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Morgan Tsvangirai, el líder de la oposición zimbabuense

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Morgan Tsvangirai, que murió este miércoles de cáncer a los 65 años, fue durante décadas el rostro de la oposición democrática en Zimbabue, un rol que le valió amargas decepciones, palizas y cárcel.

Tres veces concurrió a las urnas Tsvangirai a lo largo de quince largos años, sin lograr derrotar al todopoderoso Robert Mugabe, su feroz rival, que solo abandonó el poder por iniciativa propia, el pasado mes de noviembre.

Jefe del Movimiento por un Cambio Democrático (MDC), Tsvangirai se disponía a intentarlo de nuevo este año contra el sucesor de Mugabe, Emmerson Mnangagwa, pero el cáncer de colón, que intentaba curar en Sudáfrica, pudo con sus esperanzas.

Nacido en 1952, Tsvangirai, ex obrero del sector textil y contramaestre de minas, fue sindicalista de base antes de pasar a presidir en 1988 el poderoso Congreso de Sindicatos de Zimbabue (ZCTU).

A finales de los años noventa demostró su carisma y capacidad de movilización lanzando una serie de huelgas generales contra el gobierno. Amparado por su popularidad, fundó el Movimiento por el Cambio Democrático (MCD) a finales de 1999.

En menos de un año, ese partido -que el poder acusó de estar al servicio de la minoría blanca del país y de la antigua potencia colonial británica- consiguió imponerse como primera fuerza de oposición seria a Mugabe.

Su fundador pasó varias veces por la cárcel, la primera en 1989 en un contexto de protestas estudiantiles contra el cierre de la universidad de Harare. Tres años más tarde fue encarcelado por manifestarse contra las reformas económicas y las restricciones a la actividad sindical.

En 1997, según una biografía autorizada, "escapó a la muerte cuando un grupo de desconocidos entró en su despacho e intentó defenestrarlo desde un décimo piso".

Tsvangirai aseguró que hubo tres intentos más de acabar con su vida.

En junio de 2003 pasó dos semanas en la cárcel por instar a manifestaciones antigubernamentales.

Acusado de "traición" antes de las presidenciales de 2002 por "complot" contra Mugabe, cargo que le podría haber costado la pena capital, Tsvangirai fue absuelto en 2004.

En marzo de 2007 fue detenido antes de una "oración colectiva" de la oposición y le propinaron una severa paliza.

Las imágenes televisivas dan la vuelta al mundo, y Tsvangirai declara desde su cama de hospital: "han brutalizado mi cuerpo, pero nunca romperán mi espíritu".

Al año siguiente está a punto de arrebatar la presidencia a Mugabe, que como venganza lanza una sangrienta represión contra los opositores, con más de 200 muertos en las calles.

En 2009, sometido a la presión internacional, el régimen se abre y tiende la mano. Tsvangirai se convierte en primer ministro de su eterno rival.

Durante cuatro años, en nombre de la "unidad nacional", Tsvangirai soporta la mordaza del régimen. Mugabe controla el aparato de seguridad, las grandes decisiones económicas. El MDC sale profundamente herido y dividido de la experiencia.

El mismo año en que entró a formar parte del gobierno, la esposa de Tsvangirai, Susan, moría en un accidente de coche del cual el propio líder político salió vivo.

Sus intentos de llegar a la presidencia volvieron a fracasar, por manipulaciones electorales del gobierno.

En noviembre pasado, tras la salida del poder de Mugabe, sorprendió a propios y extraños al mostrarse en público junto a Emmerson Mnangagwa. Luego, sin dudar, volvió a denunciar sus ambigüedades al frente de un régimen que aún carece de credenciales democráticas desde la independencia, en 1980.

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AFP