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El papa Francisco saluda a los fieles reunidos en la plaza San Pedro del Vaticano, desde la ventana de su apartamento y durante el Ángelus del domingo, el 11 de octubre de 2015

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Una docena de cardenales conservadores criticaron la metodología del Sínodo de Obispos que se celebra en el Vaticano y convocado por el papa Francisco para encarar los retos de la familia moderna y pidieron que se introduzca la votación de las propuestas.

En una carta enviada al papa y publicada este lunes por el periodista italiano Sandro Magister, los cardenales temen que todo esté ya decidido y que las discusiones estén pilotadas.

"La ausencia de propuestas y de las correspondientes discusiones y votaciones parecer desalentar un debate abierto y limitar las discusiones a los 'circoli minori'; por consiguiente, nos parece urgente que se restablezca la redacción de propuestas que deberán ser votadas por todo el sínodo", observan los cardenales.

Entre los firmantes figuran los cardenales Carlo Caffarra, arzobispo de Bolonia (Italia), Peter Erdo húngaro, arzobispo de Esztergom-Budapest (Hungría), el australiano George Pell, prefecto de la Secretaría de Economía. el alemán Gerhard Müller, prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe y Robert Sarah, de Guinea, prefecto de la Congregación para el Culto Divino.

En la carta, escrita en inglés y entregada al papa durante la apertura del Sínodo, el 5 de octubre de 2015, los purpurados, todos conocidos por sus posiciones conservadores, temen que la asamblea, en la que participan unos 400 obispos y cardenales de todo el mundo, se concentre en la cuestión de autorizar la comunión para los divorciados que se vuelven a casar por lo civil.

Los cardenales lamentan también que Francisco nombrara un grupo de prelados cercanos a él para redactar el documento final y que estos hayan sido "nombrados, y no elegidos", una prerrogativa del papa, quien tiene la última palabra.

Varios cardenales, entre ellos el italiano Angelo Scola, arzobispo de Milán, y el francés André Vingt-Trois, arzobispo de París, negaron haber firmado la carta.

Hace unos días, el papa, quien preside las reuniones, respondió indirectamente a los purpurados invitándolos a no dejarse arrastrar por "la hermenéutica conspirativa".

Al abrir los debates el pasado 4 de octubre, Francisco aclaró que la asamblea, que se clausurará el 25 de octubre, no está llamada a debatir sobre un cambio de la doctrina de la Iglesia y defendió la indisolubilidad del matrimonio, condenó el divorcio y reiteró que la familia se compone de un hombre y una mujer.

Francisco reconoció también que ante un contexto social y moral tan "difícil", como el actual, la Iglesia "no debe olvidar su misión de buen samaritano de la humanidad herida".

AFP