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Unos activistas de Greenpeace despliegan una pancrata el 14 de febrero de 2016 en Sídney instando a permitir que los refugiados se queden en Australia

(afp_tickers)

Un hospital australiano se niega a devolver a un bebé a un controvertido campo de refugiados gestionado por Australia en la isla de Nauru, en el océano Pacífico, al estimar que este entorno es inadecuado para un niño de 12 meses.

La política migratoria de Australia es muy dura. Los barcos de migrantes son devueltos en alta mar y aquellos que consiguen alcanzar territorio australiano son trasladados a campos en Nauru, en la isla Manus (Papúa Nueva Guinea) y en la isla de Navidad, en el océano Índico.

Aunque su solicitud de asilo se considere fundada, los refugiados no tienen el derecho a establecerse en Australia, pero se les propone instalarse en un tercer país.

La Alto Tribunal de Australia rechazó a principios de febrero el recurso de una bangladesí contra su traslado a Nauru, lo que abre la vía al envío de 267 personas a esta remota isla.

Sin embargo, cada vez aparecen más voces críticas contra el envío a estos campos de refugiados. Activistas de ActionAid, Aministía Internacional, GetUp! y Greenpeace desplegaron este domingo en la bahía de Sídney una pancarta con el lema #LetThemStay ("Dejadlos quedarse"), que forma parte de una campaña bastante seguida en las redes sociales.

Cientos de personas acampan además desde hace tres noches en el exterior del hospital infantil Lady Cilento de Brisbane, en el este de Australia, para protestar contra la devolución prevista a Nauru de Asha, bébe de solicitantes de asilo nepaleses.

El bébe fue hospitalizado a finales de enero, tras haberse quemado con agua hirviendo en los campos de Nauru.

Asha y otros 36 bebés de solicitantes de asilo nacidos en suelo australiano podría ser devueltos a la isla, en virtud de la decisión judicial.

Pero un portavoz del hospital Lady Cilento indicó que Asha "sólo podrá salir cuando se haya identificado un domicilio apropiado". El ministro de Salud del Estado australiano de Queensland, Cameron Dich, apoyó este domingo esta posición.

"Los casos de los menores hospitalizados que proceden de Nauru nos muestran desde hace años que la detención es terriblemente perjudicial para los niños y los bebés, tanto para su salud mental como física", declaró por su parte el cofundador de la ONG Doctors For Refugees.

El Gobierno conservador de Australia sostiene que su política disuade a los traficantes de seres humanos y a los migrantes.

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AFP