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El diplomático británico Tim Barrow (i) dialoga con el entonces ministro de Relaciones Exteriores británico, Philip Hammond, en una sesión de trabajo del G7 el 10 de abril de 2016 en Hiroshima, Japón

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Con la elección de Tim Barrow como nuevo embajador británico ante la Unión Europea, el gobierno rechazó los llamamientos a elegir a un partidario duro del Brexit y se inclinó por un diplomático tradicional y despolitizado.

Con un mandato de cuatro años, Barrow será el representante encargado de arriar la bandera británica del club europeo y sustituye a Ivan Rogers, cuya dimisión acompañada de reproches destapó el malestar de altos funcionarios británicos como él que perciben falta de estrategia del gobierno de Theresa May en el Brexit y se sienten empujados a mostrar beligerancia en las negociaciones.

Barrow, de 52 años, entró en el Foreign Office en 1986. Fue embajador en Kiev (2006-2008) y en Moscú (2011-2015) y se familiarizó con los entresijos de Bruselas como secretario del embajador (1996-1998) y representante británico en el Comité de Seguridad de la UE (2008-2011).

"Me honra ser nombrado representante permanente ante la UE en este momento crucial. Estoy impaciente por sumarme al equipo" en Bruselas "para asegurarnos de que logramos el mejor desenlace para Reino Unido al abandonar la UE", dijo Barrow en el comunicado oficial anunciando su nombramiento.

Casado y con cuatro hijos, Barrow, que ostenta el título de Sir, es un clásico producto de la Universidad de Oxford, de aspecto señorial y barba canosa bien recortada.

El diario The Times explicaba este jueves que desconfía de los ordenadores y se hace imprimir todo lo que lee.

El mismo diario citaba a Denis MacShane, el que fue secretario de Estado para Europa de Tony Blair, para describir a Barrow "como una de las personas más amables y menos vanidosas" de la administración.

Entre sus defectos, se cita que es sobre todo experto en temas de seguridad, los que menos pesarán en las negociaciones de ruptura.

Barrow "es alguien que conoce Bruselas y conoce la diplomacia. Pero no es seguro que esté familiarizado con temas técnicos, los que serán tratados. Es ciertamente un experto en Ucrania y Rusia, pero eso no es lo que se va a negociar", dijo a la AFP, bajo anonimato, una fuente diplomática en Bruselas.

- 'Hará lo que le digan' -

Un antiguo diplomático en puesto en Bruselas que conoció a Barrow dijo a la AFP que es "amigable, bien dispuesto, sucinto y confiado. Negocia bien y puede ser duro cuando es necesario".

Al elegir a un diplomático tradicional, May se asegura una correa de transmisión fiel en Bruselas.

Así, el Financial Times afirmaba que se trata de un funcionario sin posiciones políticas conocidas que "hará lo que le digan".

El gobierno de Theresa May ha recibido acusaciones de querer politizar al orgulloso e independiente cuerpo de altos funcionarios británicos y alinearlo con el sentimiento popular antieuropeo y el nombramiento de Barrow parece ir contra esa percepción.

Así, quienes le habían reclamado que nombrase a un partidario del Brexit duro expresaron su decepción con el anuncio.

"Es bueno ver que el gobierno ha sustituido un diplomático de carrera condecorado... por un diplomático de carrera condecorado", escribió Nigel Farage, exlíder del partido antieuropeo UKIP, que se había ofrecido -en broma, aseguró- para el cargo.

Barrow tendrá menos de tres meses para adaptarse plenamente al cargo. Theresa May prometió que iba a notificar oficialmente la salida de la UE a sus socios europeos antes de abril, dando así el pistoletazo de salida a dos años de negociaciones para acordar los términos del divorcio.

El ministro de Finanzas británico, Philip Hammond, admitió en una entrevista difundida este jueves que las negociaciones de salida de la Unión Europea serán duras.

"Por supuesto que las negociaciones serán duras y complicadas", dijo Hammond a la televisión CNBC Arabia, en contraste con el tono más triunfal de varios de sus compañeros de gabinete.

"Hemos pasado 40 años integrando nuestras economías y ahora tenemos que separarlas", añadió durante la entrevista concedida en Kuwait, una etapa en su gira por el Golfo.

El divorcio "llevará tiempo, y llevará trabajo, pero tenemos mutuo interés en mantener una relación estrecha", añadió.

"Cientos de miles de empleos en el continente europeo dependen de las exportaciones a Reino Unido y cientos de miles de empleos en Reino Unido dependen de que nuestros servicios se entreguen a la Unión Europea, particularmente los servicios financieros de la City de Londres".

AFP