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El veterano de guerra estadounidense Chad Brown con su perro Axe, y la joven Riley Brooks, en un paseo por los Everglades en Boynton Beach, Florida, el 20 de junio de 2017

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El veterano de guerra estadounidense Chad Brown sufre de trastorno de estrés postraumático después de haber servido en Irak y Somalia. Vivió en la calle, fue diagnosticado mentalmente discapacitado, vendía su sangre por 20 dólares e intentó suicidarse.

Ahora encuentra curación capturando pitones en los pantanos de Florida, conocidos como los Everglades, con un grupo de adolescentes de barrios carenciados.

La expedición es organizada por Soul River, una ONG de Portland (Oregon, noroeste de EEUU) que reúne a jóvenes y veteranos de guerra para construir entre ambos un sentimiento de comunidad conectándolos con la naturaleza.

Allí los adolescentes encuentran tutores y los excombatientes la perspectiva que necesitan para reinsertarse en la sociedad, explica Chad Brown, el veterano de la Marina estadounidense que fundó la ONG.

En esta expedición en particular, Brown está junto a otro veterano y cinco jóvenes en la reserva natural de Loxahatchee, en la costa este de Florida, cuando una pitón de Burma serpentea fuera de la bolsa de un oficial del servicio forestal.

Uno de los chicos, Gabriel Bliss, la inmoviliza como le han enseñado, pero hace un mal movimiento y la constrictora lo muerde en la mano. "¡Es lo máximo!", dice el joven de 14 años, mostrando con una sonrisa su palma sangrante.

Luego el grupo camina con el lodo hasta la cintura por un pantano infestado de mosquitos y caimanes, aunque sólo los primeros atacan a los exploradores. "No se preocupen, a los caimanes no les gusta la carne humana", dice la guía.

Es así como los veteranos lidian con el trastorno de estrés postraumático (TEPT) y los jóvenes con las dificultades de su entorno en los años más hormonalmente difíciles de sus vidas.

Brown fundó Soul River en 2011 luego de haber descubierto que la pesca con mosca era lo único que lo ayudaba a lidiar con el trastorno.

- Medicina natural -

Brown dejó la Marina en 1994 y tocó fondo hacia el año 2000. Ese año lo internaron en un psiquiátrico y terminó "perdiéndolo todo". Pero su vida cambió cuando aprendió a pescar.

"Cuando pesqué por primera vez, me reía y me sentía orgulloso y sentía que toda la medicación que estaba tomando salía de mi sistema", cuenta, haciendo danzar la caña sobre las aguas de los Everglades.

"La pesca con mosca se convirtió en un eje importante de mi vida, fue como medicina para mí", añade el veterano de 45 años originario de Texas.

En 2011 Brown decidió compartir este inusual tratamiento con las comunidades marginadas de Portland, donde vive ahora, y sus colegas.

"Les dimos la oportunidad de encontrarse a sí mismos de la forma como yo me encontré conmigo mismo en el río", cuenta.

Es el caso de Gabriel Bliss, que decidió estudiar herpetología gracias a su atesorada mordedura de pitón; o Tyrell Hall, de 16 años, que antes soñaba con ser futbolista y ahora quiere ser ornitólogo.

Pero los jóvenes también encuentran referencias en otros aspectos. Citlalli Briseño, por ejemplo, cuenta que nunca conoció a su padre.

"Sentía mucha rabia y resentimiento hacia él, pero estar en esta organización y ver que estos hombres tienen familias y de hecho se preocupan por ellas (...) fue muy revelador y me ayudó mucho", cuenta la hispana de 18 años.

En 2013, el Servicio Forestal y de Pesca federal (FWS, en inglés) comenzó a financiar a Soul River, que en total ha llevado a unos 300 jóvenes y veteranos a expediciones en Oregon, Alaska y Florida.

Pero ahora, con los proyectados recortes de presupuesto del gobierno de Donald Trump, Brown está preocupado.

- Recortes -

El presupuesto del año fiscal 2018 para el FWS -y que aún debe ser votado por el Congreso- contempla 1.300 millones de dólares, lo que significa una reducción de 13% respecto al año pasado. Entre los recortes, se eliminan programas para la juventud como el de Soul River.

Pero ya este año la organización comenzó a padecer recortes: el FWS de Alaska le prometió la mitad (USD 8.000) de lo que le había dado en 2016, dijo Brown.

"Esto me duele, me duele mucho...", comenta, pero comienza a llorar y no termina la frase.

Kristen Gilbert, una oficial del FWS que estuvo involucrada en las expediciones de Alaska, lamenta la reducción de recursos federales.

"Lo que hace Chad Brown, en particular con los veteranos y los jóvenes, es muy interesante porque tiene un ángulo distinto al meramente recreativo", dice Gilbert a la AFP. "Se trata en su mayor parte de curación en la naturaleza".

Ahora el exestibador de la Marina apuesta a donaciones de privados y patrocinios de marcas.

Brown consiguió hacer el viaje a los Everglades con un grupo pequeño gracias al financiamiento de una compañía de equipos de pesca, y llevará a otro grupo al Ártico este año. Pero las expediciones se redujeron a la mitad de lo que fueron en 2016.

Para él es un asunto personal, porque Trump hizo de la ayuda a los veteranos una de sus mayores promesas de campaña. "Es muy decepcionante", dice.

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AFP