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El presidente de la minera Vale do Rio Doce, Murilo Ferreira, en rueda de prensa en Rio de Janeiro, el 27 de noviembre de 2015

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La minera Vale recurrirá la decisión de la Justicia brasileña de suspender sus licencias para extraer mineral, así como las de BHP Billiton, con el objetivo de garantizar la indemnización por el deslave tóxico que causó el mayor desastre ambiental de la historia del país.

"Vale tomó conocimiento de una decisión (...) que habría decretado la indisponibilidad de sus licencias para la extracción de mineral, aunque sin limitar sus actividades de producción y comercialización", afirmó la compañía este domingo en un comunicado.

La mayor exportadora de Brasil anunció que "recurrirá la orden judicial demostrando la improcedencia de la medida y contestará la acción en el plazo legal".

La reacción de Vale -cuya nota acaba de ser rebajada por Moody's a un paso del grado especulativo- llegó un día después de que la Justicia brasileña ordenara bloquearle bienes, como a BHP, en el marco de una causa impulsada por el Estado brasileño contra la firma Samarco, responsable del dique que reventó causando la tragedia y propiedad de ambos gigantes de la minería.

La medida cautelar insta a que las compañías efectúen en 30 días un depósito de 2.000 millones de reales (unos 520 millones de dólares) para ser utilizados en la ejecución del plan de recuperación integral de los daños del deslave tóxico que mató a 17 personas.

El juez consideró que Vale y BHP son "corresponsables" de las decisiones tomadas por Samarco y determinó la "indisponibilidad" de sus licencias para la extracción de mineral.

BHP, de su lado, afirmó que aún no fue notificada de la decisión.

Las empresas, además, tendrán 45 días para presentar un plan que atienda el impacto social y la degradación ambiental causada por el desastre, entre otras exigencias.

Samarco quedará también impedida de distribuir dividendos o cualquier otra forma de retribución a sus socios.

La compañía, décima exportadora de Brasil, es la propietaria del embalse de desechos mineros que reventó el 5 de noviembre y desató un tsunami de lodo que enterró un pueblo y arrasó con el rio Doce, el segundo mayor del país.

El torrente de barro y desechos mineros recorrió más de 650 km por el río, a través de los estados de Minas Gerais y Espirito Santo (sureste de Brasil), hasta desembocar en el océano Atlántico, donde también impactó al ecosistema marino.

A fines de noviembre, esos dos estados, acompañados por el Estado federal, presentaron una acción civil contra Samarco y sus dueños para crear un fondo de unos 5.200 millones de dólares a partir de aportes de las empresas involucradas.

AFP