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Carla Del Ponte y Slobodan Milosevic cara a cara

(swissinfo.ch)

El ex dictador comparece ante la justicia gracias a la tenacidad de la magistrada suiza. Pero la batalla no está ganada.

La apertura este martes en La Haya del juicio al ex presidente yugoslavo, Slobodan Milosevic, significa una victoria para los colaboradores más cercanos de Carla Del Ponte, la fiscal del Tribunal Penal para la Antigua Yugoslavia (TPIY).

Desde que asumió el cargo en otoño de 1999, la magistrada suiza no ha cesado de buscar el apoyo de sus interlocutores para sentar en el banquillo de los acusados a los responsables de la limpieza étnica en la antigua Yugoslavia. El más importante de la lista es Slobodan Milosevic.

A bordo del avión puesto a disposición por Suiza, Carla Del Ponte ha recorrido el planeta para reiterar infatigablemente un mismo mensaje: "¡Denme los medios para cumplir mi mandato!"

Una acogida glacial

Uno de los momentos más difíciles de esa misión fue indudablemente su viaje a Belgrado en enero del 2001. "Carla Del Ponte mantuvo un excelente contacto con todos sus interlocutores", señala un colaborador de la fiscal, "salvo con Vojislav Kostunica".

La reunión entre el actual presidente yugoslavo y la magistrada suiza - quien reclamaba la extradición a La Haya de Slobodan Milosevic - fue incluso glacial.

Pero la determinación de la fiscal y la presión de Estados Unidos sobre Belgrado terminaron por dar frutos. El 28 de junio del 2001, el ex dictador yugoslavo fue entregado al Tribunal Penal de La Haya.

Inculpado por genocidio

Después de ser acusado de crímenes contra la humanidad en Kosovo por la antigua fiscal del TPIY, Louise Arbour, Slobodan Milosevic es inculpado de los mismos crímenes en Croacia y, sobre todo, de genocidio en Bosnia, por Carla Del Ponte.

La suiza argumenta que esas guerras son parte de un único y mismo proyecto - la creación de una Gran Serbia - y solicita que se celebre un sólo proceso.

Derrotada en primera instancia, la fiscal apela y termina por ganar la causa, una vez más gracias a su fuerza de voluntad y tenacidad.

Aún así, nadie canta victoria en el entorno de la fiscal del TPIY. Cada uno de sus colaboradores es consciente de que la apertura del proceso es solamente una etapa más y no el final del caso Milosevic.

Carla Del Ponte deberá demostrar nuevamente su determinación ante los jueces, pero también y sobre todo mucha sutileza.

La suiza tendrá que convencer a los magistrados de la Cámara de primera instancia del Tribunal que Slobodan Milosevic es culpable de genocidio, un crimen tan grave como difícil de demostrar con pruebas.

Alain Franco, La Haya


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