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Brasileñas en el volley ball suizo

Las jugadoras brasileñas durante un partido en Zúrich.

(swissinfo.ch)

Tercero en el campeonato suizo, el equipo femenino de volley ball de Franches-Montagnes se apoya en América del Sur para desarrollar su juego.

El equipo, dirigido por un entrenador alemán, cuenta con cinco brasileñas y una peruana.

Las jóvenes sudamericanas dejaron el clima tropical de sus países y se instalaron en Breuleux, un apacible poblado de 1400 habitantes. Llegaron al Jura con un contrato que incluye, además del salario, la alimentación y un vehículo.

"Estar en Europa ha sido una experiencia gratificante", declara Rafaela Miranda Félix (31 años). Rafa -como la llaman sus amigas- formó parte del equipo nacional brasileño en 1998 y practicaba el volley de playa todavía hace dos años.

"Me gustaría jugar tres o cuatro años más en Europa antes de dejar el juego", explica. En su opinión, la seguridad y la tranquilidad que reinan en Europa la han ayudado en su carrera.

"Pienso que estar aquí representa una buena oportunidad y quiero aprovecharla al máximo", declara por su parte Silvia de Oliveiria (30 años), quien emplea sus tiempos libres para el estudio del francés.

Un juego más lento

Silvia de Oliveira se adaptó al estilo de juego europeo, diferente al practicado en Brasil. "No es tan rápido y es más individual", explica.

Además de las cinco chicas brasileñas, el equipo cuenta con una joven peruana, Patricia Soto (25 años) y cuatro suizas. Entre estas últimas se encuentra la más alta de las integrantes de la escuadra, Mandy Wigger (18 años), 1.90 m.

"Ellas me corrigen", comenta con respecto a sus colegas sudamericanas.

Empero, el ritmo de actividades de la jugadora suiza es diferente al de las chicas latinoamericanas porque debe compaginar sus horarios de entrenamiento con sus estudios.

Regreso a Brasil

Las deportistas sudamericanas tienen diferentes ideas con respecto al retorno a su país.

"Yo no quiero regresar a jugar a Brasil. Volveré para visitar a mi familia pero me quedaré aquí", declara Michela Teixeira. Para esta joven de 28 años, la calidad de vida y la seguridad que encuentra en Europa son factores importantes.

Micheli Pissinato (21 años) opina de manera diferente. "Mi nivel de volley es suficiente para jugar aquí, pero quiero mejorarlo y me gustaría regresar a Brasil si se presenta la oportunidad".

En Brasil, muchas de esas jugadoras entrenan seis horas o más por día para garantizar una buena forma física y la obtención de resultados exitosos. En el equipo suizo, el ritmo no se mantiene de la misma manera, lo que resulta insuficiente para las jugadoras brasileñas.

"Con un entrenamiento intensivo usted advierte el mejoramiento de su nivel técnico", explica Ludmilla da Silva (21 años). La jugadora se muestra satisfecha de encontrarse en Suiza, pero mantiene su sueño: "deseo regresar a Brasil, entrenarme mucho y disputar de nuevo una Superliga, mejorar mi juego".

swissinfo, Lourdes Sola

Contexto

Integrantes brasileñas del equipo femenino de volley-ball de Franches-Montagnes:

Rafaela Miranda Félix (31 años)
Silvia de Oliveiria (30 años)
Michela Teixeira (28 años)
Micheli Pissinato (21 años)
Ludmilla da Silva (21 años).

Peruana:
Patricia Soto (25 años)

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