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Un hombre deposita su voto para las elecciones parlamentarias en un centro electoral de Argel, el 4 de mayo de 2017

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Argelia acudió a las urnas este jueves para renovar su Parlamento, en unos comicios que han despertado escaso entusiasmo entre los 23 millones de electores de un país enfrentado a una crisis económica y sin perspectivas políticas.

"La tasa de participación alcanzó el 35,53% a las 17H00 locales (16H00 GMT). En las legislativas de 2012, era del 33,97% a la misma hora", declaró el ministro del Interior, Nurredin Bedui a la televisión estatal.

Las autoridades cerraron las oficinas de voto una hora después de lo previsto (hasta las 20H00 locales) en 42 de las 48 circunscripciones electorales debido a una "gran afluencia" de electores, según el ministro.

El presidente de la alta instancia de vigilancia de las elecciones, Abdeluahab Derbal, prevé una participación "superior" a la de 2012, que alcanzó el 43,14%.

Todos los colegios electorales cerraron y empezó el recuento de votos, indicó Derbal.

Los 12.000 candidatos en liza para ocupar los 462 escaños de la Asamblea nacional popular (Cámara Baja del Parlamento) conocerán su suerte el viernes a media jornada.

El presidente Abdelaziz Buteflika, de 80 años de edad y con graves problemas de salud que lo mantienen regularmente alejado de la vida pública, votó en silla de ruedas, acompañado de su familia, y no dio declaraciones.

Unos 45.000 policías fueron desplegados para proteger los colegios electorales tras una campaña sin incidentes.

Una campaña que despertó escaso interés entre los argelinos, muchos de los cuales se interesaron más por las elecciones presidenciales en Francia, al otro lado del Mediterráneo.

"Cada vez nos prometen milagros, y al final no pasa nada", comentó Fatma Zohra, una viuda de 50 años que reside en Argel.

- Mujeres contra la abstención -

Para evitar la baja participación, el Gobierno intentó motivar a los electores a través de la campaña "Samaa sawtek" (Haz oír tu voz, en árabe).

Buteflika intervino mediante un mensaje leído en su nombre para exhortar a sus compatriotas a acudir a las urnas y contribuir a la "estabilidad del país".

Durante una gira maratoniana a través del país, el primer ministro Abdelmalek Sellal multiplicó los llamamientos a favor de una "votación masiva".

Llegó incluso a llamar a las mujeres a despertar temprano a sus maridos, a no servirles café y a "arrastrarlos" hasta las mesas electorales.

"Si se resisten, péguenles con un palo", dijo el mandatario ante una audiencia exclusivamente femenina, durante una visita el 30 de abril en Setif, a 300 km al este de Argel.

Sellal también pidió a los argelinos tener "paciencia" frente a las dificultades causadas por la caída de los precios de los hidrocarburos, que representan el 60% del presupuesto nacional.

"Se acabó el dinero", resumió, luego de que su gobierno se viera obligado a aumentar los impuestos y renunciar a numerosas inversiones.

- Pocos cambios a la vista -

Los comicios no deberían alterar la hegemonía de los dos miembros de la alianza presidencial en el poder: el Frente de Liberación Nacional (FLN), del presidente Buteflika, y su aliado la Agrupación Nacional Democrática (RND), del jefe de gabinete de la presidencia Ahmed Uyahia.

En 2012, el FLN se impuso consiguiendo 221 escaños, seguido por el RND con 70.

Hasta 1988 el FLN fue partido único en Argelia y, desde 1989, cuando se adoptó el multipartidismo, es la formación política mayoritaria en el Parlamento.

Entre las otras formaciones en liza figura la Agrupación para la Cultura y la Democracia (RDC, laico) que había boicoteado las legislativas de 2012. Regresa a la arena política para frenar a su rival, el Frente de las Fuerzas Socialistas (FFS, 27 escaños), en su feudo de Cabilia (noreste).

Los islamistas, vencidos en 2012 a pesar de la victoria de sus "hermanos" en Túnez, Marruecos y Egipto, son la principal fuerza de oposición, con 60 diputados dentro de la Asamblea saliente, y se presentan con dos coaliciones rivales.

Un nuevo partido islamista compite además por primera vez, Agrupación de la Esperanza de Argelia (TAJ), del exministro islamista Amar Ghul, simpatizante de Buteflika.

Las legislativas fueron boicoteadas por otro nuevo partido, Vanguardia de las Libertades, del ex jefe de gobierno Ali Benflis, rival de Buteflika en la presidencial de 2014.

Desde que se instauró el multipartidismo, la oposición denuncia regularmente los fraudes en las elecciones.

AFP