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Policías turcos vigilando en un colegio electoral el desarrollo de la jornada de votación, en Diyarbakir, el 1 de noviembre de 2015

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Las autoridades turcas golpearon este viernes los círculos yihadistas, a nueve días de una cumbre del G20 en Antalya (sur), donde detuvieron a veinte presuntos miembros de la organización Estado Islámico (EI).

Equipos de la policía antiterrorista efectuaron al amanecer una serie de redadas en esta ciudad costera y en las localidades vecinas de Alanya y Manavgat. En ellas detuvieron a veinte sospechosos que, según la agencia de prensa Dogan, estaban en contacto con miembros del EI en Irak y Siria. En la operación, los agentes se incautaron de numerosos aparatos electrónicos, según Dogan.

El pasado fin de semana ya fueron detenidos en Gaziantep (sur) otros nueve presuntos integrantes de la organización yihadista que pretendían atentar en Estambul y Ankara.

Antalya acogerá los días 15 y 16 de noviembre la cumbre anual de jefes de Estado y de Gobierno de las 20 mayores economías del planeta, que hablarán entre otras cosas de la guerra en la vecina Siria y las cuestiones ligadas al terrorismo y la lucha contra el EI.

Allí estarán en particular los presidentes de Estados Unidos, Barack Obama, y Rusia, Vladimir Putin. El primero lidera una coalición internacional que desde el verano de 2014 bombardea por aire a los yihadistas en Irak y Siria, donde estos proclamaron un califato en los territorios bajo su control. Por su lado, el ejército ruso interviene desde el 30 de septiembre en Siria, en apoyo al gobierno de Damasco, aliado suyo.

Desde el doble atentado que causó 102 muertos ante la estación central de tren de Ankara, el 10 de octubre, la policía turca ha operado en numerosas ocasiones contra los círculos yihadistas.

Según el fiscal de Ankara, el atentado, el más grave en la historia del país, fue encargado por el estado mayor del EI en Siria y perpetrado por una célula yihadista turca.

- Nueva ofensiva a la vista -

Durante mucho tiempo, el gobierno de Recep Tayyip Erdogan fue acusado de laxismo con los yihadistas hostiles al régimen de Damasco, y en particular de dejarlos pasar alegremente por su frontera camino de Siria.

Después de meses de presión de la OTAN, Ankara reforzó desde hace un año los controles en sus fronteras para fichar a las miles de personas, procedentes en particular de Europa, que buscan unirse al EI. Desde 2014, Turquía afirma haber expulsado a más de 2.300 presuntos yihadistas.

Y a finales de julio, se unió a la coalición militar liderada por Estados Unidos contra el EI.

En su "guerra contra el terrorismo", no obstante, el gobierno de Ankara se ha centrado más en atacar a los rebeldes del Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK) que en golpear a los yihadistas, a su vez enemigos de los milicianos kurdos.

Según cifras oficiales publicadas la semana pasada, más de 1.000 personas, de varias nacionalidades, estaban detenidas a fines de octubre en Turquía por presuntos vínculos con el EI.

Esta semana, el ministro turco de Exteriores, Feridun Sinirlioglu, dijo que Ankara preveía efectuar "en los próximos días" una nueva ofensiva militar contra los yihadistas del Estado Islámico, sin precisar la naturaleza de dicha operación ni el lugar exacto.

AFP