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Traumatizados por la guerra y sin hallar serenidad en Suiza

Armas, documentos y dinero entre las ruinas de Homs, Siria, en julio de 2020. Keystone / Andrei Gryaznov

Un sirio traumatizado por la guerra afirma que no fue tratado adecuadamente en su país de acogida, Suiza. Su caso plantea la cuestión de si el programa helvético de acogida de refugiados de guerra vulnerables tiene fallas sistémicas.

Este contenido fue publicado el 12 noviembre 2020 - 10:25

En 2013, el Gobierno suizo decidió participar en el programa de reasentamiento de las Naciones Unidas para los Refugiados vulnerables procedentes Siria, un país desgarrado por la guerra.

En el marco de este programa, Khater Obeida llegó a Suiza en 2015. Fue alojado en un centro de asilo en Biberist, cantón de Solothurn, que durante un tiempo fue la estructura externa de una antigua prisión y fue adaptada como centro de acogida para refugiados por la organización privada ORS.

Khater Obeida. swissinfo.ch

El sirio, de 35 años, sufría de trastornos por estrés postraumático (TEPT). Su situación psicológica empeoró durante su estancia en el centro y finalmente fue estigmatizado como un "loco violento", narra a swissinfo.ch.

Según organizaciones no gubernamentales, su historia no es un caso aislado; revela las deficiencias del sistema de asilo suizo en el manejo de grupos vulnerables.

Presión en lugar de tranquilidad

“El lugar en sí mismo fue una causa del deterioro de mi estado psíquico”, estima Obeida. “Ese lugar me recordaba mi tiempo en prisión. Además, quería pasar mis días solo, sin tener que hablar con otras personas”.

Ese deseo no fue tomado en consideración. Al contrario, el personal del centro de asilo le pidió que fungiera como traductor con otros refugiados. “Eso condujo a conflictos. Mi caso particular y mi necesidad de aislamiento no se tuvieron en cuenta”, dice.

El centro rechaza las críticas

La ORS, la organización privada que dirige el centro de asilo, rechaza las acusaciones. “El empleo del edificio como antiguo anexo de una prisión ya no es visible”, indica.

El “espacioso” inmueble fue completamente reestructurado antes de ser usado para albergar a los refugiados. Tiene una gran cocina con un luminoso comedor y está rodeado por una gran terraza y animales. Además, a diferencia de otros refugios, hay un baño separado para cada habitación”, señaló la ORS.

Centro de acogida de refugiados donde se alojó Khater Obeida en 2015. swissinfo.ch

Acusaciones y respuestas

Khater Obeida dice que un día, cuando se le acabó la medicación, no lo llevaron al médico a pesar de sus gritos de auxilio, y que luego pidió una ambulancia por temor a un ataque de pánico. Pero en lugar de ayudarlo, los empleados del centro llamaron a la policía. Fue acusado de intentar atacar al empleado responsable, lo que Obeida niega categóricamente.

En este punto, la ORS responde que la atención médica a Obeida estuvo “garantizada en todo momento”. El prófugo sirio se veía regularmente sobrepasado por sus experiencias traumáticas y en algunos casos requería un tratamiento de emergencia. Con este fin, el personal acompañante del centro lo llevó al hospital en varias ocasiones. A pesar de ello, su estado de salud se deterioró cada vez más durante su estancia en el centro”, anota la ORS.

Psicoterapia útil

Khater Obeida mostró a swissinfo.ch su expediente médico. En él se afirma que su estado ha mejorado cada vez que se ha sometido a una psicoterapia. Según el documento, su traslado a la clínica ambulatoria de la Cruz Roja Suiza para las víctimas de la tortura y la guerra en Berna y el cambio de traductor también contribuyeron a esta mejoría.

Pero su condición empeoraba de nuevo cada vez que regresaba al centro. “Fui estigmatizado. No había la sensibilidad necesaria para tratar casos especiales como el mío”, explica.

La ORS replica que los refugiados son en todo momento “tratados con respeto y como iguales, con particular atención a sus problemas físicos y/o psicológicos”. Afirma también que a través de su “intenso trabajo con el personal”, está “comprometida en un grado superior a la media” con las personas necesitadas como Obeida, “a fin de proporcionarles el mejor acompañamiento posible en el camino hacia la recuperación de sus experiencias traumáticas”.

¿Un caso aislado?

Según Matthias Rysler, responsable del centro de información de la red de solidaridad en Berna, en Suiza existe un problema de fondo en el cuidado de los refugiados, especialmente de las personas traumatizadas y vulnerables que requieren un apoyo especial.

Atribuyó este problema a la "falta de una detección sistemática de los solicitantes de asilo para identificar a las víctimas de la tortura, las personas traumatizadas y las personas con necesidades especiales".

De acuerdo con Rysler, los traumas o sufrimientos psicológicos o físicos solamente pueden ser detectados durante una visita al médico.

Problema estructural

También para Naomi Weber, directora del Observatorio Suizo sobre el Derecho al Asilo y la Extranjería, la historia de Obeida no es un caso aislado. En Suiza, precisa, no existen cifras nacionales sobre los solicitantes de asilo traumatizados.

Sin embargo, teniendo en cuenta la situación mundial, los estudios científicos muestran que alrededor de la mitad de todos los refugiados sufren de enfermedades psíquicas. Entre los principales diagnósticos identificados están la depresión y los trastornos de estrés postraumático.

“En cuanto a la situación en los centros federales de asilo y en los procedimientos de asilo, constatamos que existe un problema estructural en la identificación de los solicitantes de asilo traumatizados”, indica Weber. Por un lado, el trauma no es suficientemente reconocido y por otro, se le presta muy poca atención.

La presión del ahorro

Matthias Rysler critica también el hecho de que no haya procedimientos y reglas establecidas para tratar con refugiados traumatizados. Estima también que las estructuras de alojamiento existentes no satisfacen de ninguna manera sus necesidades. “Para las personas que sufren de estrés postraumático o enfermedades similares, la estancia en un alojamiento colectivo suele ser especialmente estresante y les enferma”.

Para él está claro que es un problema sistémico, causado por la presión de ahorrar dinero y las finanzas apretadas. Por eso las organizaciones privadas como la ORS han recibido regularmente mandatos del sector público.

Se ahorraría entonces en el sector del personal. En su opinión, solamente unos pocos empleados de la ORS y de otras organizaciones privadas tienen los conocimientos especializados para prestar el servicio. En general, los colaboradores suelen ser personas procedentes de sectores profesionales completamente diferentes.

Para Naomi Weber, la situación es fundamentalmente problemática cuando el sector privado con fines de lucro se dedica al campo humanitaria. “Naturalmente hay que preguntarse cuánto puede gastar una empresa privada en una atención de calidad para los solicitantes de asilo”, subraya.

En el caso de Khater Obeida, Weber es particularmente crítica con el lugar de acogida. “No entendemos por qué los solicitantes de asilo especialmente vulnerables son alojados en una antigua prisión. Eso podría desencadenar ciertas emociones y, en el peor de los casos, provocar un nuevo traumatismo”, advierte.

Traducido del italiano por Marcela Águila Rubín

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