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La nueva seda de la OTAN en Bruselas, en una imagen del 22 de mayo de 2017

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La nueva sede de la OTAN en Bruselas, que todavía está en obras, será inaugurada el jueves en presencia del presidente estadounidense, Donald Trump, que hará su primera visita a la sede de la Alianza Atlántica desde su investidura.

La capital de Bélgica, sede también de las instituciones de la Unión Europea (UE), adoptará fuertes medidas de seguridad para la toma de contacto entre el presidente de la primera potencia militar del mundo y sus aliados, que esperan dar una imagen de unidad.

Las ocho largas alas del nuevo cuartel general, cuyo coste se estima en 1.100 millones de euros, forman una nueva referencia visual en el paisaje arquitectónico de Bruselas.

El edificio futurista, cuya construcción se decidió en 1999, se sitúa frente a la sede actual, de diseño mucho más banal, en las afueras de la capital, cerca de la carretera que lleva al aeropuerto internacional de Zaventem.

Tras el fin de la Guerra Fría y con la apertura hacia los países de Europa del Este, los miembros de la Alianza consideraron necesario sustituir los edificios "temporales" en los que se había instalado la OTAN en 1967, tras abandonar repentinamente París después de que Francia se retirara de las estructuras militares de la organización.

Bélgica, responsable de la construcción, entregará el jueves por la tarde las llaves del nuevo complejo al secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, en presencia de los jefes de Estado y de Gobierno aliados y del presidente montenegrino, Filip Vujanovic, cuyo país se convertirá dentro de unas semanas en el 29º miembro de la Alianza.

Cuando comenzó la obra, en diciembre de 2010, se esperaba que los 4.200 empleados y diplomáticos de los países miembros pudieran trasladarse al nuevo edificio en 2015.

Pero la construcción sufrió varios retrasos, que generaron un coste adicional de más de 300 millones de euros, pagado por los Estados de la organización.

- Ciberataques -

Aunque el constructor indicó que el edificio estaría listo para la primavera de 2017, Trump asistirá el jueves a la cumbre de la OTAN en una sede inacabada.

En los últimos meses, la obra volvió a retrasarse a causa de problemas relacionados con la instalación de sistemas de comunicación muy sofisticados. El objetivo es ahora trasladar definitivamente al personal de la antigua a la nueva sede después del verano.

Desde el principio, los arquitectos tuvieron que tener en cuenta el incremento de la amenaza terrorista tras los atentados del 11 de septiembre de 2001.

Las fachadas y las superficies acristaladas son a prueba de explosiones y el edificio incorpora un sistema antiintrusión y un perímetro de seguridad.

La OTAN también debe garantizar la inviolabilidad de sus instalaciones en el ciberespacio, en un momento en que se acusa a la Rusia de Vladimir Putin, con la que mantiene relaciones tensas, de llevar a cabo pirateos informáticos contra varios objetivos aliados, entre ellos Estados Unidos.

La emergencia de poderosas organizaciones yihadistas como Estado Islámcio (EI), que reivindicó los sangrientos atentados de París en 2015 y Bruselas, en 2016, también preocupa por su gran actividad en internet.

En septiembre de 2014, los 28 países de la OTAN decidieron reforzar sus redes informáticas y redes de comunicación militar, al comprobar que "las ciberamenazas y los ciberataques" iban a ser "cada vez más frecuentes, sofisticados y potencialmente dañinos".

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