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Benefactor suizo de comunidad chinanteca

Las abuelitas "leen" en sus huipiles, las letras les son ajenas. 

(Bischoff)

Entre Gilbert Bischoff y Usila, esa apartada población de la sierra oaxaqueña, en el sudeste mexicano, hay más de 15 años de solidaridad ininterrumpida.

Merced a sus esfuerzos, cientos de personas han podido recibir atención médica, prótesis, sillas de ruedas, lentes; acudir a la escuela; disponer de vestido, alimento...

"Todo empezó cuando Antonio, que entonces nos repartía el pan cada mañana y que nació con un problema de crecimiento en las piernas, me dijo que necesitaba someterse a una operación...", recuerda Gilbert Bischoff.

El otrora integrante del equipo suizo de ciclismo, y que, por ende, era ampliamente conocido, logró el apoyo de muchos de sus conciudadanos para financiar la intervención quirúrgica del joven chinanteco que más tarde recibiría una formación, gracias a la cual labora actualmente como empleado de comercio.

Era el inicio de un esfuerzo fraternal que con el correr de los años se amplió a muchas personas más entre aquellos que en México se conocen como "los más pobres entre los pobres": los indígenas, y mediante cuya más reciente estrategia 15 familias (monoparentales y con hasta 9 hijos) recibirán 100 kilogramos de maíz cuatro veces por año. (En más sobre el tema: A pesar de la burocracia...)

Un puente entre el Leman y el Papaloapan

En su afán por mejorar las condiciones de vida de los habitantes del municipio de San Felipe Usila (de Huitzila, lugar donde abundan los colibríes), Gilbert ha logrado el apoyo de su propia comunidad, Villars-le-Terroir (cantón de Vaud), que participa sin reservas en las actividades de benevolencia.

Sobre ese puente entre la región del lago Leman y la del río Papaloapan, su artífice habla a swissinfo. "Cuando llegué por primera vez, en 1984, pensé que era el paraíso en tierra: al fondo de un valle, una vegetación abundante, pero cuando comencé a entrar en las casas de las personas...".

En efecto, Gilbert no tardaría en advertir que en su precariedad y desamparo, Usila correspondía mal a la imagen generalizada del Edén. Aun así, o quizá por eso, decidió no sólo volver al municipio (1988), sino establecerse en él. (En más sobre el tema: El fatalismo, ese mal ancestral).

Toda la familia

Cinco años después del primer viaje de Gilbert, la familia Bischoff -su esposa, Dominique, y los hijos de ambos, Sebastián (5 años) e Isabelle (10 años)- desembarcaban en esa apartada población a la que se llegaba, desde la ciudad más próxima (Tuxtepec), luego de una hora de autobús, dos horas de lancha y 16 kilómetros a pie, o bien, por avioneta.

"La primera vez, yo llegué por avioneta y mi primera gran impresión es que ¡cerraban la puerta del aparato con un cordel!", narra nuestro interlocutor.

"Ahora ya hay un camino de terracería y, si hay buen tiempo, se puede llegar en sólo cuatro horas, pero si llueve, se hacen hasta 10, y si el transporte se queda atascado... puede seguir ahí toda la noche". En uno de sus viajes, el vehículo en que viajaba Gilbert -con la friolera de 40 maletas- no pudo seguir el camino.

"Un año sabático"

Gilbert Bischoff descubrió la existencia de Usila a través de una vecina cuyo hermano, misionero, había trabajado en ese municipio. Desde la primera vez que llegó, concibió la idea de compartir el cotidiano con esa población morena, cuyas mujeres bordan en sus huipiles los rasgos distintivos de su pueblo.

El financiamiento del proyecto se hizo a expensas de un departamento que la familia vendió en Suiza y que le permitió permanecer durante un año entre los descendientes de una cultura que se asentó en su territorio actual desde el 1200 DC y cuya historia constituye uno de los referentes más sólidos de su identidad.

Fue a lo largo de esa estancia que Gilbert conoció a Antonio, el muchachito que le llevaba el pan por las mañanas y que requería una operación. Un problema congénito, agravado por la desnutrición, frenaba el crecimiento de sus miembros inferiores, y gracias al concurso de los sacerdotes misioneros, el chico había tenido una primera intervención quirúrgica, pero requería una segunda.

Una formidable respuesta suiza

Desde su temporal morada en Usila, el otrora integrante de la escuadra suiza de ciclismo se lanzó en su mejor carrera: la de la solidaridad. Difundió la historia de Antonio a través de un diario helvético de expresión francesa, llamó a sus amigos y a los amigos de sus amigos, movió cielo y tierra, y al final, reunió el monto necesario para que el joven repartidor de pan pudiera ir al quirófano.

Dieciséis años han pasado desde entonces. Hoy, el escuálido chiquillo está convertido en un hombre macizo que pudo ir a la escuela y que trabaja como empleado comercial. Hoy también, los Bishoff, con un pie en Villars-le Terroir y otro en Usila, mantienen vivo el milagro de la fraternidad y cientos de personas conocen de sus mieces.

swissinfo, Marcela Águila Rubín

Datos clave

Los chinantecos habitan 17 municipios de los estados de Veracruz y Oaxaca.

Debido a la calidad de sus tierras, la región chinanteca se convirtió en una de las zonas agrícolas más importantes de la Nueva España.

Durante los años veinte y treinta la Chinantla Baja recibió un fuerte impulso económico agrícola con el cultivo de tabaco y plátano.

La Standard Fruit y la United Fruit establecieron su dominio en la zona y los chinantecos se convirtieron en peones en su propio territorio.

A finales de los 80, la presa Cerro de Oro inundó más de 26 mil hectáreas fértiles, afectando a 300 familias chinantecas.

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Contexto

En 1989, Gilbert Bischoff se estableció con su familia por un año en Usila.

En ese entonces empezó su programa de ayuda con la operación de Antonio, un joven chinanteco con problemas de crecimiento.

Más tarde, la estrategia de solidaridad incluyó también la entrega de prótesis, sillas de ruedas, muletas, lentes, juguetes y ropa.

Actualmente, los Bischoff instrumentan también proyectos para el reparto de alimentos y desarrollan un programa de becas.

Cientos de personas han sido beneficiadas, pero las solicitudes de ayuda -de una población altamente marginalizada- no cesan.

Mayor información: amexvdne@caramail.com

En apoyo de los habitantes de Usila:
Amex-Vd-Ne
Apoyo Humanitario
17-520154-5

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