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Borodin estaría en Suiza en "cuestión de días"

Los políticos rusos saludan la decisión de Borodin, pero algunos manifestantes en Moscú se oponen a su extradición.

(Keystone)

El antiguo intendente del Kremlin, Pavel Borodin, podría comparecer pronto ante la justicia de Ginebra por los cargos de "blanqueo de dinero" y asociación ilegal. Al dejar de oponerse a su extradición, este lunes, el político ruso allanó el camino a la Corte de Nueva York. Reacción positiva en Moscú.

Varios políticos y juristas saludaron la actitud tomada por Pavel Borodin en Nueva York. "Era hora de poner punto final a este asunto, y Borodin lo ha hecho" declaró el investigador especial de la Fiscalía rusa, Ruslan Tamajev a la agencia Itar-Tass.

Según el abogado de Borodin, su defendido podría llegar este viernes a Ginebra.

Tras conocer la decisión del antiguo jefe financiero del Kremlin, el fiscal ginebrino, Bertrand Bertossa, declaró que la extradición está en manos de la Corte neoyorquina correspondiente.

Como es de rigor en estos casos, la fecha exacta no será publicada por razones de seguridad, precisó a su vez un portavoz de la policía helvética.

La actitud de Borodin no sorprendió a Bertossa porque "es la forma más sencilla" de exponer sus argumentos a las autoridades ginebrinas.

El fiscal Bertossa acusa a Borodin de blanquear más de 40 millones de francos provenientes de sobornos que habría recibido de las compañías constructoras suizas Mabetex y Mercata a cambio de jugosos contratos para la renovación de las instalaciones del Kremlin, en Moscú.

Pavel Borodin, de 54 años de edad, se ocupaba de la administración del Kremlin durante la presidencia de Boris Yeltsin. El escándalo salpicó incluso al entorno familiar de Yeltsin.

Borodin fue detenido el pasado mes de enero en el aeropuerto de Nueva York, a raíz de una orden internacional de arresto emitida por la fiscalía de Ginebra. El político de Bielorrusia se disponía, aparentemente, a asistir a la toma de posesión del presidente Bush.

Su arresto provocó reacciones adversas de las autoridades de Moscú, que trataron, infructuosamente, de conseguir su libertad. Tanto Estados Unidos como Suiza desestimaron las peticiones en ese sentido, porque se trata de un asunto estrictamente judicial.

Clarificada la situación, nada parece interferir la extradición de Borodin a Ginebra, donde responderá ante el juez de instrucción, Daniel Devaud, sobre los cargos que lo acusan de presunto blanqueo de dinero y asociación delictiva.

Borodin ha reiterado su inocencia y manifestó a la Corte de Nueva York su intención de presentarse ante los magistrados suizos. "Mi actitud obedece únicamente al deseo de obtener mi libertad cuanto antes y de recobrar mi reputación", precisó a tiempo de añadir "no tengo nada que temer y estoy seguro que la justicia suiza me absolverá".

Ante la inminente llegada de Borodin a Ginebra, el fiscal Bertossa adelantó su intención de solicitar una fianza muy elevada para evitar cualquier riesgo de fuga del político ruso. En declaraciones a la radio suiza de expresión alemana señaló que no es suficiente retener su pasaporte.

swissinfo y agencias


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