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El primer ministro turco, Ahmet Davutoglu (2ºi), reza por las víctimas del atentado de Ankara junto a los ministros del Interior, Efkan Ala (i), y Defensa, Ismet Yilmaz (d), y al gobernador de Ankara, Mehmet Kiliclar, el 19 de febrero de 2016

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Turquía, que acusó al Partido de los Trabajadores de Kurdistán (PKK) y a las milicias kurdas sirias del atentado de Ankara, bombardeó en la noche del jueves sectores kurdos al norte de la ciudad siria de Alepo.

El atentado, en la noche del miércoles en pleno centro de Ankara, dejó 28 muertos y 81 heridos, siete de ellos hospitalizados en unidades de cuidados intensivos.

El jueves, en otro ataque atribuido al PKK, al menos seis soldados turcos murieron cuando viajaban en un convoy en la región de Diyarbakir, en el sureste del país.

Menos de 24 horas después del atentado en Ankara, el primer ministro turco, Ahmet Davutoglu, afirmó que fue planificado por el PKK y las milicias kurdas de Siria y ejecutado por un sirio de 23 años. Los kurdos desmintieron tales acusaciones. "Este ataque terrorista fue cometido por elementos de la organización terrorista (PKK) en Turquía y un miliciano de las YPG (Unidades de Protección del Pueblo, milicias kurdas de Siria)", dijo Davutoglu a la prensa.

"El nombre del autor del atentado es Salih Necar. Nació en 1992 en la ciudad de Amuda, en el norte de Siria (...). La organización terrorista (PKK, ndlr) y las YPG cometieron conjuntamente este ataque", insistió el jefe de Gobierno.

Catorce personas vinculadas con el atentado han sido detenidas, aseguró por su parte el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan.

No obstante, uno de los principales dirigentes del PKK, Cemil Bayik, negó el jueves toda relación con el atentado de Ankara. "No sabemos quién lo cometió", declaró a la agencia de prensa prokurda Firat.

Por su parte, el líder del Partido de Unión Democrática (PYD), Saleh Muslim, desmintió en unas declaraciones a la AFP "cualquier implicación" de su brazo armado, las YPG. "Estas acusaciones" de Turquía "están claramente vinculadas con una tentativa de intervenir en Siria" por parte de Ankara, añadió.

Para Erdogan, "aunque digan que no tienen nada que ver con este ataque, las informaciones del Ministerio del Interior y los servicios de inteligencia muestran que sí son responsables".

Turquía teme que los kurdos sirios creen una zona autónoma en el norte de Siria a las puertas de su frontera, similar a la que ya tienen los kurdos de Irak.

Turquía vive en estado de alerta permanente desde hace varios meses, cuando empezó una serie de atentados que el Gobierno atribuyó al grupo yihadista Estado Islámico (EI). El más grave fue el doble atentado suicida del 10 de octubre pasado durante una manifestación por la paz en Ankara, que dejó un saldo de 103 muertos y 500 heridos.

Además, la reanudación de los enfrentamientos, y los atentados atribuidos al PKK tras más de dos años de tregua, han hecho volar en pedazos los diálogos de paz que se iniciaron en 2012 para buscar una solución al conflicto kurdo, que ha dejado más de 40.000 muertos desde 1984.

Horas después del atentado en Ankara, la aviación turca bombardeó bases del PKK en Irak. Davutoglu dijo que entre 60 y 70 combatientes murieron por esos bombardeos.

En la noche del jueves, la artillería turca basada en los alrededores de Kilis (sur), volvió a disparar intensamente contra posiciones kurdas, constató la AFP.

El Observatorio Sirio de los Derechos Humanos (OSDH) indicó que los bombardeos prosiguieron por la noche en el bastión kurdo de Afrin. Se trata del "ataque más intenso" contra esa zona desde que Turquía empezó su operación días atrás, indicó esa ONG.

Desde hace cinco días, la artillería turca bombardea a diario posiciones en el norte de Siria de los kurdos sirios de las YPG, que han aprovechado la ofensiva de las fuerzas de Damasco en la provincia de Alepo (norte) para apoderarse de nuevos territorios próximos a la frontera turca.

Turquía considera que tanto el PKK como las YPG son grupos "terroristas", a diferencia de Estados Unidos, que también considera "terrorista" al PKK, pero trabaja estrechamente con las YPG en la lucha contra los yihadistas en Siria.

Washington se negó a designar a un responsable del atentado de Ankara y pidió moderación a Turquía y a los combatientes kurdos.

En un informe al Consejo de Seguridad, el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, deploró "el reciente repunte de la actividad militar en la provincia de Alepo".

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AFP