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Un inmigrante se echa las manos a la cara tras llegar a una playa de la isla griega de Lesbos desde las costas de Turquía, el miércoles 7 de octubre

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Turquía ha acogido con reservas la promesa de la Unión Europea (UE) de ayudarla con la acogida de los más de dos millones de refugiados sirios en su territorio: considera que los medios financieros son insuficientes y llegan tarde.

El lunes, el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, presentó al presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, un "proyecto de plan de acción" para detener o al menos frenar el flujo de migrantes que intentan, cada día, por todos los medios salir de Turquía para llegar a Europa.

A cambio de una movilización financiera de 1.100 millones de euros, Bruselas pide a Ankara que instale centros de acogida de demandantes de asilo para que no salgan de su territorio.

La UE también quiere que los turcos aumenten la vigilancia marítima de las costas, desde donde numerosos migrantes parten rumbo a las cercanas islas griegas. El Gobierno turco, como era previsible, ha recibido con escepticismo, e incluso irritación, las peticiones de Bruselas.

"La UE tiene prisa, nosotros no", "ya hace cuatro años que cumplimos con todo lo escrito en este plan", declaró bajo anonimato a la AFP un responsable gubernamental turco. "Hay que aumentar la partida financiera prevista", añadió.

Según la última estimación oficial, casi 2,5 millones de personas -2,2 millones de sirios y 300.000 iraquíes- se han refugiado desde hace cuatro años en Turquía para huir de la guerra en su país. Ankara afirma haber desembolsado ya más de 6.500 millones de euros en su acogida.

"No los hemos abandonado. Permítame decirlo con orgullo, Turquía ha soportado sola este peso", recordó Erdogan tras una reunión el lunes con los dirigentes europeos.

El Ministerio de Exteriores turco recalcó que el plan europeo todavía no se ha adoptado. Y agregó que Turquía y la UE acordaron establecer un "grupo de trabajo" para examinarlo.

- 'Despilfarro' -

Varios responsables europeos, como el comisario para las migraciones, Dimitris Avramopoulos, viajarán esta semana a Ankara para debatir las propuestas de la UE.

El presidente del centro de investigación sobre el asilo y las migraciones (Igam), Metin Corabatir, estima que Europa se ha equivocado pensando que dar dinero a los turcos para que mantengan a los refugiados en su territorio vaya a resolver la crisis.

"Hay que construir nuevos campamentos, pero. ¿para cuántas personas?", se pregunta Corabatir, quien recuerda que la mayoría de los refugiados sirios viven en las ciudades.

"Construir campamentos puede parecerles a los europeos una solución temporal, pero no es eficaz. Los fondos europeos abonados con esta finalidad serían un despilfarro", estima.

El "proyecto de plan de acción" de Bruselas incluye un apartado de lucha contra los traficantes que organizan el paso clandestino de migrantes, sobre todo reforzando las patrullas de los guardacostas turcos y la vigilancia en todas sus fronteras.

"La UE pedirá a Turquía que luche contra los traficantes de seres humanos que actúan a la luz del día en sus costas occidentales", afirmó Marc Piérini, de la fundación Carnegie Europe y exembajador de la UE en Ankara.

Y los 'hotspots', los centros de acogida de los demandantes de asilo que Europa quiere que Turquía instale en su territorio, tienen pocas posibilidades de ser aceptados.

En septiembre, el primer ministro turco, el islamista conservador Ahmet Davutoglu, rechazó la idea por considerarlos "inaceptables" e "inhumanos". Abogó en cambio por la instauración de "zonas de seguridad" bajo protección internacional, capaces de acoger a los desplazados en territorio sirio.

Esta idea no es del agrado de los europeos, y es más improbable que nunca desde la reciente intervención rusa en la guerra de la vecina Siria.

AFP