Los esrilanqueses empezaron a votar este sábado para elegir al nuevo presidente en unos comicios que pueden suponer la vuelta al poder del temido clan de los Rajapaksa, que gobernaron Sri Lanka con mano de hierro durante una década.

Casi cinco años después de la derrota electoral de Mahinda Rajapaksa, su hermano pequeño Gotabaya, de 70 años, aspira a ocupar el poder los próximos cinco años si vence al candidato oficialista Sajith Premadasa.

Casi 16 millones de electores de este país del sureste asiático están convocados a las urnas que abrieron a las 07H00 (01H30 GMT) y cerrarán a las 11H30 GMT. Los resultados se darán a conocer el domingo o incluso el lunes.

Gotabaya Rajapaksa, teniente coronel retirado, fue un pilar del gobierno de su hermano Mahinda (2005-2015), a quien la Constitución le impide volver a la presidencia.

Como secretario de Defensa, Gotabaya comandó el ejército esrilanqués que aplastó la rebelión separatista de los Tigres tamiles del LTTE en 2009, en la última ofensiva en la que perdieron la vida 40.000 civiles, según defensores de los derechos humanos.

Este baño de sangre puso fin a 37 años de guerra civil que dejó más de 100.000 muertos y les valió a los Rajapaksa la admiración en el seno de la mayoría étnica cingalesa y el odio de la minoría tamil que constituye el 15% de los 21,6 millones de esrilanqueses.

La postura de hombre fuerte adoptada por Gotabaya, que promete combatir la corrupción y el terrorismo islamista en una nación traumatizada por los 269 muertos de los atentados yihadistas del 21 de abril, le han valido el apodo de "Terminator".

Sin embargo, su principal rival Sajith Premadasa, de 52 años e hijo de un presidente asesinado por la guerrilla en 1993, es un responsable político discreto que espera movilizar el voto de las mujeres a las que ha prometido mejorar su higiene menstrual.

- "Escuadrones de la muerte" -

Gotabaya Rajapaksa esta acusado de dirigir durante la presidencia de su hermano "escuadrones de la muerte" -lo que niega- que secuestraron a decenas de tamiles, opositores políticos o periodistas. Algunos cuerpos fueron lanzados a las orillas de las carreteras mientras que otros nunca fueron encontrados.

Numerosos musulmanes (10% de la población) están preocupados por su futuro en este país de mayoría budista, particularmente después de los atentados de Semana Santa. Tras el asalto de kamikazes contra iglesias cristianas y hoteles de lujo, centenares de viviendas y comercios musulmanes fueron atacados.

Tras el fin de la guerra civil en 2009, Gotabaya Rajapaksa "ha contribuido a abrir un nuevo frente de conflicto: la mayoría cingalesa contra los musulmanes, dice a la AFP el analista Paikiasothy Saravanamuttu.

La cercanía del clan a China, preocupa a su vecina India y a los occidentales.

Pekín ha prestado miles de millones de dólares a Sri Lanka durante los dos mandatos de Mahinda Rajapaksa para construir grandes proyectos de infraestructura, contrayendo una deuda colosal que hace muy dependiente de China a este país estratégico del Océano Índico.

"Entidades chinas han sido acusadas de fomentar la corrupción, la financiación ilegal para favorecer candidatos políticos y de incluir cláusulas que violan la soberanía nacional en sus contratos de infraestructuras", resume Jeff Smith, un investigador de la Heritage Foundation.

Como muestra de la trampa de la deuda, Sri Lanka tuvo que ceder en 2017 por 99 años a China el puerto de Hambantota (sur) ante la imposibilidad de reembolsar un préstamo.

Sin embargo, Jeff Smith espera que Gotabaya Rajapaksa haya "aprendido algunas lecciones de la presidencia de su hermano y sea consciente de los riesgos de socavar la democracia y los derechos humanos y de depender excesivamente de China".

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