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Amnistía Internacional propone observadores para Colombia

María Helena Ramirez (izq), embajadora de Colombia en Suiza y Marta Fotsch (der), portavoz de Amnistía Internacional-Suiza (Montaje swissinfo/SRI)

(swissinfo.ch)

El objetivo es evitar que se comentan violaciones a los derechos humanos en San Vicente del Caguán. La petición fue presentada a la Embajada en Berna.

Mientras las partes involucradas, FARC, Gobierno, ONU y representaciones diplomáticas trabajan febrilmente para conseguir que el diálogo de paz en Colombia sea encaminado sobre bases firmes antes del próximo 20 de enero - fecha clave para el futuro de las conversaciones-, la sección suiza de Amnistía Internacional teme por la seguridad de la población civil en la denominada Zona de Despeje.

Daniel Bolomey y Marta Fotsch transmitieron, este miércoles (16.01), esa preocupación a la embajadora de Colombia en Berna, señora Maria Helena Ramírez.

"En ese punto, el presidente ha sido supremamente claro de que van a tener todo el respaldo, toda la protección del Ejército y del Gobierno. (La población civil) no está desprotegida. Como gobierno, pensamos que no hay de qué preocuparse" declaró a swissinfo la alta funcionaria diplomática.

Considerando el estado actual de la situación, algunos tanques y 12.000 efectivos del Ejército están acantonados cerca del área de distensión de unos 42.000 kilómetros cuadrados de superficie (similar a la de Suiza). Su avance está sujeto, como se sabe, al resultado de las conversaciones previas al 20 de enero.

"La organización pidió al gobierno colombiano que en la zona desmilitarizada se establecieran, lo antes posible, observadores internacionales de derechos humanos, y que se tomaran medidas urgentes para garantizar la seguridad de la población civil, incluidas operaciones decisivas para enfrentarse a las fuerzas paramilitares que rodean la zona desmilitarizada y desarticularlas", insistió a su vez, Marta Fotsch, especialista suiza sobre Colombia en Amnistía.

Cuadro actual

Evitada la ruptura de negociaciones entre el gobierno de Bogotá y las FARC, es innegable la fragilidad de la situación. "Intercambiamos ideas en un clima cordial" es el concepto lacónico que refleja el estado de ánimo de los interlocutores.

Sin embargo, la presencia activa de los representantes de la ONU y del Grupo de países facilitadores, entre ellos Suiza, permite mantener esperanzas de reorientar el proceso de paz.

El presidente Andrés Pastrana abrió hace tres años el camino a una solución política con los dos grupos insurgentes en Colombia. A pocos meses de poner fin a su mandato presidencial, en agosto próximo, adopta una posición dura que parece tener efecto, al menos hasta ahora.

El aporte de Estados Unidos al Plan Colombia, aproximadamente 1.000 millones de dólares, para combatir el narcotráfico tampoco debe ser soslayado en el panorama actual, ya que tal ayuda militar equivale a 16 helicópteros Black Hawk, 33 helicópteros de transporte de tropa y 25 helicópteros Huey que llegarán este mes a Colombia.

Es prácticamente improbable que el presidente Pastrana concrete un cese el fuego antes del final de su mandato. Las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, FARC, no parecen dispuestas a renunciar a corto plazo a una situación que les permite mantener un ejército de 17.000 efectivos. Con todo, el gobierno pretende lograr que el diálogo se perfile hacia una paz duradera.

Ponderan la diplomacia internacional

"Lo que ocurrió ahora en Colombia, de que todo este grupo de países amigos lograron volver a centrar y abrir el proceso de paz y los diálogos, es lo que demuestra que es importante la internacionalización del conflicto. Es un punto muy importante en este proceso, y creo que es uno de los puntos mejor logrados por el presidente Pastrana; que el conflicto nuestro salga afuera y sea visto de una forma diferente", preciso la embajadora María Helena Ramírez para destacar la labor diplomática internacional.

Ponderó además la participación de Suiza en los dos grupos de países que intervienen en los diálogos de paz con los movimientos guerrilleros de las FARC y del ELN. "La labor diplomática de Suiza ha sido supremamente generosa y provechosa para nosotros", concluyó.

En el terreno de los derechos humanos, Marta Fotsch, de Amnistía Internacional-Suiza, recalcó a su vez el trabajo coordinado que desarrollan con distintas ONG de Colombia en aras de ese postulado fundamental.

"Sin el trabajo de derechos humanos en Colombia, nosotros tampoco podríamos trabajar. Es muy importante un trabajo conjunto. Apoyamos también toda la labor que está realizando la ONU, la Oficina de Derechos Humanos en Colombia y otras organizaciones intergubernamentales y ONG" enfatizó la portavoz de la sección suiza de Amnistía, a tiempo de formular votos por que el proceso de paz no quede en promesa.

"Yo creo que cualquier colombiano está convencido que la paz tiene que llegar, la tenemos adentro, y la estamos buscando" anotó a swissinfo la embajadora Ramírez.

No cabe duda que este legítimo anhelo depende de la voluntad política de las partes implicadas. Resta esperar que éstas asuman semejante responsabilidad y encaren el reto excepcional, capaz de poner fin, de una vez por todas, al triste recuento de víctimas.


Juan Espinoza


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