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Policías turcos vigilando los alrededores de la Mezquita Azul, en el turístico barrio de Sultanahmet, objeto la víspera de un atentado donde murieron 10 alemanes, en Estambul el 13 de enero de 2016

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Cinco sospechosos estaban detenidos este miércoles en relación con el atentado suicida atribuido al grupo Estado Islámico (EI) que la víspera tuvo como objetivo, por primera vez en Turquía, a turistas extranjeros y provocó la muerte de diez alemanes en Estambul.

"Efectuamos hoy otras cuatro nuevas detenciones", dijo el primer ministro turco, Ahmet Davutoglu, ante la prensa en Estambul, a la salida de una reunión con las autoridades. Un primer sospechoso ya había sido detenido el martes en relación con este asunto.

Según las autoridades, el ataque fue cometido por un sirio de 28 años que entró en el país desde Siria y que al parecer es miembro del EI. "Este individuo entró a Turquía como un migrante más", dijo Davutoglu ante la prensa, tras una reunión de seguridad en Estambul. "Vamos a investigar todas sus relaciones", añadió.

Según la prensa turca, el autor del ataque nació en Arabia Saudí, entró en Turquía como refugiado el 5 de enero y pudo ser identificado rápidamente gracias a sus huellas dactilares registradas por los servicios de inmigración.

Davutoglu reiteró de nuevo el miércoles la responsabilidad del grupo Estado islámico en el ataque, pero aseguró que Turquía trata de encontrar a "los verdaderos actores detrás de este atentado en que Dáesh fue utilizado como una ficha".

Alemania afirmó el miércoles que las diez víctimas mortales eran alemanas.

El atentado dejó además 17 heridos, entre ellos una peruana, que será dada de alta en las próximas horas. La peruana herida se encuentra "bien" y podría salir este miércoles o el jueves del hospital, indicó a la AFP el cónsul honorario de Perú en Estambul, Jack Hayim.

Seis heridos seguían hospitalizados, según el primer ministro Davutoglu. "Una persona fue detenida el martes por la noche tras el ataque. La investigación sigue su curso meticulosamente", dijo el ministro del Interior turco, Efkan Ala, que se reunió con su homólogo alemán Thomas de Maizière, en Estambul.

De Maizière descartó por su parte que el atentado tuviera como objetivo su país. "En el estado actual de las investigaciones, nada indica que el atentado fuera dirigido contra alemanes y no veo ninguna razón para renunciar a los viajes a Turquía", dijo el ministro.

Tras el atentado, la policía lanzó varias redadas en círculos yihadistas, aparentemente sin relación directa con los atentados, y detuvo a nueve personas en Antalya (sud) y Mersin (sur), entre ellas tres rusos, según la agencia de prensa Dogan.

Sólo el martes fueron detenidos 65 presuntos simpatizantes del EI en Ankara, Esmirna (oeste), Kilis, Adana, Mersin (sur) y Sanliurfa (sureste).

El presidente islamoconservador Recep Tayyip Erdogan, acusado de ser indulgente con los yihadistas sirios, decidió finalmente el año pasado participar en la coalición internacional contra el yihadismo y ha arrestado a numerosos presuntos miembros del EI.

Desde entonces ha detenido a presuntos miembros del grupo y asegura haber frustrado varios atentados. El atentado de Estambul llega tres meses después de otro ataque frente a la estación central de Ankara en el que murieron 103 personas. En el Vaticano, el papa Francisco condenó el ataque y pidió rezar por las víctimas.

- En pleno centro histórico -

El kamikaze hizo estallar su cinturón de explosivos el martes por la mañana en pleno centro histórico de Estambul, en el lugar donde se erigía el antiguo hipódromo de Constantinopla, muy cerca de la basílica de Santa Sofía y de la Mezquita Azul que cada año visitan millones de turistas extranjeros.

El primer ministro Davutoglu visitó este miércoles a los heridos y luego acudió junto a De Maizière al lugar del ataque, donde depositó rosas rojas al pie de un obelisco cercano.

Por la mañana se habían levantado los cordones policiales en el lugar del atentado y volvía a haber turistas. Varias personas rindieron homenaje a las víctimas depositando rosas rojas al pie del obelisco donde tuvo lugar el atentado.

Turquía vive en estado de alerta permanente desde el doble atentado suicida del 10 de octubre en Ankara, en el que además de los 103 muertos hubo 500 heridos. El ataque iba dirigido contra manifestantes prokurdos reunidos frente a la estación y fue atribuido al EI.

Además, desde el año pasado el país está inmerso en un nuevo conflicto entre las fuerzas de seguridad y el Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK), rompiéndose el frágil alto el fuego que había durado dos años.

La prensa independiente turca denunció este miércoles la ambigüedad del Gobierno y su responsabilidad en los atentados recientes. "Estamos sentados sobre una bomba de relojería y la única razón de esta situación es esta tolerancia obsesiva (del Gobierno) con los grupos yihadistas", dijo el periódico Hürriyet.

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AFP