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El número especial del semanario satírico Charlie Hebdo, el 6 de enero de 2015 en un quiosco de París

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En la víspera del primer aniversario del atentado que diezmó la redacción de Charlie Hebdo, el semanario satírico publica este miércoles un número especial, en cuya portada muestra el dibujo de un dios con un fusil de asalto al hombro y la leyenda "el asesino sigue suelto".

Y es que Charlie Hebdo, "periódico de combate divertido", debe estar "donde los otros no osan ir", afirma el dibujante Riss, uno de los miembros de la redacción que sobrevivió al atentado hace un año y ahora es su director.

Protegido por cinco guardaespaldas, Riss cuenta con orgullo cómo los supervivientes lograron hacer renacer el semanario, que los yihadistas creían muerto. "Un periódico de combate, pero un combate divertido, disparatado", especialmente en pro del laicismo.

La prueba es la aparición este miércoles de un número aniversario, más ateo y satírico que nunca, y con una tirada de un millón de ejemplares. En su portada, un dios asesino, que corre con un fusil de asalto al hombro, así como un editorial de defensa del laicismo.

"Charlie Hebdo no renuncia a nada", constata el diario Le Parisien. "Decididamente, nos guste o no, ellos son Charlie". "Un año después del crimen, podemos estar seguros al respecto: contra los devotos, los fanáticos, los arrodillados, los conformistas y los dogmáticos, Charlie vivirá", recalca el director del diario Libération, Laurent Joffrin, que albergó en su redacción al equipo del semanario después del atentado.

La aparición de este número especial no provocó la avalancha de público hacia los quioscos registrada al salir el "número de los supervivientes" después del atentado, que tuvo una difusión histórica de siete millones y medio de ejemplares.

En la época, la consigna "Yo soy Charlie" se enarbolaba en el mundo entero para condenar el atentado y defender la libertad de expresión.

- "Zarandear a la gente" -

"Para esta portada, yo quería sobrepasar tal o cual religión y tocar cosas más fundamentales. Es la propia idea de Dios que nosotros, en Charlie, contestamos. Afirmar las cosas claramente hace reflexionar. Hay que zarandear un poco a la gente, de lo contrario permanecen en sus carriles", afirma Riss.

Desde el atentado del 7 de enero, el diario ha vivido "un año de combates semanales: combates por nuestras ideas, pero también para demostrarnos que seguíamos siendo capaces de hacerlo. Es la prueba última, en la que vemos si vivimos o si morimos, si creemos en nuestras ideas hasta el punto de superar este año y salir vencedores. Si el periódico hubiera desaparecido, nuestras ideas habrían desaparecido un poco", dice el dibujante.

Pese a la llegada de unos diez nuevos colaboradores, el vacío dejado por los muertos, entre ellos los célebres dibujantes Cabu, Wolinski, Tignous, Honoré y Charb, sigue siendo grande. "Pensamos en ellos sin cesar". "Para mí, no están aquí, pero no han desaparecido", afirma Riss.

Riss, que fue gravemente herido en el atentado, quiere que su periódico siga defendiendo el laicismo en Francia y en el extranjero.

Actualmente, el semanario vende unos 100.000 ejemplares en los quioscos, a lo que hay que añadir 183.000 suscripciones. Antes del atentado, su tirada era de 30.000 ejemplares y el periódico tenía serias dificultades financieras.

El apoyo recibido por el semanario sigue emocionando a Riss, pero con esos nuevos respaldos "hay también malentendidos", dice sonriendo.

Cuenta que un sacerdote le escribió: "Yo desfilé por ustedes el 11 de enero (en la mayor manifestación realizada nunca en Francia) y considero su portada escandalosa".

"Como si el 11 de enero fuera un contrato: yo manifesté por ustedes y ahora se calman", comenta Riss.

Este ateísmo provocador no es del gusto de todo el mundo. El martes, el diario del Vaticano, el Osservatore Romano, criticó que "detrás del emblema engañoso del laicismo" Charlie Hebdo omite decir que muchos líderes religiosos han condenado la violencia en nombre de Dios.

El presidente del Consejo Francés de Culto Musulmán, Anouar Kbibech, dijo estar "herido" por la portada, que golpea al "conjunto de creyentes de las diferentes religiones".

La ONG Reporteros Sin Fronteras advirtió sobre la instauración de un criterio de lo que es "religiosamente correcto". "En nombre del respeto a Dios y de conceptos como la blasfemia, los partidarios de esta noción buscan crear una excepción a la libertad de expresión en general y de información en particular", señaló la organización en un comunicado.

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AFP