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Bajo las estrellas 20 años de ópera en el anfiteatro romano de Avenches

“Viva la música que cae del cielo”, entona Carmen, cuando del cielo no ha caído la lluvia en la Ópera de Avenches.

“Viva la música que cae del cielo”, entona Carmen, cuando del cielo no ha caído la lluvia en la Ópera de Avenches.


(Keystone)

Dar vida a una ‘pequeña Verona’ al norte de los Alpes sin apoyo público y con las sorpresas del clima en un escenario a cielo abierto, es el desafío del Festival de Ópera de Avenches, que concluyó este fin de semana.

“L'amour est un oiseau rebelle que nul ne peut apprivoiser…”: es el canto del amor rebelde de Carmen, que se ha escuchado en el cielo del histórico asentamiento de Avenches, en una noche estival. En la arena, donde antes se enfrentaban gladiadores y animales, la insolente gitana, que seduce y se mofa de sus pretendientes, se condujo hacia su trágico destino, delante de unos 5.000 espectadores.

El escenario en Avenches ha sido sobrio. En el anfiteatro romano han destacado, sobre todo, los colores del vestuario de los actores, sus gestos y movimientos. Y Carmen, se ha mostrado, como siempre, ardiente y apasionada. La mezzosoprano francesa Béatrice Uria Monzo, considerada entre las mejores intérpretes mundiales del papel, y la gran soprano suiza Noëmi Nadelmann, que ha retornado por tercera vez a Avenches, han encarnado aquí la figura principal de la obra de Georges Bizet.

“He participado en varios escenarios al aire libre, pero Avenches es una experiencia única para mí, además, se canta sin micrófonos. Es fantástico sentir como tu voz llena esta arena y vuelve a ti. Quien puede jugar con la acústica, puede cantar una pieza a voz baja y hacer que se escuche perfectamente. Y cuando sale la luna y resuenan los últimos cantos de los pájaros, esto se vuelve un momento mágico”, comentó a swissinfo.ch, Nadelmann.

La ciudad romana de Aventicum imaginada en una acuarela de Brigitte Gubler.

La ciudad romana de Aventicum imaginada en una acuarela de Brigitte Gubler.

(Museo Cantonal de Arqueología y de Historia de Lausana)

Escenario histórico

Este anfiteatro es el testimonio más importante del esplendor de Avenches, dos mil años atrás. Capital de la Helvecia romana, Aventicum –hoy Avenches- era entonces una importante plataforma de intercambio de mercancías, que llegaban aquí desde el Mediterráneo, atravesando el Ródano y el lago Leman, o del Mar del Norte, cruzando el Rin. En aquellos tiempos, la ciudad debía contar con, al menos, 20.000 habitantes. Hoy, son apenas 3.800.

"El anfiteatro era mucho más alto que en la actualidad. Tenía una decena de gradas y podía recibir hasta a 16.000 espectadores. Aquí se practicaban juegos de pelota y combates, acompañados, probablemente, de música”, recuerda Marie-France Meylan Krause, directora de la Fundación Pro AventicoEnlace externo, al mencionar el valor de esta edificación histórica que año con año acoge a los aficionados del canto lírico.

Poner el pie en este anfiteatro es volver a ese periodo de oro de Aventicum, que concluyó con la invasión de las tribus germanas en el siglo III. En los siglos siguientes, los prestigiosos monumentos romanos quedaron convertidos en canteras, que alimentaron la construcción de muros y edificaciones. Este anfiteatro romano permaneció sepultado hasta 1940, cuando empezaron grandes labores de excavación y de restauración de los vestigios históricos locales. 

Cuando la ópera tocó a la puerta

Hace ya dos décadas, a la Oficina de Turismo de AvenchesEnlace externo llegó un fax de un cantante de ópera que proponía usar el anfiteatro para organizar representaciones líricas. “Al inicio, el proyecto suscitó resistencia”, comenta Léo Obertüfer, actual presidente de la Fundación Avenches Ópera.

“La gente del cantón de Vaud es cautelosa”, explica el autor de la propuesta, Sergio Fontana, de origen tesinés. Pero la iniciativa recogió el apoyo necesario y llegó a buen puerto. Sergio Fontana -que ha actuado como bajo en diversos teatros europeos, entre ellos en La Scala de Milán, donde trabajó durante 20 años-, encontró una orquesta, creó un coro y lanzó su red de contactos internacionales para hacerse de grandes solistas. En un año todo estaba listo para la primera ópera, ‘Aida’. Corría el año 1995. Las entradas de las seis representaciones se agotaron.

