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Baselworld Yvan Arpa, un relojero suizo al servicio del imperio Samsung

Samsung presenta en Basilea varias variantes de su reloj conectado, el Gear S3, con una estética que se inspira en los relojes tradicionales.

Samsung presenta en Basilea varias variantes de su reloj conectado, el Gear S3, con una estética que se inspira en los relojes tradicionales.

(swissinfo.ch)

Por primera vez, el Salón Mundial de la Relojería (Baselworld) tiene entre sus expositores a un gigante mundial de la electrónica. Samsung presenta ahí su nuevo reloj conectado, el Galaxy Gear S3, diseñado por el ginebrino Yvan Arpa. Una pequeña revolución que no pasa inadvertida en el siempre reservado mundo de la relojería helvética.

Yvan Arpa es uno de los hombres más solicitados de BaselworldEnlace externo 2017, que se celebra entre el 23 y el 30 de marzo. En el estand que tiene asignado la pequeña marca independiente ArtyAEnlace externo que fundó en 2009, el ginebrino de 53 años atiende citas y ofrece entrevistas. Recibe a sus interlocutores con una tranquilidad y buen humor poco habituales en el pomposo y ostentoso universo característico de esta cita anual de la relojería.

Versátil como pocos, experto en mercadotecnia y hábil comunicador (ver vídeo abajo), Yvan Arpa sabe de sobra que la mayoría de los periodistas que lo buscan no están interesados en sus más recientes creaciones de alta relojería, que destacan por su diseño atrevido y vanguardista. Lo buscan por otra razón. “Ah ¿sí? ¿Con que usted vino a preguntarme sobre mi colaboración con Samsung?”, dice con cara de sorpresa antes de estallar en una sonora carcajada.

Y es que durante los últimos tres años, además de ocuparse de su propia marca, Yvan Arpa ha trabajado intensamente con el gigante surcoreano, que actualmente es el principal vendedor de teléfonos inteligentes del mundo. Arpa fue el encargado de diseñar el Galaxy Gear S3, el reloj inteligente de séptima generación de Samsung, que fue presentado por primera vez en Berlín en septiembre del 2016.

“Se trata del primer reloj de masas que respeta todos los códigos de la alta relojería, lo mismo en elección de sus materiales que en los acabados, o en las características de su superficie”, explica Yvan Arpa. “Hasta ahora, los relojes inteligentes tenían un ciclo de vida muy corto y estaban dirigidos sobre todo a los amantes de las nuevas tecnologías. Pero este reloj se dirige a una clientela mucho más amplia y no se quedará rebasado en 10 años”.

¿Un lobo en la majada?

Todo indica que esta pieza marcará un verdadero punto de inflexión en el universo de los relojes conectados que –acicateados hasta ahora por Apple Watch – han sido fundamentalmente simples extensiones de los teléfonos inteligentes, con la peculiaridad de que se lucen en la muñeca. Pero Samsung logró la hazaña de convertirse en el primer jugador electrónico de primer nivel que llega a Baselworld, icónico salón que este año cumple un siglo de existencia confirmándose como la principal cita mundial de la relojería.

Más de un escéptico ya establece paralelismos entre el presente y el año 1986, en el que Baselworld abrió sus puertas a los relojes japoneses en plena crisis del cuarzo. Como entonces, la relojería helvética atraviesa hoy un periodo complejo tras dos años de significativas bajas en sus exportaciones.

¿Han permitido los organizadores de Baselworld la entrada del lobo a la majada? “La facturación de Samsung es ocho veces mayor que la registrada por la totalidad de la industria relojera suiza. Su poder es pues fenomenal. La violenta guerra en curso por conquistar muñecas va seguramente a conmocionar a la industria relojera”, responde Yvan Arpa.

Poder a los creadores

El diseñador ginebrino se dice confiado. En su opinión, los relojeros suizos deben luchar con los relojes inteligentes, no contra ellos. Y explica: “El reloj conectado es una nueva rebanada de la tarta: gracias a ella, muchos jóvenes adquirirán la costumbre de portar algo en la muñeca y, con el paso del tiempo, posiblemente se inclinen por la adquisición de relojes tradicionales”.

A la luz de la experiencia reciente, al menos en términos de imagen, el ‘Swiss Made’ parece jugar un rol preponderante en la institucionalización global de los relojes conectados.

Para aquellos que lo acusan de haber pactado con el diablo y de vender los secretos de la relojería suiza a los coreanos, Yvan Arpa tiene un mensaje: La llegada de los relojes conectados exige un profundo y necesario análisis introspectivo por parte de una industria que actualmente dominan los grandes grupos de la industria del lujo.

“Durante los últimos años los financieros han tomado el poder de la relojería con el único objetivo de maximizar sus ganancias. La creación debe estar por encima de las consideraciones puramente mercantiles. Siempre habrá lugar para aquellos que hacen un esfuerzo por encontrar nuevos medios y caminos para que los relojes sean atractivos, sean o no conectados”, asegura Yvan Arpa. 

Relojes conectados de fabricación suiza

Los relojes conectados interesan cada vez más a los relojeros suizos. Son pocas las marcas de lujo –Rolex, Patek Philippe, Cartier, Omega y Longines– las que han decidido quedarse al margen del desarrollo de este segmento. Tag Heuer, Victorinox, Movado y Mondaine, entre otros, ya trabajan activamente en este tipo de piezas.

Por su parte, el Grupo Swatch –la empresa relojera más grande del mundo– anunció recientemente que trabaja con el Centro Suizo de Electrónica y Microtécnica de Neuchâtel (CSEM) en la elaboración de un sistema ‘Swiss Made’, o sea, fabricado en Suiza.


Traducción del francés: Andrea Ornelas

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