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El activista en defensa de los derechos de los inmigrantes Ravi Ragbir habla sobre su detención por su estatus el 26 de agosto de 2014 en un foro en Nueva York

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Durante años Ravi Ragbir ha ayudado a cientos de inmigrantes en Nueva York, conectando iglesias, sinagogas y mezquitas con extranjeros sin papeles que precisan apoyo, pero este jueves, este neoyorquino nacido en Trinidad y Tobago puede ser detenido y deportado.

A las 10 de la mañana, Ragbir, un exconvicto con una orden de deportación pendiente hace 15 años, entrará en el tribunal migratorio de Manhattan para su chequeo anual con un agente de deportación.

Será acompañado a su cita en el noveno piso por una veintena de personas, incluidos su esposa, estadounidense, abogados, funcionarios locales electos y rabinos y sacerdotes de la organización interreligiosa que dirige, la New Sanctuary Coalition (Coalición Nuevo Santuario) de Nueva York, que ayuda a inmigrantes desde 2007.

No sabe si saldrá en libertad y si alguna vez volverá a caminar por las calles del país en el que ha vivido durante más de 25 años.

"Este puede ser el fin", dijo a la AFP este hombre alto y delgado de unos 40 y pocos años, que reflexiona antes de pronunciar cada palabra y lleva su largo cabello canoso recogido en una coleta.

Cientos de personas han prometido manifestarse en su apoyo este jueves en una plaza cerca del tribunal migratorio y caminar junto a él hasta la puerta del tribunal.

- Prioridad -

Ragbir llegó legalmente a Estados Unidos con un permiso de trabajo hace 25 años y tramitó luego una 'green card' o residencia permanente.

Hasta ahora, se ha salvado de la deportación gracias a varios aplazamientos, el último de los cuales expira en 2018.

Pero todo puede cambiar este jueves, ya que Ragbir y miles de inmigrantes como él son el principal blanco del presidente Donald Trump, que quiere expulsar inmediatamente del país a extranjeros con antecedentes penales que ya recibieron una orden de deportación.

"Mi esposa lloró todo el día el 9 de noviembre", tras la elección de Trump, "y muchas veces después porque sabía las consecuencias. Es una abogada migratoria y sabía el impacto que esto tendría", contó Ragbir.

"No siento nada ahora. Si sintiese algo, sería terror", porque "puede ser que no salga" del tribunal migratorio, dijo este hombre que tiene su despacho en la iglesia bautista Judson Memorial, en el barrio de Greenwich Village.

Condenado por cometer en 2001 un delito de transferencia bancaria fraudulenta cuando trabajaba en una empresa que otorga hipotecas, Ragbir pasó tres años en prisión domiciliaria y dos en una cárcel federal.

Tras ser liberado, pasó dos años más detenido en Nueva Jersey y Alabama, a la espera de ser deportado.

Pero sus abogados apelaron hasta la última instancia, el Tribunal Supremo, que declinó juzgar el caso.

Mientras duró la apelación, debió llevar tobillera electrónica y presentarse ante un agente migratorio tres veces por semana.

Aunque cumplió su pena y tiene una esposa y una hija estadounidenses, el Gobierno no quiere normalizar su estatus migratorio. Ragbir no puede salir del país porque luego no lo dejarían entrar.

- "El poder del perdón" -

La alianza interreligiosa que dirige, New Sanctuary Coalition, cree que nadie debe ser deportado.

Entrena a decenas de voluntarios para que acompañen a los inmigrantes a sus reuniones con agentes migratorios y eso disminuye las posibilidades de que sean expulsados del país, asegura Ragbir.

Más de un centenar de iglesias, sinagogas y mezquitas integran la New Sanctuary Coalition en la ciudad de Nueva York, un número que se ha disparado desde la elección de Trump.

Más de 20 de ellas están dispuestas a otorgar santuario físico a los inmigrantes, como último recurso en caso de redadas.

"Somos religiosos y creemos en el poder del perdón. Nuestra organización fue fundada para ofrecer santuario a personas con antecedentes penales, que nadie quiere defender", explicó la pastora Donna Schaper, que dirige la iglesia bautista Judson y que acompañará a Ragbir a su reunión con el agente de deportación.

La organización, fundada en 2007 y que existe también en muchas otras ciudades estadounidenses, se inspiró en el "movimiento santuario" de los años 80, que enlistó iglesias para transportar, alojar y esconder a refugiados que huían de las guerras civiles en El Salvador y Guatemala.

Tras la elección de Trump, Schaper confiesa que se siente "devastada". "Vamos a rezar para que el Gobierno recupere el sentido común y no expulse a personas que dan tanto a otras", dijo la pastora en su sermón del último domingo.

AFP