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Un dispositivo para medir las emisiones de gases, fijado al tubo de escape de un vehículo Volkswagen Golf 2.0 litros diésel el 7 de agosto de 2017 en Ludwigsburg, al suroeste de Alemania

(afp_tickers)

Las pruebas con monos y humanos en el sector automotor alemán se cobró este martes su primera víctima con la suspensión de un alto ejecutivo de Volkswagen, un escándalo que ha "impactado" a la Unión Europea.

El fabricante de automóviles alemán suspendió a un alto cargo, Thomas Steg, por el papel desempeñado, según él mismo admitió, en la organización de las pruebas con monos para medir el impacto de las emisiones de gases contaminantes.

Steg "fue suspendido de su cargo hasta que estos hechos se esclarezcan", indicó Volkswagen en un comunicado y aseguró que este es tan solo el comienzo de la investigación.

Steg, encargado de las relaciones públicas e institucionales del grupo automotor, admitió en el diario Bild que estaba al tanto de las pruebas destinadas a estudiar los efectos de la contaminación de los motores diésel de Volkswagen, un grupo salpicado también por otro escándalo: la manipulación de datos para que parecieran menos contaminantes.

En su defensa, dijo haber impedido que estos experimentos se realizaran con humanos, a través del EUGT, un organismo de investigación financiado por Volkswagen, sus competidores Daimler, BMW y el fabricante de equipos electrónicos Bosch.

"Este estudio nunca debería haberse realizado, con humanos o con monos. Lo que sucedió nunca debería haber sucedido, lo lamento realmente", dijo Steg, que antes de trabajar en Volkswagen fue portavoz del canciller socialdemócrata Gerhard Schröder.

- Dibujos animados -

Los fabricantes de vehículos alemanes, comenzando por Volkswagen, se ven sometidos a una intensa presión política por este caso.

El gobierno alemán denunció el lunes estos experimentos "injustificables desde el punto de vista ético" y anunció que convocará a los fabricantes ante la comisión de investigación encargada del "dieselgate" para que indague también sobre estas acusaciones.

De su lado, la Comisión Europea expresó este martes su indignación.

"Estamos impactados por las noticias como todos los demás", indicó en rueda de prensa el vocero del ejecutivo comunitario, Margaritis Schinas, quien dijo esperar que las autoridades alemanas investiguen este nuevo escándalo.

La comisaria europea de Industria, Elzbieta Bienkowska, lo tachó de "poco ético e inaceptable" para "cualquier compañía europea en el siglo XXI".

Otro portavoz agregó que la Comisión tomó "nota del hecho que las autoridades alemanas contemplan realizar una investigación sobre el tema" y espera "que lo hagan".

El director general del grupo, Matthias Müller, se vio obligado el lunes a romper el silencio. Calificó de "repugnantes" los ensayos con monos en 2014. "Hay cosas que simplemente no se hacen", dijo el directivo en Bruselas tras advertir que habrá "consecuencias".

El escándalo estalló después de que el diario The New York Times afirmara que en 2014, en Estados Unidos, se hicieron pruebas con monos que estaban encerrados frente a dibujos animados mientras se les hacía respirar el humo emitido por la última versión del escarabajo (Beetle), un modelo emblemático de Volkswagen.

Pero el caso empeoró el lunes, cuando la prensa alemana detalló que también se realizaron ensayos en humanos sanos en Alemania para observar los efectos de la inhalación de dióxido de nitrógeno (NOx).

Un instituto médico en la ciudad de Aquisgrán (oeste), a cargo de EUGT, hizo inhalar en 2013 y 2014 diferentes concentraciones de dióxido de nitrógeno (NO2) a 25 personas en buen estado de salud.

Hasta ahora, Volkswagen no ha hecho mención alguna a los ensayos con humanos.

Por su parte, Daimler se "distanció expresamente del estudio y de EUGT", según un portavoz consultado por la AFP, mientras que BMW y Bosch desmintieron su participación.

En Holanda, el diario de referencia de la prensa científica, NRC, minimizó la polémica afirmando este martes que este tipo de experimentos, tanto en animales como en humanos, existen "desde hace años" en el país.

La polémica se produce en un contexto particular, tras la crisis de confianza que golpea al sector desde 2015 por la manipulación a gran escala de sus motores diésel.

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AFP