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Cascadas en las alturas

No hay discusión posible: las cascadas del Rin son las que transportan más agua de Suiza. Keystone

Las cascadas de Suiza han atraído a los visitantes e inspirado a los poetas a lo largo de años. Y aún mantienen su atractivo.

Este contenido fue publicado el 22 febrero 2010 - 14:33

El valle de Lauterbrunnen, en el Oberland Bernés, se promociona a nivel turístico como ‘el valle de las 72 cascadas’, aunque dicha publicidad no aclara si esa cantidad establece un récord en sí misma.

"El alma humana es como el agua. Viene del cielo y se eleva de nuevo hacia el cielo”, escribió el más grande poeta alemán, Goethe, tras observar los juegos del viento y el agua en el lugar más conocido del valle: la cascada de Staubbach.

Su poema ‘Canción de los espíritus sobre las aguas’ fue posteriormente musicalizado por Schubert. Por su parte, Byron describió esa misma cascada como “la cola del pálido caballo de la Muerte en el Apocalipsis”.

La cascada recibe su nombre del rocío –como el polvo, o ‘Staub’ – que es llevado por el viento. Al igual que Goethe o Byron, incontables turistas han observado como la corriente se transforma en “olas de nubes” al golpear la roca.

E igualmente un sinfín de alumnos helvéticos han aprendido en la escuela que esta es cascada la más alta de Suiza. Pero todo parece indicar que los libros de geografía deberán volver a escribirse.

Accediendo a lo inaccesible

El geógrafo y especialista en cascadas, Florian Spichtig, pasó varios años estudiando las cataratas suizas junto a su colega Christian Schwick. En 2007 publicaron ‘Las Cascadas de Suiza’ presentando los 129 ejemplos más impresionantes.

Esta obra bajó de su pedestal a la Cascada de Staubbach, pero no sólo una vez, sino dos. Y es que no todos pueden ser los más grandes o los más altos. En todo caso, y tal como Spichtig explica a swissinfo.ch, “los récords dependen de la definición que se utilice”.

Pero no es sorprendente que las rivales de Staubbach tardaran tanto tiempo en ser reconocidas. A pesar de que se sabía que las Cascadas de Seerenbach en el Lago Wallen (Suiza oriental) podían ser más altas; lo cierto es que medir cataratas puede ser un desafío muy complejo.

La cascada de Seerenbach consiste en tres etapas. Pero a pesar de que su altura total, de 585 metros, era conocida, la altitud exacta de su inaccesible parte media se mantuvo como un misterio hasta que estos intrépidos geógrafos la desvelaron en el año 2006.

“Tuvimos que descolgarnos con cuerdas de rappel para poder medir este sector. Cuando lo conseguimos, pudimos establecer que a los 305 metros es 8 metros más alta que las cataratas de Staubbach”, señala Spichtig.

Revisando los datos

Pero desde entonces, debieron revisar de nuevo sus estimaciones; esta vez en beneficio de otra cascada. Es así que la del Valle de Lauterbrunnen vio su récord volatilizarse para ceder el primer puesto a la cascada de Mürrenbach. “Nos dimos cuenta de que habíamos cometido un error en nuestra definición”, admite Spichtig.

En su investigación original, describieron estos saltos de agua como “cascadas”. De hecho, una cascada consiste de varias etapas, con algunos metros horizontales de agua entre una y otra. Pero una inspección más detallada demostró que estaban equivocados.

“Nos fue posible hacer un viaje en el funicular de Mürrenbahn, y a medio camino nos detuvimos para poder estudiar el tema en más detalle. Allí nos dimos cuenta de que en realidad no había una porción horizontal, tal como nosotros creíamos”, explica Spichtig. Para estar completamente seguros de la exactitud de sus cálculos, realizaron las mediciones desde tres puntos diferentes: la altura real resultó ser de 417 metros.

