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Armonización fiscal: Bruselas afina sus armas

El espinoso tema de la fiscalidad del ahorro ensombrece las relaciones de Suiza con los Quince.

(Keystone)

La UE quiere negociar con países terceros la fiscalidad del ahorro. Crece la presión sobre el secreto bancario suizo.

Seis países están invitados a sentarse a la mesa de negociaciones: Suiza, Liechtenstein, Estados Unidos, el Principado de Mónaco, Andorra y San Marino. Se les propone adherirse al modelo elaborado por la Unión Europea (UE) en junio de 2000, con ocasión de la cumbre de Feira, Portugal.

El pacto comunitario prevé instaurar un sistema de intercambio automático de información entre las autoridades fiscales de varios países para combatir la evasión de fondos. Ya en Portugal, algunos países de la UE - Luxemburgo y Austria - pusieron las cartas sobre la mesa al insistir en que aplicarían el sistema de intercambio de información sólo a condición de que las principales plazas financieras extracomunitarias se adhirieran al mismo.

El mandato aprobado este martes se inscribe en esa lógica: los seis países en el punto de mira están invitados a renunciar de aquí a 2010 a los sistemas nacionales de fiscalidad del ahorro y a incluir en sus propias ordenanzas el modelo de la UE. Berna se muestra reticente, porque aceptar esa medida significa sacrificar el secreto bancario, que - como ha reiterado el ministro de Finanzas Kaspar Villiger - no es negociable.

Las autoridades federales quieren, sin embargo, evitar un enfrentamiento directo con Bruselas y han elaborado una serie de "medidas equivalentes": proponen introducir una "euroretención" en la fuente sobre los ahorros de los ciudadanos no residentes, que se devolvería luego a los países de origen de los ahorradores. Esto permitiría prevenir los daños fiscales en la UE y salvaguardar el secreto bancario.

Pero la UE parece tener la intención de ejercer presiones: lo que está en juego es la supervivencia misma del sistema fiscal europeo. Luxemburgo y Austria que, en lo que respeta su secreto bancario, han obtenido un periodo de transición de siete años, amenazan con echar todo a rodar, si Suiza no se pliega a las exigencias.

El mandato de negociación precisa que las "medidas equivalentes" decididas por países terceros deberán ser compatibles con las de los Quince: entre Berna y Bruselas ya se anuncia un periodo de tensiones sobre este expediente, que forma parte de la segunda ronda de negociaciones bilaterales.

Suiza podría, sin embargo, sacar provecho de las divisiones que permanecen en el interior de la UE: a las dificultades que ponen Austria y Luxemburgo se suman las de Gran Bretaña y Holanda que deberán extender el modelo comunitario a sus paraísos fiscales en el Canal de la Mancha y en las Antillas.

Otro factor de desacuerdo entre los Quinces es el de la instauración de un "código de conducta" destinado a abolir los privilegios fiscales con los que los diferentes países tratan de atraer a su territorio a las multinacionales. Es una medida que se ve con muy buenos ojos, sobre todo ahora que la economía mundial se desliza hacia una recesión.

Entre los países que se oponen está Bélgica, que ocupa la presidencia de turno de la UE y que en julio pasado reaccionó con contundencia a la ofensiva lanzada por la Comisión contra los beneficios fiscales.

swissinfo y agencias


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