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Unos obreros trabajan en la contrucción de la nueva estructura que recubre la central nuclear de Chernóbil, cerca de la localidad ucraniana de Pripyat, el 16 de abril de 2016

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Ucrania se prepara para conmemorar los 30 años de la catástrofe de Chernóbil, el peor accidente nuclear de la historia, cuyo balance de víctimas sigue siendo un misterio y objeto de controversias.

La tragedia había sido olvidada durante décadas hasta que el terremoto que golpeó Japón en 2011 y que provocó un grave accidente nuclear en la planta de Fukushima reavivó las pesadillas sobre los peligros de esta fuente energética y relanzó el debate internacional.

A las 01H23 de la madrugada del 26 de abril de 1986, el reactor número cuatro de la planta nuclear de Chernóbil, situado a 100 kilómetros al norte de Kiev, explotó durante una prueba de seguridad.

Durante 10 días, el combustible nuclear ardió, liberando a la atmósfera nubes tóxicas que contaminaron con radiación hasta tres cuartas partes del territorio europeo, golpeando especialmente Ucrania y las vecinas Bielorrusia y Rusia.

Moscú intentó esconder el accidente ocurrido en la exrepública soviética y las autoridades esperaron al día siguiente para evacuar a los 48.000 habitantes de la localidad de Pripyat, situada a solo tres kilómetros de la planta.

La primera señal de alarma fue lanzada por Suecia el 28 de abril, cuando las autoridades detectaron cantidades anormales de radiación, pero el líder soviético Mijail Gorbachov no se refirió públicamente al incidente hasta el 14 de mayo. Una vez que las autoridades reconocieron el accidente, un total de 116.000 personas tuvieron que dejar sus hogares situados en la zona de exclusión, a la que hoy en día siguen sin poder volver. En los años siguientes, otras 230.000 personas sufrieron el mismo destino. Sin embargo, cerca de 5 millones de ucranianos, rusos y bielorrusos viven en zonas donde la cantidad de radiación es alta.

En cuatro años, unas 600.000 personas, principalmente militares, policías, bomberos y funcionarios, trabajaron como "liquidadores" para contener el incendio nuclear y crear una barrera de hormigón para aislar el reactor. Los agentes desplegados llegaron al lugar casi sin protección o con un equipamiento inadecuado para hacer frente a la nube tóxica. Además de contener el incendio, después tuvieron que limpiar las zonas adyacentes y construir el sarcófago para contener la radiación.

- Un balance controvertido -

Pero, tres décadas después del accidente, el balance de víctimas sigue siendo objeto de debate. Un controvertido informe publicado por la ONU en 2005 estimó en cerca de 4.000 las víctimas en los tres países más afectados. Un año después, la organización ambientalista Greenpeace situó la cifra en cerca de 100.000.

Según el Comité Científico sobre los Efectos de la Radiación Atómica de la ONU, hubo 30 muertos entre los agentes enviados a contener los efectos del accidente en los días siguientes al desastre.

Sin embargo, la estructura creada inmediatamente después del accidente, de manera apresurada, amenazaba con comenzar a filtrar al aire 200 toneladas de magma radiactivo, por lo que la comunidad internacional se comprometió a construir una nueva capa de hormigón más segura. La construcción de un arco con una altura de 110 metros de 25 toneladas se inició finalmente en 2010. Esta estructura, ligeramente más alta que el Big Ben en Londres, permitiría cubrir la catedral de Notre Dame de París.

Este nuevo sarcófago debería estar plenamente operativo a finales de 2017 y tendrá un coste total de 2.100 millones de euros (2.400 millones de dólares). En su financiación participó el Banco Europea de Reconstrucción y Desarrollo y también contribuyeron más de 40 países. Se espera que el G7 y la Comisión Europea aporten 165 millones de euros adicionales.

Con una vida útil estimada en un mínimo de 100 años, esta estructura debería dar tiempo a los científicos para encontrar nuevos métodos para desmantelar y enterrar el resto del reactor, para que en el lugar pueda volver a crecer la hierba... algún día.

Por el momento, todavía no está "claro" de dónde se obtendrá la financiación para mantener la estructura, advirtió con preocupación una fuente occidental cercana, que dijo que la cuestión podría ser abordada el 25 de abril en una asamblea de donantes en Kiev.

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AFP