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Policías en el homenaje a los caídos del cuerpo en el centro de Londres, el 23 de marzo de 2017, al día siguiente del atentado que dejó cuatro muertos, incluyendo al atacante, en la capital británica

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El silencio dominaba este jueves los alrededores del Parlamento, todavía acordonados por la policía, mientras en el interior de la Cámara los Diputados rendían homenaje a las víctimas del atentado de la víspera.

Por lo general, esta zona del centro, donde tienen su sede las principales instituciones de los tres brazos del Gobierno, está llena de hombres y mujeres con prisa por llegar a sus oficinas. A esta multitud de trajes se le suman miles de turistas que vienen a fotografiar el famoso Big Ben o a subirse a la noria del London Eye.

Este jueves, sin embargo, reina una calma inusual. El palacio de Westminster está más vigilado y los agentes de policía patrullan a punta de pistola.

La plaza del Parlamento y Whitehall, la avenida que la conecta a Trafalgar Square, están cerradas. El puente de Westminster también. Las banderas ondean a media asta.

El incremento de la presencia policial era notable.

"Me tranquiliza ver a tanta policía en las calles, definitivamente hay nerviosismo, se siente", explicó a la AFP Jason Llewelyn, un funcionario del Gobierno que iba al trabajo. "Paso cada mañana por el puente de Wesminster y es evidente que aquí ocurrió algo muy grave", añadió.

- Londres no estaba a salvo -

Los helicópteros sobrevolaban la zona y la gran noria, desde la que cientos de turistas presenciaron el atentado, está cerrada.

Más allá, en la puerta donde el atacante apuñaló a un agente y fue abatido, la policía instaló una carpa azul para seguir con las investigaciones periciales. En el suelo hay un trozo de pañuelo manchado de sangre, probablemente allí desde el día anterior.

Londres se había librado en los últimos años de los grandes atentados que sufrieron París, Bruselas, Niza o Berlín.

Sin embargo, las autoridades no habían cesado de advertir que la capital británica no estaba a salvo y, en su escala para informar de la amenaza terrorista, el grado era el segundo mayor, "severo", que significa que era altamente probable que ocurriera.

Un responsable de seguridad afirmó hace poco que se habían desbaratado 13 planes para atentar en el Reino Unido desde junio de 2013.

- "Seguir viviendo" -

"Llegamos ayer y vimos la noticia en Internet. (...) No nos sentimos seguros", explicó Stephanie Scheider, una turista alemana de 20 años.

Por temor a otro atentado, ella y su amiga no irán al Palacio de Buckingham, residencia de la reina, como pretendían. "Es el único lugar que vamos a evitar", explicó.

Un poco más lejos, una pareja de turistas franceses, Elodie y Mickael, prefieren relativizar. "El peligro está en todas partes, lo sabemos porque vivimos en París" argumenta Mickael. "No hay que detenerse, hay que seguir viviendo normalmente".

Jemma Jackson, una enfermera pediátrica británica, se niega a rendirse al miedo. "Pienso en lo que dijo Theresa May ayer, y creo que es justo decir que hay que seguir viviendo como antes, a no tener miedo", explicó a la AFP. "Puede que la gente tenga un poco de miedo", admite, "pero no vamos a dejarnos ganar".

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AFP