Creciente competencia

“Ha sido un sueño, un sueño total. La gente se mostraba entusiasta. Decía que la manifestación ganaba así su puesto como una cita anual”, recuerda Léo Obertüfer. Y el éxito se repitió: 36.000 espectadores acudieron el primer año, 42.000, el segundo, 52.000 el tercero. Avenches se convirtió en la cita suiza con la ópera bajo las estrellas. Desde entonces, el 80% de los gastos se cubren con las entradas y solo el 20%, con los patrocinadores.

Festival de Avenches

Cerca de 750.000 personas han acudido a la Ópera de Avenches durante sus 20 años de existencia.

En las gradas del anfiteatro romano en Avenches, cantón de Vaud, hay cabida para 6.000 personas. 

 En el elenco de la edición 2014 participaron Béatrice Uria Monzon y Noëmi Nadelmann, en el papel de Carmen. Don José fue personificado por Jorge de León y Giancarlo Monsalve.

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No exento de críticas, el festival ha reavivado en Suiza el interés en la música lírica, durante buen tiempo en decadencia.

"La ópera ha perdido terreno, no solo en Suiza, también en Italia. Donizetti escribió más de 70 obras, Rossini, unas 50, Verdi, casi 30. Pero hoy en día, la mayor parte de la gente conoce como máximo dos obras de cada uno de estos compositores”, comenta Sergio Fontana.

En 20 años de vida, el Festival ha logrado superar las dificultades del clima, (lluvia, especialmente), poco clemente en esta edición 2014.

Pero más allá de los azares del clima estival, el Festival de Ópera de AvenchesEnlace externo sufre desde hace algunos años una competencia creciente. “Los festivales a cielo abierto cada vez son más numerosos, y no solo los de música lírica, sino también los dedicados a musicales y otros espectáculos. Debemos así repartir el pastel”, comenta Léo Obertüfer.

El trágico final de Carmen (Noëmi Nadelmann), apuñalada a muerte por Don José (Giancarlo Monsalve).

El trágico final de Carmen (Noëmi Nadelmann), apuñalada a muerte por Don José (Giancarlo Monsalve).

(avenchesopera.ch )

Pequeño milagro

Pese a un descenso en las entradas, la ‘pequeña Verona’ sigue siendo una bendición para el poblado. “El interés del turismo ha aumentado en Avenches, gracias a esta cita anual. Muchos de los espectadores arriban a medio día para descubrir los vestigios romanos y la arquitectura medieval locales”, indica el presidente de la Fundación. Además, la aceptación de la cita es plena entre la población local. Centenas de habitantes, la mayor parte voluntarios, colaboran en su desarrollo.

Para combatir la competencia, el festival apuesta, sobre todo, por la calidad del espectáculo, indica Eric Vigié, director artístico desde 2010. Desde Lausana, donde dirige también la Ópera municipal, trae a Avenches músicos, coristas y escenógrafos.

“La Ópera de Avenches representa actualmente un gran desafío. Hay que establecer todo lo necesario para tener listo un escenario mucho más grande que el de Lausana, pero sin los recursos técnicos que posee una sala de teatro. Por lo demás, se requiere de voces muy potentes para que lleguen a escucharse perfectamente en todos los lugares donde se encuentran los espectadores. Y a esto se suman muchos imprevistos, como el viento, el polen o los cambios bruscos de la humedad y la temperatura ambiental. Sin embargo, cuando todo esto funciona, la Ópera de Avenches se vuelve un pequeño milagro”.

Sonido natural

Para festejar la 20ª edición, Eric Vigié ha puesto en escena una ‘Carmen’ ambientada en la década de los 60, a finales de la era de Franco. Casi un siglo después de que Bizet creara esta pieza.

“He querido evitar caer en el típico folclore español, con sus castañuelas y todos los otros clichés que lo envuelven, para destacar la calidad de las voces y de los instrumentos, que se aprecian plenamente en este anfiteatro con una acústica realmente pura. No requerimos ni de micrófonos, ni de otros medios de sonorización. El sonido es natural, como debe serlo en el arte lírico”.

 Y si en Avenches el telón se ha cerrado este verano, todos los implicados en la organización del Festival ya están manos a la obra con los preparativos para la edición 2015 y en el menú, una de las grandes obras maestras de la comedia lírica: ‘El Barbero de Sevilla’


Traducción del italiano: Patricia Islas , swissinfo.ch

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