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Chasselas, la cepa más difundida en los viñedos suizos, cumple 5.000 años

Equilibrio y fuerza son características de la uva Chasselas.

(Keystone)

La variedad de uva chasselas, la más utilizada por los viticultores suizos para producir sus apreciados vinos blancos, acaba de cumplir 5.000 años.

El Primer Festival Internacional Vitivinícola de Chasselas, organizado por la Asociación de Exportadores de Vinos Suizos, tuvo lugar recientemente en el balneario suralemán de Badenweiler, cerca del triángulo fronterizo helvético-franco-germano, situado entre Basilea, Mülhouse y Friburgo.

Originaria de Egipto, la uva chasselas (en alemán "Gutedel") fue probablemente traída a Suiza por primera vez en el siglo III antes de Cristo, por mercaderes griegos que se atrevieron a remontar el Ródano desde Francia y llegar hasta tierras helvéticas, pobladas entonces por tribus celtas.

Cultivada principalmente en Suiza, Alemania (incluso en los nuevos Estados del este, como Turingia, Sajonia y Sajonia-Anhalt) y Francia, la cepa se ha extendido también a Austria, Hungría y Croacia, pero cuenta millones de adeptos en todo el mundo.

En los cantones suizos de Valais, Vaud y Ginebra están muy extendidos los sarmientos de chasselas sobre las soleadas terrazas de la margen derecha del Ródano, bendecidas por un clima mediterráneo entre altas montañas coronadas por nieves eternas.

Arqueólogos descubrieron semillas de esta uva en tumbas egipcias, por lo que deducen que esta variedad era corriente y utilizada posiblemente como ofrenda en épocas faraónicas. Pero hallazgos más recientes hacen remontar sus orígenes a tiempos todavía más pretéritos de la historia de la humanidad, hasta hace casi 10.000 años en el valle del Jordán.

Un capítulo de la renombrada orden báquica de "la Channe", del cantón de Valais, celebró en este Festival, al que asistieron 4.000 mil visitantes, el ingreso de nuevos miembros a su cofradía y acercó las exquisitas costumbres gastronómicas de los habitantes del Ródano.

El vino Chasselas, como se le denomina en Ginebra, o "Fendant" en Valais y "Dorint" en Vaud, sabe complacer en todo momento a quien lo bebe por su equilibrio, fuerza y hasta por su oculta violencia en los años cálidos.

Este vino seco, sin azucar residual, es amigo y compañero insustituible de todas las noches de raclette, esa especialidad a base de queso tan típica del Valais, y de la fondue, el plato nacional suizo por excelencia, a base de queso emmental y gruyere.

Los viticultores, enólogos y expertos que se reunieron en un simposio en Badenweiler para hablar sobre el futuro del vino chasselas, coincidieron en las buenas perspectivas que se abren a esta variedad si se mejora la calidad y producción de su cepa así como los métodos de vinificación, y si se diversifica aún más su sabor.

En la mayor cata del mundo celebrada en este Primer Festival Internacional de Chasselas los especialistas pudieron comprobar incluso que este vino, consumido normalmente joven en Suiza, puede ser madurado también por algunos años.

Juan Carlos Tellechea


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