalles sobre las propuestas que lo habían llevado a elevar sus estimaciones en enero.

El FMI advirtió de "importantes incertidumbres políticas" que pesan sobre las perspectivas, mientras que volvió a la proyección del año pasado de que la economía se expandirá un 2,1% en 2017 y 2018, bajando frente a los anteriores pronósticos, del 2,3 y 2,5%, respectivamente.

El FMI cuestionó a su vez la promesa del Gobierno de acelerar el crecimiento a más del 3%, el objetivo más modesto ahora adoptado por el secretario del Tesoro, Steven Mnuchin, quien además aclaró que alcanzar esa tasa llevará tiempo.

La experiencia internacional y la historia de Estados Unidos muestran sólo algunos ejemplos de economías que logran un crecimiento de esa magnitud y usualmente sólo después de una recesión cuando el desempleo es alto, dijo el FMI.

Si bien la situación laboral es saludable, un desempleo tan bajo deja poco espacio para que la economía crezca sin alimentar la inflación, a menos que la inmigración aumente para llenar vacantes laborales.

- Salarios estancados -

Las empresas están registrando dificultades para encontrar trabajadores calificados.

Los salarios se han mantenido estancados, pero si empiezan a subir, podrían aumentar la inflación, limitar las ganancias empresariales y solidificar el plan de la Reserva Federal de elevar la tasa de interés de referencia, lo que a su vez tenderá a frenar el crecimiento.

La mayoría de los datos sobre la economía real muestran ganancias estables pero a veces desiguales: el crecimiento del PIB en los últimos tres meses del año pasado alcanzó el 2,1%, pero se desaceleró al 1,4% en el segundo trimestre.

Las ventas de automóviles nuevos alcanzaron un récord en 2016, pero cayeron bruscamente este año, mientras que la construcción de viviendas y las compras de grandes artículos por parte del consumidor han experimentado altibajos.

Los índices de actividad de los sectores manufacturero y de servicios han seguido creciendo, pero la industria está preocupada por la incertidumbre sobre las políticas del Gobierno.

Timothy R. Fiore, director del Comité de Encuestas de Negocios de Fabricación de ISM, dijo esta semana que la incertidumbre y las reiteradas amenazas de Trump sobre guerras comerciales pesan en el panorama. "Esta incertidumbre realmente no ayuda al entorno empresarial", opinó.

AFP