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Varias personas cruzan el London Bridge el 5 de junio de 2017

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Los londinenses que trabajan cerca del London Bridge y del Borough Market volvieron este lunes con todo el ánimo del que eran capaces, pero teniendo muy presente la matanza ocurrida a pocos metros hace menos de 48 horas.

"No hay motivo para el miedo, tenemos que mostrarnos desafiantes, ¿no?", dijo a la AFP Grace McGillick, una empleada de recursos humanos que trabaja en la zona.

Cerca del London Bridge está el Shard, el rascacielos más alto de Europa, numerosas oficinas, y el Borough Market, un mercado rodeado de bares que el sábado por la noche fueron asaltados por tres atacantes que acuchillaron a decenas de personas, hasta dejar 7 muertos y 48 heridos.

Antes, los agresores habían cruzado a toda velocidad el puente de London Bridge con una furgoneta, subiendo a la acera y atropellando a los que encontraron a su paso. Los tres atacantes acabaron muertos, abatidos por la policía.

Este lunes, un semáforo casi completamente derribado en el extremo sur del puente recordaba el viaje endiablado de los atacantes. El puente estaba cerrado al tráfico, excepto a las bicicletas, que iban y venían con más holgura de lo habitual. También lo transitaban los peatones, en su inmensa mayoría trabajadores. Ni un turista a la vista.

La policía acordonaba la escena del crimen y era imposible acercarse. En la zona prohibida hay muchas empresas a las que sus empleados no podían entrar.

- "Caos, terror, alarma" -

Uno de éstos era William Narváez, un colombiano de 55 años que trabaja en una empresa de reciclaje y que no podía franquear el cordón policial para llegar a su trabajo.

"La verdad es que toda la población de Londres, los que vivimos aquí, los que son de aquí y los que no lo somos estamos bastante conmocionados", narró a la AFP.

"Estamos en un momento de caos, de terror, estamos en una situación de alarma grave. Tenemos que tener mucho cuidado porque no sabemos en qué momento puede volver a pasar", añadió.

Narváez llegó hace 20 años a Londres, pero recuerda bien la violencia del narcotráfico en su ciudad, y cree que los atentados yihadistas en el Reino Unido -tres en tres meses, con 34 muertos- son diferentes.

"En esa época estaba la guerra entre las mafias de Medellín y la de Cali y nos tocó vivir muy de cerca la situación. No era nada parecido a esto", afirmó.

"Esta gente (la de Londres) actúa de una manera más extremista, en el sentido de que atacan a cualquier persona que va por la calle, con carros, con armas blancas, como cuchillos, machetes. Eres un ciudadano que pasa desapercibido, acostumbrado a la tranquilidad, a la paz, y de un momento a otro ocurren estas cosas", explicó.

"Eso quisiéramos todos, vivir en paz, no solo en Colombia sino en todas las partes de Europa azotadas por el terrorismo", sentenció.

Como Narváez, Jessica Bony no podía llegar a su oficina, situada sobre el pub The Barrowboy and The Banker.

"Es escalofriante", dijo Bony. "Normalmente hay mucho trasiego, todo el mundo cruza el puente para ir al trabajo. Hoy intentan ir a trabajar, pero el ambiente es muy diferente", constató.

Charly Doy, propietario de un quiosco en el puente, describió el ambiente como "extraño", pero dijo que se sentía reconfortado por la gran presencia policial.

El negocio, sin embargo, no funciona igual. "Solo tuve un cliente. Cerraré antes si sigue así. Normalmente hay mucha gente, mucho bullicio", destacó.

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AFP