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Unos agentes de las fuerzas sirias progubernamentales pasean por la Mezquita de los Omeyas, en la ciudad vieja de Alepo, el 13 de diciembre de 2016

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Más de 2.000 combatientes enviados por Irán murieron en Irak y Siria, informó el jefe de la Fundación de los Mártires iraníes, citado por los medios de comunicación locales.

"Unas 2.100 personas murieron como mártires en Irak y otros lugares", declaró Mohamad Ali Shahidi Mahalati, sin precisar la nacionalidad de los combatientes ni cuándo fallecieron.

Esos combatientes murieron por defender los "mausoleos sagrados", es decir, las tumbas de los sucesores del profeta según los musulmanes chiitas, mayoritarios en Irán e Irak, o de la familia de Mahoma en Irak y Siria.

En numerosas ocasiones, los dirigentes iraníes, entre ellos el presidente de Irán, Hasan Rohani, declararon que el ataque a los "mausoleos sagrados" era una línea roja para Irán, aliado del presidente sirio, Bashar al Asad, en la guerra civil en Siria desde 2011.

Irán desplegó en Siria a "consejeros militares" iraníes y a combatientes "voluntarios" procedentes de Afganistán, Irak y Pakistán.

Irán apoya también al Gobierno iraquí y a los kurdos de Irak en la lucha contra el grupo yihadista Estado Islámico (EI).

A finales de noviembre de 2016, Shahidi declaró que el número de mártires de Irán en Siria había "superado los 1.000" combatientes.

La 'Brigada Fatemiun', integrada por reclutas afganos chiitas, es una de las principales fuerzas entrenadas por oficiales iraníes que combaten en Siria.

La prensa iraní informa regularmente de la muerte de "voluntarios" y de "consejeros" afganos pertenecientes a esa fuerza.

Irán no envía oficialmente a soldados, pero según un responsable estadounidense, miles de iraníes y combatientes apoyados por el país participan en los combates contra los grupos rebeldes, en coordinación con Rusia y el Gobierno sirio.

AFP