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Aleida Guevara destaca la solidaridad helvética

La doctora Aleida Guevara habla del reto que enfrenta Cuba. (www.granma.cu)

El bloqueo impuesto por Estados Unidos afecta su sistema de salud; empero, La Habana cuenta con la solidaridad de otros países, incluida Suiza.

La isla creó una Escuela de Medicina Latinoamericana a la que asisten inclusive estadounidenses.

"Nosotros siempre estamos buscando soluciones, según el momento y según el problema que se presente. En este momento estamos hallando soluciones en la solidaridad de los pueblos", destacó la doctora Aleida Guevara March, en entrevista con swissinfo.

Hija del legendario Che, Guevara viajó a Suiza para condecorar en Zúrich al galeno tesinés Franco Cavalli, al que el Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos otorgó la Medalla de la Amistad, en ocasión del 10 aniversario de MediCuba Suisse, la asociación médica de ayuda a Cuba.

El viernes pasado(20.09), Guevara March, médico pediatra, visitó también el cantón del Tesino, sede de la Asociación de Ayuda Médica a Centroamérica, fundada por el oncólogo Cavalli.

En entrevista con swissinfo, la doctora Guevara se refirió a la situación actual de su país y a la relación de Cuba con Suiza.

¿Qué significa para los cubanos la iniciativa de Franco Cavalli, su Asociación, y con ella la constante presencia suiza en Cuba durante todos estos años?

Realmente nosotros no trabajamos con ningún nombre en especial, sino con proyectos, y este es un proyecto "divino" para el pueblo cubano, para su desarrollo, y una posibilidad de demostrar que desde esta parte del mundo se puede hacer cosas muy interesantes con el llamado tercer mundo.

¿Cuáles son los problemas inmediatos a los que se enfrenta Cuba en el campo de la salud?

Desde luego, el bloqueo, porque es el bloqueo lo que nos impide comprar medicamentos, o tecnología de punta y, por tanto, mejorar el sistema de salud.

¿Las estructuras sanitarias se han degradado mucho o se han mantenido más o menos como en el pasado?

Nosotros siempre estamos buscando soluciones, según el momento y según el problema que se presente. En este momento estamos hallando soluciones en la solidaridad de los pueblos y también, por supuesto, en la entrada de divisas que tenemos por el turismo, por las inversiones económicas, ya que se emplea gran parte del producto interno bruto del país en la promoción de la salud.

Cuba ofrece una importante ayuda a otros países latinoamericanos con el envío de médicos y mediante la formación de jóvenes provenientes de todo el continente ¿cómo puede darse ese lujo?

Cuba cuenta con más de 60 000 médicos en este momento, uno por cada 168 habitantes, pero, claro, no es suficiente para poder ayudar en todo lo que se necesita. Por eso hemos creado la Escuela de Medicina Latinoamericana, donde muchos estudiantes de nuestro continente, dotados desde el punto de vista intelectual, pero sin recursos para pagarse la carrera en su tierra, pueden hacerlo en Cuba.

¿Desde cuándo existe esta Escuela de Medicina?

Hace alrededor de 3 o 4 años. De modo que dentro de dos años comenzaremos a devolver médicos a América Latina, y también a Estados Unidos, pues unos 500 estudiantes provienen del tercer mundo de la sociedad estadounidense. En general se trata de chicanos, o negros, o latinoamericanos del centro y del sur.

¿No cree usted que esos chicos podrían tener problemas más tarde para ejercer la profesión en Estados Unidos?

Sí, se trata de un problema serio, porque Estados Unidos no reconoce nuestra Escuela de Medicina. Pero si la persona está formada y tiene una base sólida, puede someterse a un examen y recibirse en medicina en los mismos Estados Unidos.

Los capítulos Salud y Educación han sido siempre los caballos de batalla de la política cubana, y los índices de su bienestar, ¿mantienen su buen nivel?

Una buena salud y una buena educación, sí. Y ahora más: tenemos un proyecto muy lindo, al que en estos años se ha dado gran impulso. Hemos comprado a China televisores, videos y computadoras. Se puso un televisor en cada aula cubana, una video cada dos aulas y computadoras en todas las escuelas primarias, secundarias y preuniversitarias del país, para que los niños desde 5 años, cuando comienzan la escuela, puedan ya conocer la tecnología, y además, tomar clases con mayor entusiasmo, pudiendo escoger entre el maestro y las clases a través de la televisión.

¿Cuál es la opinión que prevalece en Cuba acerca de su padre, el Che?

Hace poco vi un documental realizado por una periodista brasileña en las calles de Cuba, donde se entrevistaban toda clase de personas, y una vez más he comprobado que mi pueblo ama a mi padre. Todo el mundo lo quiere. Eran personas escogidas al azar, un muestreo, y todas coincidieron en el amor, el respeto o la admiración por él.

Como cubana, y como hija de este personaje legendario, ¿qué nos dice usted del fenómeno planetario en el que se está convirtiendo?

Pienso que es interesante. Hay mucho comercio, eso es cierto, pero una tiene que decir: bueno, ¿qué pensará el joven que compra una camiseta con la imagen del Che?, alguna vez se preguntará, ¿quién es este señor, qué hizo y por qué puede ser interesante para mí?. Y eso es bueno porque siempre queda algo, una chispa de interés, de conocimiento. Y creo que siempre hay que ver la parte positiva.

¿Cómo se ve la Confederación Helvética desde Cuba?, ¿qué idea tienen de Suiza los cubanos?

Nosotros conocemos a Suiza a través de los libros de escuela, porque es un país que ha participado a la historia de la humanidad. Claro que la conocemos, pues Cuba tiene una población culta que está muy interesada en el resto del mundo, siempre atenta a los problemas de la humanidad y tratando de entender dónde puede ser útil a los demás. La mayor parte de los médicos cubanos conoce el proyecto de MediCuba, el cual se ha originado justo aquí en Suiza.

Personalmente encuentro muy interesante el hecho de que, aunque la sociedad del primer mundo conduzca a las personas a pensar sólo individualmente, existan sin embargo grupos capaces de romper con esta educación, y ponerse a ayudar a personas que no conocen. En Cuba solemos decir que la solidaridad es buena para el que la recibe y útil para el que la practica, porque hace de éste una persona completa y sensible, con mayores oportunidades de apreciar la vida. Según un dicho cubano, "feliz es aquel que sabe dar sin recordarlo, y recibir sin olvidarlo".

Lupita Avilés, Tesino


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