A pesar de ello, la cascada de Staubbach no perdió enteramente sus aspiraciones a la fama. “La de Staubbach es la más alta cascada en caída libre. No todo el agua, pero sí una gran parte cae sin tocar en ningún momento la roca antes de llegar al fondo”, continúa Spichtig.
Con tantos tipos de cascada, las comparaciones se hacen odiosas, pero al menos tomar las medidas exactas –siempre y cuando uno esté en el lugar correcto– es ahora mucho más fácil que antes.

“Contamos con un aparato láser capaz de realizar mediciones hasta a 1.200 metros de distancia”, precisa Spichtig, “igualmente, este ingenio posee una herramienta que sirve para medir ángulos y que muestra el grado de inclinación. Por tanto, podemos estar parados en un punto de la cascada y realizar mediciones hacia arriba o hacia abajo que nos dan la altura total de la cascada con un margen de error de apenas unos 50 centímetros”.

Las cascadas del Rin

Pero la altura no es el único criterio de medida de las cascadas. Cuando lo que se calcula es el volumen de agua que mueven, en ningún otro lugar de Suiza hay una cascada que pueda compararse con la del Rin en Schaffhausen, no muy lejos de la frontera con Alemania.

Tiene 23 metros de altura y 150 de ancho. Se la puede ver en todo su esplendor en verano, cuando descarga unos 600.000 litros de agua por segundo. El máximo caudal pudo ser medido en 1965, con la friolera de 1.250.000 litros por segundo.

A pesar de estas impresionantes cifras, esta cascada se queda pequeña al lado de los gigantes del mundo. Las cataratas del Niágara desplazan 6 veces más agua, y las mayores del mundo -las del Inga en el río Congo- 115 veces más. De hecho, hay expertos que no consideran a estas últimas como cascadas, pues están compuestas de una serie de rápidos.

De todas maneras, Europa no es una región de grandes cascadas. La del Rin es la mayor, no sólo de Suiza, sino de todo el continente. Su única competidora se encuentra en Islandia.

Al igual que las primeras cascadas mencionadas en este reportaje, las del Rin también han atraído a los turistas e inspirado a los poetas a lo largo del tiempo. En el siglo XIX, el pintor inglés Turner hizo varios estudios de ellas.

De hecho, su valor económico como atractivo turístico muy probablemente las ha ‘salvado’ de los planes que hace unos años pretendían explotar en ellas a una generadora eléctrica.

Las cascadas del Rin ostentan otro récord suizo: el de las más visitadas del país. A pesar de ello, la de Staubbach puede enorgullecerse de otro récord más intangible: el de haber inspirado al más grande de los poetas.

Julia Slater, swissinfo.ch
(Adaptación al español: Rodrigo Carrizo Couto)

Cascadas en Suiza

Las cascadas normalmente se producen cuando un curso fluvial discurre sobre capas de roca de diferentes niveles de dureza. Las capas más blandas se erosionan, mientras que las duras son más resistentes.

Es por ello que mayormente las cascadas se encuentran en zonas donde la roca está fuertemente estratificada.

Aproximadamente dos tercios de las cascadas suizas están en el área conocida como “napas helvéticas”. Una zona que va desde el suroeste del cantón del Valais, pasando por los Alpes del norte hasta el valle del Rin en la frontera con Austria.

Otra quinta parte está en el sudeste del cantón Valais y el norte del Tesino.

El tamaño de una cascada no depende sólo de la geología, sino también en la cantidad de precipitaciones y el drenaje de la cuenca. Las cascadas del Rin deben su tamaño a este factor.

Se encuentran grandes cascadas en los Alpes Centrales y en la zona de la meseta de Suiza.

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Tipos de cascada

Las cascadas no pueden ser comparadas entre sí por adoptan formas muy diferentes.

Una división básica entre cascadas es entre las que tienen una caída libre y las que van por saltos, o sea que caen por etapas sucesivas hasta llegar el fondo.

Ambos tipos pueden ser simples, o sea con una sola fuente de agua; complejas, con varias corrientes paralelas; en ramas, donde varias corrientes se separan y vuelven a unir; o en cortina, con un caudal ancho.

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