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El funeral de la palestina Sondos al Basha, una de las víctimas del atentado en el aeropuerto de Estambul, el 28 de junio de 2016 en Qalqilya, en Cisjordania

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El presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, durante mucho tiempo acusado de ser indulgente con el grupo yihadista Estado Islámico (EI), podría pagar caro la intensificación de acciones contra la organización, que Ankara responsabiliza del atentado contra el aeropuerto de Estambul que dejó 45 muertos.

Los expertos proyectan que habrá nuevos atentados en este país sunita, que ha sido un terreno fértil para el grupo, donde no ha tenido dificultades para captar a nuevos miembros.

Por su parte, la oposición acusa el presidente Erdogan, un islamista conservador, de haber favorecido el extremismo que ahora azota Turquía.

"Turquía combate actualmente con ferocidad al EI, pero sus errores del pasado han dejado secuelas", explicó Sinan Ülgen, presidente del Centro de Economía y Política Exterior (EDAM), con sede en Estambul.

Este antiguo diplomático señaló que el país está muy expuesto a los ataques por su posición geoestratégica, en la frontera de Siria y de Irak, donde el grupo controla extensos territorios.

"Turquía es un terreno fácil para las operaciones del EI, mucho más que Europa", estimó.

Durante el inicio del conflicto, Turquía fue indulgente con los yihadistas, con quienes tenía un enemigo común en Siria, el régimen de Bashar al Asad, bestia negra de Erdogan.

Para Turquía, los yihadistas también eran un instrumento eficaz contra las ambiciones de autonomía de los kurdos sirios, considerados como una amenaza, en la medida que Erdogan lucha contra los rebeldes kurdos en su propio territorio.

Entonces, en la prensa turca abundaban las investigaciones sobre centros de reclutamiento en las ciudades turcas, incluyendo Estambul, o sobre la atención médica recibida por yihadistas en hospitales turcos de la frontera con Siria.

La alarma sonó después del doble atentado suicida en octubre en el centro de Ankara, atribuido a una célula turca del EI, que dejó 103 muertos.

Tras el ataque, el Gobierno fue objeto de muchas acusaciones por su actitud frente al grupo.

Desde entonces, Turquía se convirtió en un miembro muy activo de la coalición internacional liderada por Estados Unidos contra el EI.

- 'Células durmientes' -

Las autoridades turcas anuncian con regularidad operaciones para desmantelar "células terroristas" y detenciones.

Según el Ministerio del Interior, ha habido cerca de 4.000 arrestos vinculados al EI y a actividades yihadistas.

Pero esto no parece poder frenar el yihadismo en un país musulmán situado entre Asia y Europa, donde los defensores de un Estado laico no dejan de denunciar una islamización creciente de la sociedad desde la llegada al poder, en 2002, del Partido de la Justicia y el Desarrollo (AKP, islamista conservador).

"La capacidad del EI y de otros grupos sunitas similares podría seguir desarrollándose mientras se permita que un islamismo político crezca sin control en el interior del país", estimó Ege Seckin, analista de la consultora IHS.

Seckin también señaló que es difícil luchar con "la naturaleza semiautónoma y no jerárquica de las células del EI en Turquía".

Los expertos coinciden en que se espera que haya nuevos atentados, especialmente de células durmientes, que según los servicios secretos turcos, podrían haber reclutado ya hasta a 3.000 personas.

Estos grupo podrían incluso estar actuando en las narices de las autoridades, captando miembros en las universidades de Ankara y de Estambul, donde una juventud vulnerable y desfavorecida que odia los valores occidentales es un caldo de cultivo favorable, informó recientemente el diario de oposición Cumhuriyet.

"Está claro que debemos estar listos para nuevos ataques", dijo el director del diario Hürriyet, Deniz Zeyrek.

Para la oposición parlamentaria, Turquía, que favoreció esta situación, no está preparada para hacer frente a los riesgos.

"Quienes se muestran tolerantes hacia el terrorismo y que incluso son sus cómplices, no pueden combatirlo", señaló después de los ataques de Estambul la portavoz del principal partido de oposición prolaico, Selin Sayek Böke.

"Los dirigentes del AKP, que se habían negado a catalogar al EI como una organización terrorista, son responsables de esta masacre", afirmó, pidiendo la dimisión del Gobierno.

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AFP