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Un cartel promocional de las tiendas Walmart en Miami, el 18 de agosto de 2015

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Wal-Mart causó revuelo al aumentar la paga de 500.000 de sus empleados pero hoy parece arrepentirse: este incremento deprimió sus cuentas, señala el gigante estadounidense, reactivando el debate sobre el salario mínimo en Estados Unidos.

El grupo de distribución, el mayor empleador del país, revisó la semana pasada drásticamente sus previsiones de beneficios, lo que atribuyó a su programa de revalorización salarial lanzado en febrero y que implicó subir el salario mínimo por hora a 10 dólares, contra 7,25 a nivel federal.

Resuelto ante la presión sindical, este programa generó una bola de nieve que arrastró también a McDonald's, en un momento en el que muchos estados como Nueva York y grandes ciudades -entre las cuales Los Angeles y Seattle- adoptaron disposiciones similares, obviando la posición contraria de los demócratas en el Congreso.

Pero las dificultades que atraviesa Wal-Mart podrían frenar ahora esta tendencia. Muchos ya aprovecharon para manifestar su oposición a un alza del salario mínimo, que no es incrementado desde 2009.

"El anuncio de Wal-Mart de que su plan para incrementar los salarios es un factor que contribuyó al decepcionante informe sobre ganancias confirma la evidente verdad de que aumentar los sueldos tiene un impacto significativo, incluso en las empresas más grandes", dijo a la AFP Randy Johnson, uno de los responsables de la poderosa Cámara de Comercio de Estados Unidos.

El razonamiento es que las compañías podrían poner en juego su rentabilidad si aumentan los salarios.

"Si incluso Wal-Mart siente los efectos, otros empleadores de seguro tendrán problemas", añadió Johnson.

Este argumento ha sido también utilizado para enfrentar un movimiento de empleados de cadenas de comida rápida que han multiplicado las acciones en reclamo de un alza del salario mínimo a 15 dólares.

Un alza de este tipo "definitivamente significaría que los empleos de muchas personas estarían en riesgo", estimó Tim Worstall, economista del Instituto Adam de Londres. "Las compañías tendrían que recurrir masivamente a mano de obra bien formada (...) más que a una mayor cantidad de trabajadores poco calificados", escribió en la revista Forbes.

- "Absurdo" -

Qué harán las otras grandes empresas es aún una interrogante.

"Las empresas para las cuales esto tiene un fundamento económico seguirán otorgando aumentos", dijo a la AFP Michael Strain, del conservador instituto American Enterprise.

Pero aquellas que se sientan tentadas a hacerlo por una cuestión de imagen "lo pensarán dos veces", añadió, explicando que las empresas pueden verse divididas entre seducir la gran público o a sus accionistas.

Los expertos, en tanto, se muestran divididos.

Investigador del Economic Policy Institute de Washington, David Cooper relativiza el impacto negativo para Wal-Mart del incremento salarial.

"La idea de que esta alza de los salarios amenazará la rentabilidad de la compañía es absurda", dijo Cooper a la AFP, destacando el hecho de que el costo de la medida, de 1.500 millones de dólares, representa solo 0,3% de la facturación del gigante.

"Esta es una gota en un vasto océano para ellos", señaló, recordando que los malos resultados de Wal-Mart tienen más que ver con el incremento de la competencia en internet y el dólar fuerte.

Sobre todo, él y otros aseguran que los efectos benéficos de un incremento salarial solo pueden percibirse en el largo plazo.

"Invertir dinero en la mano de obra puede no gustar a los inversores a corto plazo pero es una buena política empresaria para la salud de la compañía a largo plazo", explicó, especialmente en un momento en el que Estados Unidos se acerca al pleno empleo.

"Habrá más competencia para atraer y retener a los mejores empleados", aseguró Cooper. "Si están mejor pagados se quedarán más tiempo y permitirán así ahorros en el remplazo de empleados".

AFP