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El presidente de EEUU Donald Trump habla tras la ceremonia de investidura de James Mattis como nuevo secretario de Defensa, en el Pentágono, en Washington, DC, el 27 de enero de 2016.

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El presidente Donald Trump suspendió este viernes por decreto la llegada de refugiados a Estados Unidos e impuso nuevas trabas a viajeros procedentes de siete países musulmanes, con el fin de evitar la entrada de "terroristas islámicos radicales".

Cumpliendo así otra promesa electoral, Trump afirmó que su país "no admitirá a las mismas amenazas que nuestros soldados enfrentan en otros lados del mundo". Por ello estableció un mecanismo de "chequeo extremo" para "mantener a los terroristas islámicos radicales fuera de Estados Unidos".

"Esto es bueno", puntualizó durante la investidura de James Mattis como secretario de Defensa en el Pentágono. Estados Unidos sólo recibirá "a quien apoye a nuestro país y a quien ame a nuestro pueblo".

La medida suspende totalmente el programa estadounidense de acogida de refugiados durante al menos 120 días, mientras se concreta el futuro sistema de verificación de visas.

Los nuevos protocolos deben "garantizar que los aprobados como refugiados no supondrán una amenaza a la seguridad o bienestar de Estados Unidos".

Además, prohíbe específicamente la llegada de refugiados sirios de forma indefinida o hasta que el mandatario decida que no son un peligro para el país.

Mientras tanto, las autoridades no concederán visas durante 90 días a migrantes o visitantes procedentes de Irán, Irak, Libia, Somalia, Sudán, Siria y Yemen.

En el año fiscal 2016 (que va del 1 de octubre de 2015 al 30 de septiembre de 2016) el país admitió a 84.994 refugiados de diversas nacionalidades, incluyendo unos 10.000 sirios.

- Propuesta de campaña -

Durante la renovación del sistema de visas se harán algunas excepciones a personas pertenecientes a "minorías religiosas", que favorecerán principalmente a los cristianos.

Los defensores de los derechos humanos y organizaciones que protegen a los refugiados condenaron el paso tomado por Trump.

La activista paquistaní Malala Yousafzai, ganadora del premio Nobel de la Paz que fue víctima de un atentado perpetrado por los talibanes en 2012, afirmó que la medida cierra puertas.

"Tengo el corazón destrozado porque hoy [por viernes] el presidente Trump le ha cerrado las puertas a niños, madres y padres que huyen de la violencia y la guerra", manifestó en un comunicado.

El director ejecutivo de la Unión Estadounidense por las Libertades Civiles (ACLU, por sus siglas en inglés), Anthony Romero, señaló de su lado que el "chequeo extremo es solo un eufemismo para discriminar a los musulmanes".

Ahmed Rehab, director en Chicago del grupo Consejo de Relaciones Islamo-Estadounidenses, dijo a la AFP que el decreto "afecta a gente apenas basado en su fe religiosa y origen nacional, y no por su carácter".

Su organización no descarta combatir el decreto mediante procesos ante la justicia.

Pero la noticia fue aplaudida por el presidente de la Cámara de Representantes Paul Ryan, un peso pesado del Partido Republicano, quien dijo apoyar el programa de acogida de refugiados, pero subrayó que "es tiempo de reevaluar y reforzar el proceso de verificación de visas".

Los defensores de Trump también celebraron este paso alegando la necesidad de que el país impida la infiltración de seguidores de Al Qaida o del Estado Islámico como simples refugiados.

- "Reconstruir un gigante" -

Al mismo tiempo, el presidente estadounidense firmó un decreto que sienta las bases para lo que definió como una "gran reconstrucción" del aparato militar.

Esto se hará "desarrollando planes para nuevos aviones, nuevos navíos, nuevos recursos y nuevas herramientas para nuestros hombres y mujeres uniformados", expresó.

"Nuestro poderío militar no será cuestionado por nadie, pero tampoco lo será nuestra dedicación a la paz. Queremos paz", añadió.

Mientras estampaba su firma en el decreto sobre reconstrucción militar, Trump bromeó: "Reconstruir nuestras fuerzas armadas. Esto es grande. ¿No suena bien?".

Este decreto determina que el secretario Mattis tiene ahora un plazo de 30 días para hacer una revisión de la situación general de las Fuerzas Armadas y presentar a la Casa Blanca una lista de recomendaciones para mejorar esas condiciones.

AFP