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Ayuda al Este: pequeños pasos de un gran camino

Stanko Churich, director de la nueva estación de depuración de Kumanovo (Macedonia), financiada por la seco con 15 millones de francos. swissinfo.ch

Tras el fin de la guerra fría, Suiza apoya a los países de Europa del Este y de Asia central en su transición hacia la democracia y la economía de mercado.

Este contenido fue publicado el 15 noviembre 2006 - 12:54

Unos 3.500 millones de francos se han consagrado a esos países desde 1990 hasta la fecha. La economía suiza se beneficia también de este impulso.

La caída del Muro de Berlín en 1989 y el fin de la Unión Soviética en 1991 dieron fin a la guerra fría entre la Rusia comunista y la primera potencia capitalista, Estados Unidos. La cortina de hierro quedó relegada al olvido.

Para los Estados socialistas se trató entonces de reorganizarse de arriba abajo, de pasar del Estado central y de la economía planificada a la democracia y a la economía de mercado.

Estabilidad reforzada

A ese conjunto de cambios completos se le denominó transición. Los países comunistas no eran capaces de superar solos esa difícil etapa. No tenían ni las competencias ni los medios necesarios. La comunidad internacional decidió entonces actuar al respecto.

Suiza no quiso permanecer con los brazos cruzados. En 17 años, la Confederación Helvética ha financiado mil proyectos por un monto total de cerca de 3.500 millones de francos suizos. Este apoyo permite reforzar la estabilidad, la seguridad y el bienestar en toda Europa.

Algunos ejemplos: Suiza sostiene un proyecto de formación profesional en Albania orientado al artesanado para jóvenes que terminan la escuela, explica Thomas Jenatsch, portavoz de la Agencia Suiza para el Desarrollo y la Cooperación (COSUDE).

Suiza también participa en el mejoramiento de la calidad del agua del lago Ohrid, en la región fronteriza entre Macedonia y Albania.

En Bosnia, los fondos suizos han servido para formar a médicos generales, lo que ha permitido mejorar los cuidados de base en el sector y descender los costos de la salud.

En Bulgaria, en la región de Stara Planina, Suiza lanzó un foro ciudadano para incentivar un diálogo democrático entre la población, las autoridades y otros actores de esa región montañosa.

Explotando las competencias de base

El compromiso de Suiza muestra que toda contribución a la descentralización es muy apreciada. "Con su experiencia federalista, Suiza es un socio muy creíble", explica Jenatsch.

Otro proyecto: en la región del valle de la Vergana, que atraviesa los Estados de Uzbekistán, Kirguiztán y Tayikistán, la ayuda suiza se desarrolla en varios sectores:

"El mejoramiento de las infraestructuras que permitan minimizar la pérdida de las aguas de infiltración. Por otra parte, una distribución más justa del agua apacigua los conflictos potenciales ligados a este líquido básico", agrega Thomas Jenatsch.

Balance intermedio positivo

De acuerdo al director de COSUDE, Walter Fust, la ayuda suiza a los países del Este es una historia de éxito. "Diecisiete años tras la caída del Muro de Berlín, los valores democráticos se han instalado en la mayor parte de los países del antiguo bloque soviético", afirma. Y esto pese a dramas vividos, como la guerra en la ex Yugoslavia.

Walter Fust está convencido de que esta colaboración provoca satisfacción de los dos lados: los beneficiaros del apoyo tienen nuevas perspectivas, mientras que los donadores encuentran nuevos socios. Para la economía suiza, el potencial de nuevos canales de distribución y de nuevas inversiones es significativo.

Las cifras lo confirman: entre 1992 y 2002, las exportaciones suizas hacia los países de Europa del Este se han más que duplicado, pasando de 2.200 a 5.400 millones de francos suizos.

Eficiencia comprobada

Un estudio independiente,-que se consagró a realizar un balance de doce años de ayuda suiza a los países del Este-, llegó a la conclusión de que más del 90% de los proyectos helvéticos han sido realizados con éxito. Esta gran eficiencia es el resultado de un sistema de control riguroso con el que el trabajo in situ es seguido de principio a fin.

Gracias principalmente a esta calidad, el trabajo helvético resulta no solo apreciado en los países socios, sino también en Suiza. La ecuación según la cual un franco invertido en el Este incrementa el Producto Nacional Bruto (PIB) 1,5 francos seguramente también contribuye a ello.

swissinfo, Renat Künzi
(Traducido del francés por Patricia Islas)

Contexto

La cooperación suiza con el Este se divide en colaboración técnica y financiera:

En primer plano, COSUDE favorece al reforzamiento de la democracia y los derechos humanos.

La Secretaría de Estado de Economía (seco) se encarga de los ámbitos financiero y económico.

Su objetivo es un desarrollo económico y social durable en los países socios y su integración en la economía mundial.

La COSUDE y la seco se reparten a partes iguales la contribución anual suiza para la ayuda a los países del Este de 200 millones de francos.

Las dos agencias trabajan unidas y están presentes in situ con doce oficinas de cooperación.

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Datos clave

Gracias a la ayuda suiza a los países del Este, 20 millones de personas tienen un mejor acceso a los cuidados médicos.

Más de tres millones de personas tienen acceso al agua potable.

Las empresas suizas han recibido pedidos por más de 780 millones de francos.

En 2005, el excedente de exportaciones con los países en transición fue de 1.700 millones de francos.

El Producto Interno Bruto (PIB) suizo aumentó aproximadamente 2.000 millones de francos, gracias a la ampliación de la Unión Europea (UE).

Suiza quiere apoyar a los nuevos miembros de la UE con mil millones de francos.

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Principios de la cooperación suiza al Este

La cooperación toma en cuenta la situación de los Estados de Europa del Este, en particular de las necesidades de sus poblaciones. Los socios locales están implicados en la planificación de los proyectos. El éxito se alcanza cuando las fuerzas locales dirigen el proyecto.

Suiza no desarrolla por sí misma los proyectos, pero estimula iniciativas locales claves emprendidas por la población, los municipios y los gobiernos.

Los proyectos deben ser eficaces a largo plazo, lo que es posible gracias a una responsabilidad compartida entre suiza y el país socio.

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