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Cancún: Suiza exige concesiones

El ministro suizo de Economía fue muy criticado por defender la agricultura proteccionista. Keystone

Nueve países, entre ellos Suiza, quieren imponer modificaciones en el texto del acuerdo. Exigen una adaptación armonizada de las subvenciones agrarias.

Este contenido fue publicado el 12 septiembre 2003 - 10:40

El denominado ‘G-9’ subraya que la agricultura crea cultura e identidad.

Suiza, junto con otros ocho países, exige en la Conferencia de la Organización Mundial del Comercio (OMC) en Cancún, que se tengan en cuenta los intereses específicos nacionales que caracterizan a las agriculturas multifuncionales. El grupo reivindica que la armonización de los subsidios se realiza de forma equitativa.

El grupo denominado ‘G-9’ incluye, además de Suiza, a Liechtenstein, Noruega, Japón, Corea, Israel, Taiwan, Bulgaria e Islandia.

El ministro suizo de Economía, Joseph Deiss, que encabeza la delegación helvética, destacó en Cancún que la mayoría de los países del G-9 son importadores de productos agrícolas.

La capacidad de autoabastecimiento de Suiza es del 60%, por lo que es uno de los países en el mundo que más importaciones per cápita registra, puntualizó. Mientras que Japón es el mayor importador mundial de productos agrícolas.

Según el titular helvético, no se trata de echar más leña al fuego, ya bien alimentado por la polémica que suscitan los subsidios a la agricultura de carácter proteccionista. Ninguno de los países del G-9 está en condiciones de reducir a una cuota máxima las ayudas a la producción agraria en un plazo de cinco años.

“No olvidemos que los aranceles son un medio legítimo para proteger la producción nacional. La renuncia a ese instrumento legítimo puede llevar a nuevos desequilibrios”, declaró Deiss.

Más calidad en lugar de subvencionar la cantidad

Joseph Deiss indicó que el Gobierno suizo no otorga ayudas financieras con el fin de incrementar la producción agraria, sino para mejorar la calidad de los productos.

Asimismo destacó que, a diferencia de las subvenciones a la producción, hay un mayor consenso respecto a la reducción de los subsidios agrarios a la exportación.

La conformación del G-9 pone de relieve que, pese a las diferencias que caracterizan la producción agraria de cada país, todos tienen un problema en común. Y es que la mayor parte de ellos tienen una agricultura multifuncional.

Grupo heterogéneo

Lydia Shouleva, viceprimera ministra de Bulgaria, señaló que para afrontar el difícil periodo de transición su país necesita no sólo nuevos mercados, sino también precios competitivos para poder exportar los productos agrícolas nacionales.

El representante de Liechtenstein, Ernst Walch, destacó el valor cultural que tiene la agricultura nacional: “La agricultura es identidad para nosotros. En pocos años han desaparecido 300 de 450 explotaciones agrícolas.”

Las exigencias del G-9 suscitaron fuertes críticas por parte de los representantes de los medios de información. Mientras los europeos defienden la protección de campos y valles bucólicos, en el Tercer Mundo la gente se muere de hambre, sostienen.

Posiciones divergentes

Las propuestas formuladas por el G-9 reflejan en qué dirección se dirigen las discusiones sobre el polémico tema de la agricultura en el seno de la OMC.

A pocos días de comenzar, ya se percibe que las posiciones tan divergentes de los distintos grupos de países harán muy difícil alcanzar una propuesta de consenso y que será casi imposible respetar los plazos previstos en la agenda de Doha.

Otro factor es que el G-21, una nueva alianza de 21 países en desarrollo o en transición, ha cobrado peso en las negociaciones.

Encabezado por Brasil, el grupo exige que los países industrializados supriman totalmente las subvenciones a las exportaciones y recorten radicalmente los subsidios estatales a los agricultores.

En el primer día de la Conferencia logró anotarse un punto. Su propuesta será discutida junto con el texto de compromiso de la Unión Europea y de Estados Unidos, en el que se basa el proyecto de declaración de la OMC.

swissinfo, Erwin Dettling, Cancún
(Traducción: Belén Couceiro)

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