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Enfrentada a un gran afluencia de inmigrantes procedentes del norte de África, Italia tiene graves deficiencias en la atención a los refugiados.

Enfrentada a un gran afluencia de inmigrantes procedentes del norte de África, Italia tiene graves deficiencias en la atención a los refugiados.

(Keystone)

Italia tiene grandes lagunas en el sistema de acogida de los refugiados: así lo denunció la Organización Suiza de Ayuda a los Refugiados (OSAR), que solicita frenar las deportaciones al vecino del sur.

Berna sostiene que Roma se atiene a las reglas. El Consejo Italiano para los Refugiados (CIR) demanda flexibilidad en la aplicación del Acuerdo de Dublín.

En virtud de este acuerdo, que también afecta a Suiza, si un solicitante de asilo ya ha presentado la solicitud en otro Estado signatario puede ser devuelto al primer país. Es de hecho este Estado el responsable de tramitar la demanda de asilo y de la posible repatriación al país de origen si la petición resulta rechazada.
 
En el primer semestre de este año, la Confederación ha enviado a los países del espacio de Dublín cerca de 1.600 solicitantes de asilo, 1.000 de ellos a Italia.
 
“Las personas que han recibido el estatuto de refugiado o de protección en Italia ya no deberían ser enviados a este país”, dice la OSAR.
 
Esta postura hecha pública a principios de esta semana se deriva de las preocupantes deficiencias encontradas por sus representantes que, junto con sus colegas de Noruega, el año pasado fueron a Roma, Milán y Turín para examinar los procedimientos de asilo y las condiciones de acogida.
 
La ONG hizo un llamamiento a la prudencia al Gobierno Federal en el reenvío a Italia de los “solicitantes de asilo vulnerables, familias con niños y mujeres solteras”. La OSAR no pide un “bloqueo total de los reenvíos”, como puntualizó el responsable de información Adrian Hauser a swissinfo.ch. “Por lo tanto no se trataría de acoger en Suiza a masas de gente, pero sí a un número limitado de personas en situación de verdadera necesidad”.
 
En su comunicado, la ONG presenta un cuadro dramático de la situación del asilo en Italia. Habla de “refugiados y solicitantes de asilo -incluyendo muchas familias con niños, mujeres solteras, enfermos mentales y personas traumatizadas- que viven en la calle”.
 
“Está claro que Italia tiene grandes problemas ahora debido al elevado número de solicitantes de asilo. Pero las condiciones de vida de estas personas no son tales como para no poder ser reenviados a Italia”, señala el jefe de comunicación de la Oficina Federal de Migración (OFM), Joachim Gross. “Italia respeta las reglas del sistema europeo de asilo y las normas internacionales”, añade.

Luces y sombras en Italia

El director del Consejo Italiano para los Refugiados, Christopher Hein, pone los puntos sobre las íes: “Es importante distinguir. En Italia hay graves deficiencias, debidas a la falta de un verdadero programa nacional de ayuda a la integración, pero se respetan los derechos elementales, lo que no es el caso en Grecia o Malta”, declara a swissinfo.ch.
 
Según Hein, en la situación del asilo en Italia “hay luces y sombras”. En el lado negativo, el director del CIR cita, por ejemplo, el hecho de que antes de conseguir una cita para la formalización de la solicitud de asilo, las personas en cuestión “no tienen acceso a ningún tipo de acogida”.
 
Los principales problemas los viven “especialmente las personas que han recibido un reconocimiento del estatus de protección internacional. Desde entonces, prácticamente no tienen ya derecho a una continuidad de la acogida. Reciben un permiso de estancia que también les permite trabajar. Sin embargo, el derecho al trabajo no significa que se encuentra un puesto de inmediato. Del mismo modo que tampoco se encuentra una casa”.
 
En cuanto a los aspectos positivos, Christopher Hein señala que “el porcentaje de personas a las que se les reconoce el estatus de protección internacional en Italia se encuentra entre los más altos de toda Europa. Por otra parte, “el procedimiento de asilo tiene garantías que no existen en todas partes”.
 
El abogado señala que, “a diferencia de Suecia o Alemania, por ejemplo, Italia no ha reenviado a Irak, Afganistán u a otros países de extrema fragilidad a un solicitante de asilo cuya demanda fue rechazada”.

Un acto de solidaridad

Para reducir significativamente las evaluaciones negativas de la OSAR sobre la situación de asilo en Italia, el director del CIR coincide en la referencia a la prudencia en los reenvíos a Italia. Una apelación que la OSAR ha dirigido a la Confederación, recordando el sentido de “solidaridad y el compromiso de compartir el peso con los Estados miembros del Acuerdo de Dublín”.
 
Hein recuerda que “en el reglamento de Dublín se encuentra la llamada cláusula humanitaria: todo Estado, sin cambiar ninguna ley, puede aplicarla con mayor elasticidad y flexibilidad”. Y continúa: “Ser más flexible significa hacer un gesto de solidaridad dentro de la comunidad, pero más aún contra el proceso revolucionario en Túnez y Egipto o sobre los refugiados subsaharianos en Libia”.
 
Adrian Hauser señala que “la gran ola de solicitantes de asilo en Suiza, que se había temido en Suiza como resultado de revueltas populares en el norte de África, no ha llegado. Pero están aquellos que utilizan esta amenaza con fines políticos”. En cambio, desde la OSAR dicen que “es hora de recordar la tradición humanitaria de Suiza”.
 
Mientras tanto, el jefe de comunicación de la Oficina Federal de Migración asegura que Suiza está llevando a cabo un “diálogo con Roma para encontrar juntos soluciones a los problemas de los reenvíos a Italia, en base al Acuerdo de Dublín”.
 
Gross añade que se discute “incluso la posibilidad de apoyar a Italia, teniendo en cuenta el enorme aflujo al que debe hacer frente”. No obstante, Berna no ofrece más detalles. Actualmente no hay decisiones concretas, se limita a decir Gross, quien reconoce que el sistema de Dublín “no funciona bien”.

Dublín

En junio de 2005, los suizos aprobaron la adhesión del país a los acuerdos de Schengen y Dublín para la cooperación en materia de justicia, policía, visados y asilo.

En la actualidad, en el espacio Schengen participan 27 países: todos los países de la Unión Europea -menos Rumanía, Bulgaria y Chipre- y tres Estados asociados, es decir, Suiza, Noruega e Islandia. Todos estos 30 Estados se adhirieron al reglamento Dublín II.
 
De acuerdo con éste último, cada solicitud debe ser tramitada por un solo Estado miembro. El propósito es evitar que una persona presente solicitudes de asilo en varios países del espacio Dublín.
 
El procedimiento de Dublín se basa en dos normas de la UE, desde el año 2008 parte integrante de la legislación suiza, que establece los criterios de competencia para examinar una solicitud de asilo.

Dublín regula la competencia de un Estado para la ejecución, pero no unifica la legislación interna de cada país en materia de asilo.

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