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El presidente Recep Tayyip Erdogan habla durante una rueda de prensa que dio en la última cumbre del G20, el 8 de julio de 2017 en la ciudad alemana de Hamburgo

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Tras varios años de complejas y polémicas negociaciones, Turquía y la Unión Europea (UE) están dejando de lado la idea de una integración plena de este país en el bloque europeo y buscan en cambio reforzar sus relaciones en algunos temas clave, apuntan los expertos.

Las relaciones entre Turquía y la UE llegaron a su punto más bajo en 2017, cuando el proceso de adhesión entró definitivamente en hibernación y el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, acusó a los países miembros, entre ellos Alemania, de recurrir a "prácticas nazis".

Sin embargo, el jefe del Estado turco empezó el año nuevo con un tono distinto y una visita a París, donde se reunió con el presidente francés, Emmanuel Macron, y otra a Alemania para reunirse con el ministro de Exteriores germano.

En paralelo, varios dirigentes europeos lanzaron un llamamiento al "realismo". Macron declaró el 5 de enero frente a su homólogo turco que es el momento de "salir de la hipocresía" para seguir avanzando en las relaciones UE-Turquía.

"En ambos lados han entendido que el proceso de adhesión está muerto", asegura a la AFP Asli Aydintasbas, una experta del Consejo Europeo de Relaciones Internacionales.

"Ahora se trata de buscar un nuevo arreglo y una relación transaccional con los estados miembros de la Unión Europea", explica, asegurando que esto significará más visitas bilaterales y dar más importancia al comercio.

"Ankara ve así las cosas y no se hace ilusiones sobre una posible revitalización del proceso de adhesión", añade Aydintasbas.

- ¿De aliado a socio? -

El intento de golpe de Estado del 15 de julio de 2016 en Turquía marcó un punto de inflexión en las relaciones entre el país y la Unión Europea. El presidente Erdgoan acusó entonces a los europeos de falta de solidaridad mientras Bruselas denunciaba la represión contra los presuntos golpistas.

Erdogan también ha repetido varias veces que Turquía está "cansada" de esperar en la "antesala" de la UE.

Desde mediados de los años 1950 Turquía había manifestado su voluntad de entrar en la entonces recién creada Comunidad Económica Europea (Unión Europea desde 1993) y abrió negociaciones oficiales con Bruselas en octubre de 2005.

Pero las negociaciones no prosperaron y de los 35 capítulos temáticos que estaba previsto abordar sólo se empezaron a discutir 16, el último en junio de 2016.

"Tenemos que salir de la hipocresía que consiste en pensar que es posible una progresión natural para abrir nuevos capítulos", dijo Macron en enero.

Para Marc Pierini, un investigador de Carnegie Europe y exembajador de la UE en Turquía, el gobierno de Ankara no cumple los criterios necesarios para avanzar en las negociaciones "a causa de sus propias decisiones", sobre todo en términos de respeto del Estado de derecho.

"En realidad estamos viendo una degradación de una relación que fue entre dos aliados políticos y ahora es de dos socios que cooperan en algunas cuestiones, como la lucha antiterrorista, el comercio o los refugiados", explica.

Las declaraciones del presidente francés marcan también "un cambio de paradigma" en la relación entre Ankara y Bruselas, y se dirigen hacia una "cooperación con objetivos comunes", afirma Sedat Ergin, un periodista del periódico Hürriyet.

Muchos observadores apuntan a que la mejor alternativa a la adhesión de Turquía a la UE sería facilitar los visados y actualizar el acuerdo de unión aduanera.

Pero el ministro de Asuntos Exteriores para la UE turco, Omer Celik, aseguró el sábado que Turquía no aceptará un acuerdo de este tipo que considera un "estatuto de segunda clase".

El debate sobre sus relaciones con la UE coincide con una fase diplomática delicada para Turquía, en la que las relaciones con Estados Unidos, un aliado tradicional, son muy tensas y la oposición con Rusia no ha desaparecido completamente a pesar de la cooperación pragmática entre ambos.

En el frente económico, la UE sigue siendo el primer socio comercial de Ankara, mientras que Turquía es el cuarto mercado de exportación para los europeos.

En paralelo, los turcos intentan mejorar sus relaciones con Alemania, como demuestra el encuentro de principios de enero entre el ministro de Exteriores alemán, Sigmar Gabriel, y su homólogo turco, Mevlüt Cavusoglu.

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AFP