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La sede central del banco JP Morgan Chase, en Nueva York, fotografiada en diciembre de 2013

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Wall Street está haciendo campaña en Europa. Grandes bancos estadounidenses, que tienen oficinas en Londres, están financiando una campaña política contra la salida de Gran Bretaña de la Unión Europea (UE), una estrategia poco común y quizás arriesgada.

Según una fuente cercana al caso, el banco de inversiones Goldman Sachs ha donado cientos de miles de libras a la campaña "Britain Stronger in Europe" (Gran Bretaña más fuerte dentro de Europa), lanzada en octubre por presidente de Marks and Spencer, Stuart Rose, de cara al referéndum sobre la permanencia de Gran Bretaña en la UE, que el primer ministro británico David Cameron prometió realizar antes de fines de 2017.

Es muy probable que JPMorgan Chase, el principal banco estadounidense en términos de activos, Bank of America y Morgan Stanley sigan su ejemplo, indicaron a la AFP otras fuentes cercanas al caso. Citigroup es el único banco que debería abstenerse.

Mientras no se hayan fijado las reglas del referendo, la ley británica no prohíbe a las empresas multinacionales donar dinero para las campañas políticas.

Los cinco bancos, que abrieron su sede europea en Londres en la década de 1970 y emplean a unas 40.000 personas, no quisieron hacer ningún comentario, al ser contactados por la AFP.

La permanencia de Gran Bretaña en la UE es un asunto importante para los bancos de la City, ya que les permite gozar de ventajas en virtud de los acuerdos europeos.

Por ejemplo, pueden ejercer sus actividades en otros países de la UE sin necesitar de licencias específicas en ellos, una ventaja de la que probablemente no podrían gozar si Gran Bretaña abandona la UE.

"Esto va a perturbar nuestras actividades", señaló a la AFP un banquero estadounidenses que pidió el anonimato y explicó que para los bancos, la salida de Gran Bretaña de la UE podría significar que se cierren las puertas del mercado europeo, que cuenta con unas 500 millones de personas.

Según el banquero, los bancos tendrían que renegociar cada crédito que han otorgado, una gran parte de todos los contratos de productos financieros (swaps, derivados financieros).

Los bancos también tendrían que encontrar un nuevo lugar donde establecerse para las operaciones de compensaciones en euros que hoy se hacen en Londres, a pesar de que el país no haya adoptado la moneda europea, por ser miembro de la unión.

- París, Fráncfort o Dublín -

Una consecuencia inconveniente de esto sería que los bancos tendrán también que rendirle cuentas al Banco Central Europeo (BCE), un regulador que estiman menos favorable que el Banco de Inglaterra, el banco central del Reino Unido.

"Lo que sí es seguro es que ya no podríamos hacer negocios como antes", explicó a la AFP un banquero estadounidense que trabaja en la City.

Para responder a esta amenaza JPMorgan Chase, Citigroup, Bank of America, Morgan Stanley y Goldman Sachs estudian internamente alternativas a operar en Londres, a pesar del costo que significaría un traslado, según fuentes cercanas al entorno bancario.

París y Fráncfort, que tienen la ventaja de ya ser importantes centros financieros, son algunas de las opciones alternativas, al igual que Dublín con un sistema fiscal poco severo.

"Gran Bretaña es una gran tierra de acogida para las instituciones financieras y su pertenencia a la Unión Europea le ha favorecido bastante a Londres. Nosotros queremos permanecer ahí", declaró el jueves Jamie Dimon, director ejecutivo de JPMorgan, al margen del Foro de Davos.

Dimon reconoció, sin embargo, que el activismo estadounidense podría ser mal percibido en Gran Bretaña. "Hubiera deseado no tener que hacerlo (porque) no tengo por qué decirle al pueblo británico lo que debe hacer", señaló.

Los críticos de la UE en Gran Bretaña se han lanzado de frente en el combate político, al igual que Nigel Farage, el líder del partido anti-inmigrantes Ukip, que ha calificado a las donaciones financieras de los bancos estadounidenses como "alianza antinatural" contra la política.

Más allá de los bancos, la totalidad del sector financiero y de negocios es favorable a que el Reino Unido permanezca en la UE. A fines de 2013, el director ejecutivo de Renault-Nissan, Carlos Ghosn, había advertido que el grupo "reevaluaría su estrategia y sus inversiones", en el caso de una salida de Gran Bretaña de la unión.

Para convencer a los británicos que merece la pena permanecer en la UE, el primer ministro Cameron ha propuesto una serie de reformas a Bruselas que los miembros de la unión están estudiando.

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AFP