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Centenario de Teoría de la Relatividad Einstein: la relatividad de la comercialización turística

Una de las piezas más atractivas de la Exposición sobre Einstein en el Museo Histórico de Berna, el pasaporte del genio de la Física. 

Una de las piezas más atractivas de la Exposición sobre Einstein en el Museo Histórico de Berna, el pasaporte del genio de la Física. 

(Keystone)

Dos ciudades comparten este mismo ilustre ciudadano: Albert Einstein, a menudo descrito como la “primera estrella de la Física”. Pero hay una gran diferencia: Berna ha hecho de este genio del siglo XX una marca turística real, mientras que en Ulm su presencia es mucho más discreta.

Foto: La casa natal de Albert Einstein fue destruida durante un bombardeo en 1944. Quedaron solamente las bodegas. (AKG-images)

(akg-images)

Karl Höb, guía de la ciudad de Ulm, inquiere a guisa de saludo: “¿Se puede atravesar los muros?”. La idea es, sin embargo, relativa: la casa natal de Albert Einstein, cerca de la estación de esta ciudad del sur de Alemania, fue destruida durante la Segunda Guerra Mundial. Unas placas colocadas sobre el pavimento muestran el lugar.

Höb nos recibe junto con Dirk Homburg, responsable de Comunicación de la oficina local de turismo. A espaldas nuestras, los paneles publicitarios informan sobre la construcción del nuevo distrito de Sedelhof. ¿Qué sucederá con lo que resta del lugar de nacimiento de Einstein?

“El proyecto Sedelhof prevé mantener o crear algo para honrar la memoria de Einstein”, señala el funcionario de Ulm, y Karl Höb está dispuesto a colaborar en ello.

Pocos recuerdos

Aquellos que buscan las huellas de Einstein en Ulm deben esforzarse u optar por contratar un guía. Hay apenas unos cuantos recorridos por año, indica Homburg. La mayoría de los turistas acuden a Ulm para visitar la catedral, cuyo campanario, de 161 metros, es el más alto del mundo; o para conocer la estatua del hombre león, que data de hace 40 000 años y es la más antigua del planeta.

“El problema es que en Ulm no hay muchas cosas qué ver asociadas con Einstein”, dice Homburg. Cerca de las placas de la casa natal, se encuentra un monumento del arquitecto suizo Max Bill y la ventana de Einstein en la catedral está un poco escondida. La casa de los británicos, donde el padre del físico vendía ropa de cama, no es accesible y la fuente Einstein, cerca de los cuarteles, está lejos del centro.

Homburg subraya que en el futuro la ciudad querría “comercializar” más la figura del genio.

¿Algunas cosas qué ver? Karl Hob, quien durante sus visitas guiadas se convierte en Karl Keinstein, reúne todas las informaciones posibles sobre los pocos lugares relacionados con el físico. Su bolsa está llena de imágenes y documentos, y de los bolsillos de la chaqueta extrae todas las citas posibles e imaginables.

“Muchos no saben que Einstein nació aquí”. Y eso que aquí vivió los primeros quince meses de su vida. Quince meses importantísimos, enfatiza Hob: “Las sinapsis de su cerebro se formaron en Ulm”.

 Una casa muy querida por el público

En Berna, donde trabajó para la Oficina de Patentes, Einstein vivió en cambio un poco más, unos siete años. En la capital suiza publicó, en 1905, un artículo en el que expuso por primera vez la teoría de la relatividad.

 La casa en el número 49 de la Kramgasse, donde vivió durante algún tiempo, es ahora un museo.

 Cuando llegamos no hay turistas asiáticos. Un hecho casi excepcional, como afirma Jürg Rub, responsable de la Casa de Einstein. “Hay gente que viene a Berna específicamente por Einstein, para ver dónde vivió”, señala. Es un imán: entre el 95 y el 97% de los visitantes son extranjeros.

En el apartamento de 55 metros cuadrados, en el segundo piso, nos encontramos con Montse, española, y Jon, de Estados Unidos, quien precisa que hallaron el museo por casualidad. “Me gustó poder conocer el aspecto personal de Einstein”, comenta Montse. “Al ver las fotos de cuando tenía cinco años, me pregunté: ¿Quién podría haber imaginado la persona en que se convirtiría 30 o 40 años más tarde?”

Emma, de nacionalidad británica, considera “magnífico conocer algo acerca de Einstein”.

La casa, situada en el casco antiguo de Berna (inscrito en el Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO desde 1983), acoge un número creciente de visitantes. En 2014 fueron 46 191. También el año pasado, en la capital se registraron 718 575 pernoctas, mientras que la exposición que le consagra el Museo Histórico contabilizó 21 799 visitantes.

Teoría de la relatividad general

 El 25 de noviembre de 1915, Albert Einstein explica a la Academia Prusiana de Ciencias de Berlín la teoría de la relatividad general, la cual se convertirá en un hito en la historia de la ciencia.

Gracias a Einstein sabemos que el tiempo, el espacio y la masa no son constantes naturales. La teoría de la relatividad general ha permitido arrojar luz sobre el secreto de la fuerza de la gravedad, abriendo la puerta a nuevas invenciones.

Por ejemplo, la precisión del sistema de posicionamiento (GPS) es posible merced a los conocimientos generados por la teoría de Einstein.

Un único signo

Con mil metros cuadrados, el área de exposición es mucho mayor que la casa.  La muestra se centra en el aspecto histórico, como lo señala Severin Strasky, director de mercadotecnia y comunicación del Museo. Cerca del 76% de los visitantes vienen del exterior.

 En Google Maps, el Museo Histórico está marcado como Museo Einstein. “Es un sello único”, anota Strasky.

“Legalmente somos el Museo Histórico de Berna, pero para la promoción es importante poder encontrar ese nombre en los motores de búsqueda”.

¿Cómo explicar que el pequeño apartamento de Einstein reciba casi el doble de turistas del Museo? No es casual, dice Jürg Stettler, experto en turismo de la Universidad de Ciencias Aplicadas de Lucerna. “La visita de los lugares donde vivieron personalidades o que aparecen en filmes es muy apreciada”.

El motor del turismo

Berna recurre al nombre de Einstein para promover el turismo. “Con él ganamos la lotería”, dice Nicole Schaffner, jefe de Relaciones Públicas de la oficina local del ramo. “Y, por supuesto, estamos encantados de que Einstein quisiera tanto a nuestra ciudad”.

Considera que las futuras promociones podrían enfatizar más el tema. “Einstein es una marca conocida en todo el mundo que transmite una imagen positiva”.

Jürg Stettler, profesor de Turismo, coincide. Es un “signo distintivo único” que no puede ser copiado. El potencial de Einstein es que habla a un público amplio. Un nombre alrededor del cual se puede tejer un tema y transmitir experiencias. Para un destino turístico, es un regalo del cielo. “A menudo, el problema de los destinos turísticos es que se posicionan de manera demasiado general, demasiado amplia. De alguna manera, intercambiable”.

Comercialización 'grotesca'

Charly Einstein (44 años), bisnieto del famoso físico y residente en Berna desde la infancia, rechaza la comercialización del genio de la Física.

“El tema es explotado de manera excesiva”, comenta a swissinfo.ch y añade que Berna ofrece otros atractivos, como el de ir de compras bajo las arcadas de la ciudad vieja.

También se pregunta qué influencia tuvo la ciudad de Berna en el desarrollo de la teoría de la relatividad. “Estoy convencido de que el impacto fue mínimo. Por eso me parece un poco “grotesca toda esta mercadotecnia basada en su nombre”.


Traducido del italiano por Marcela Águila Rubín, swissinfo.ch

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