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El presidente de China, Xi Jinping (izq), y su mujer, Peng Liyuan, a su llegada el 29 de junio de 2017 al aeropuerto internacional de Hong Kong, con motivo del vigésimo aniversario de la retrocesión de la ciudad

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Xi Jinping llegó este jueves a Hong Kong, por primera vez como presidente chino, con motivo del vigésimo aniversario de la retrocesión de la ciudad, donde arrestados militantes prodemocracia y las autoridades evitan todo lo que pueda ensombrecer la visita.

Un enorme dispositivo de seguridad con miles de policías fue desplegado para mantener a distancia a parte de la población local que denuncia la creciente influencia de Pekín en los asuntos de esta excolonia británica.

China tiene como objetivo impedir incidentes en esta visita presidencial, pocos meses antes de un congreso del Partido Comunista en el que se busca consolidar el poder de Xi.

Una veintena de manifestantes -entre ellos el estudiante Joshua Wong y el joven diputado Nathan Law, dos figuras del movimiento prodemocrático de 2014- seguían detenidos un día después de ser arrestados por "alteraciones del orden público", durante una manifestación contra la llegada del presidente chino.

Esta es la primera visita de Xi Jinping a Hong Kong desde que asumiera el poder en 2013 y durará tres días.

Se produce tres años después de las masivas manifestaciones del "Movimiento de los paraguas", que paralizó barrios enteros de Hong Kong durante semanas.

El avión presidencial aterrizó poco después del mediodía local en el aeropuerto Chek Lap Hok. Al bajar del aparato, Xi fue recibido con una fanfarria y niños que agitaban banderas, así como por el jefe del ejecutivo de Hong Kong, Leung Chun-ying, y su sucesora, Carrie Lam, que será oficialmente investida el sábado.

A esta ceremonia asistirá el presidente chino.

- Un país, dos sistemas -

"Después de nueve años, aquí estoy de nuevo, pisando el suelo de Hong Kong. Me siento muy feliz. Hong Kong siempre ha tenido un sitio en mi corazón", declaró el presidente chino en un breve discurso a su llegada.

Añadió que China apoyaría el desarrollo de Hong Kong y mejoraría el nivel de vida de sus habitantes "como siempre lo hizo".

Hace 20 años, la Union Jack dejó de ondear en Hong Kong, bajo la mirada del príncipe Carlos de Inglaterra y del entonces primer ministro británico, Tony Blair, en lo que fuera una colonia británica desde 1841.

Dos décadas después, algunos hongkoneses consideran que China está reforzando su influencia política, haciendo caso omiso del famoso principio "Un país, dos sistemas" que rigió en la retrocesión. Esta máxima garantiza a Hong Kong, en teoría hasta 2047, un régimen de libertades desconocidas en la China continental.

Xi dijo que deseaba que este principio se mantuviera "en un senda estable y duradera".

La visita de Xi Jinping finalizará el sábado con la investidura de la nueva jefa del ejecutivo local, Carrie Lam.

La ciudad del delta del río de las Perlas goza desde hace 20 años, sobre el papel, de unos privilegios únicos en comparación con el continente, como la libertad de expresión, un sistema judicial independiente o una dosis de sufragio universal en la elección de su órgano legislativo.

- Lacaya de Pekín -

Sin embargo, varios incidentes reforzaron los temores respecto a la actitud de China, especialmente la "desaparición" en 2015 de cinco libreros conocidos por publicar obras salaces sobre los dirigentes chinos. Poco después, aparecieron en el continente.

Un movimiento radical favorable a la autodeterminación o incluso a la independencia emergió en Hong Kong tras el fracaso, en 2014, del "Movimiento de los paraguas". Esta inmensa movilización de militantes que pedían más democracia paralizó durante semanas la ciudad.

Las autoridades chinas y hongkonesas se encargan de que el estatus especial de la ciudad permanezca intacto. Y Pekín siempre ha reaccionado con firmeza ante cualquier discurso independentista.

Carrie Lam prometió que obraría para favorecer la reconciliación de la sociedad hongkonesa. Pero, antes incluso de su investidura, gran parte de la población ya la considera una lacaya de Pekín.

Fue nombrada a finales de marzo, como sus predecesores, por un comité electoral favorable a Pekín, tras vencer al exministro de Finanzas John Tsang, quien sin embargo lideraba los sondeos.

AFP