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Guardian Angels Los chips revolucionarios confían en su futuro

Adrian Ionescu en su laboratorio de los ínfimamente pequeño.

Adrian Ionescu en su laboratorio de los ínfimamente pequeño.

Fue uno de los cuatro finalistas en el concurso para ganar la mayor subvención que ha acordado nunca la Comisión Europea a un proyecto científico. Un año después del veredicto, los suizos que idearon un sistema novedoso de microchips han tenido que revisar a la baja sus ambiciones.

Como todos los grandes proyectos científicos, Guardian Angels (GA) abarca varias instituciones. El proyecto, que dirigen las Escuelas Politécnicas Federales de Lausana (EPFL) y Zúrich (EPFZ), contó con la colaboración de 66 socios europeos para presentar su candidatura al concurso FET Flagship de investigación europea.

Pese a la negativa de la Comisión Europea anunciada el 28 de enero de 2013, 58 han decidido continuar la aventura. Entre ellos, instituciones de prestigio como el Centro Nacional de Investigación (CNRS) en París, la Universidad Católica de Louvain (Bélgica), el Imperial College de Londres o la Universidad de Cambridge, además de pesos pesados de la industria, como IMB, Intel, Siemens, Sanofi o Nestlé.

Un año después (2/3)

Enero de 2013: La Comisión Europea anuncia los resultados del concurso FET Flagships, proyectos científicos que se financian con fondos públicos por valor de 1.000 millones de euros.

Tres de los finalistas son suizos. Uno gana, los otros dos quedan descartados. Un año después, swissinfo.ch hace balance de la situación.

Fin del recuadro

“Nuestros socios han decidido dedicar más tiempo a buscar otras fuentes de financiación”, explica Adrian Ionescu, jefe del Nanolaboratorio de la EPFL y coordinador de GA. “Las hojas de ruta que preparamos para el concurso Flagship son programas de trabajo muy minuciosos concebidos para un periodo de diez años. Contienen muchos elementos útiles para la investigación y la sociedad. A mi juicio, es la razón por la que todos estos socios creen aún en el proyecto”.

Consumo cero

Según sus iniciadores, los Guardian Angels son los sistemas electrónicos del futuro. Esta nueva generación de microchips y sensores ya no serán solo portátiles –en el sentido del término inglés mobile– sino vestibles (wearable), es decir, los podremos llevar puestos en la ropa o en el cuerpo.

Otra exigencia central: Los GA deben consumir el mínimo de energía posible, o ninguna, y ser capaces de producir por sí mismos la corriente que necesitan para funcionar.

En este aspecto, el proyecto era extremadamente ambicioso. Las hojas de ruta preveían disminuir el consumo por un factor de 100 a 1.000 en un campo en el que hoy la industria calcula un factor de 10. ¿Una utopía?

“Disponíamos de un excelente plan de gestión de riesgos”, responde Adrian Ionescu. “Para cada solución arriesgada, habíamos desarrollado un plan B menos aventurado, pero más fácil de realizar, y así asegurarnos de que, al final, tendríamos algo en las manos”.

Para alcanzar sus metas, los investigadores apuestan por sistemas capaces de detectar movimientos, luz o diferencias de temperatura y transformarlos en corriente eléctrica. Con el tiempo, no descartan, por ejemplo, cargar un teléfono inteligente de nueva generación mientras caminamos o tomamos el sol en un banco a la hora de comer.

Para Adrian Ionescu, el ahorro energético es un aspecto vital. “Evidentemente, las cantidades de energía producidas son escasas”, reconoce el profesor. “Pero si las multiplicamos por miles de millones de personas, llegamos a un volumen considerable. Por el momento, nadie se queja de tener que  cargar el aparato cada x horas, pero en el futuro… De todos modos, tenemos que conseguirlo, porque las tecnologías actuales tienen un impacto espantoso sobre el medio ambiente”.

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Ángeles guardianes para una vida más inteligente (en inglés) En menos de un mes, con base en un guión recibido de los investigadores del ...

En busca de financiación

Mientras tanto, GA tiene que prescindir de la subvención de la UE. Pese a no haber ganado el concurso Flagship, el proyecto podría recibir fondos del próximo programa marco de la UE para el periodo 2020. Daniel Pasini, jefe de Flagships en Bruselas, asegura que los cuatro finalistas que no consiguieron subir al podio “no caerán en el olvido”.

Cabe la posibilidad de buscar una fuente de financiación fuera de las fronteras europeas, especialmente en Japón y Estados Unidos. El consulado científico Swissnex, en Boston, organizó cuatro eventos con el fin de acaparar el interés de los inversores en los campos de la optimización energética, la vestimenta inteligente, la vigilancia del medio ambiente y la medicina. Y también lo hizo con socios de peso, como el Massachusetts Institute of Technology (MIT) y la Universidad de Harvard.

Además, los fondos pueden venir de las Escuelas Politécnicas Federales de Lausana y Zúrich. Ambas han aceptado crear un Centro de Competencia en “sistemas inteligentes de consumo cero”, que las dos instituciones podrían convertir algún día en un sector estratégico. Pero para ello aún falta mucho.

Un primer prototipo

En otoño de 2014, los padres del GA realizarán una primera demostración de sus conocimientos.

“Será un objeto vestible (wearable), acoplado en un lugar inteligente. Sus funciones se centrarán en evaluaciones de salud, señales biológicas, en un lugar que utilizará todas las señales de forma inteligente. La EPFZ se ocupará del lugar y nosotros, del objeto”, dice Adrian Ionescu. El profesor rehúsa revelar más detalles.

Esta primera etapa servirá para “mostrar que vamos en la buena dirección y que, incluso a corto plazo, se pueden conseguir resultados concretos”. Además, los inversores privados prefieren ver un prototipo en lugar de planos.

Paralelamente, el proyecto GA ha recibido el encargo de dirigir un pequeño programa europeo para desarrollar componentes de muy bajo consumo energético, en asociación con el laboratorio de investigación de IBM en Zúrich.

Honestidad

Consumo cero, sistemas electrónicos vestibles (wearables), internet de objetos, supervisión de la salud, del medio ambiente, vestimenta inteligente… ¿Y si fuera esta complejidad la que costó a GA un puesto en el podio de Flagship, ya que los dos ganadores tienen objetivos mucho más fáciles de resumir?

Adrian Ionescu está convencido de que “tendemos a respaldar lo que entendemos fácilmente. Hubiéramos tenido que cuidar más la comunicación. Pero las reacciones que recibimos valoraban nuestra honestidad. Hemos tratado de decir lo que era factible, con proyecciones muy ambiciosas, pero no hemos simplificado las cosas para ganar”.

“Es algo que vemos cada vez más en Europa y no solo en el concurso Flagship: se promete el oro y el moro para conseguir el proyecto, y al cabo de dos o tres años, se anuncia que se trata de una investigación altamente arriesgada y que nunca se van a alcanzar los objetivos prometidos, pero que aun así se ha trabajado y avanzado en el terreno. Nosotros no lo hicimos y no me reprocho haber sido honesto”.

21 proyectos, 2 seleccionados

Iniciativas de investigación “a gran escala, motivadas desde la ciencia y con una misión clara, que pretenden alcanzar una meta tecnológica visionaria […], capaces de aportar beneficios importantes a la sociedad y a la industria europeas”. Lanzada en 2009, la iniciativa FET Flagships (buques insignia de tecnologías emergentes y futuras) de la Comisión Europea es el mayor programa de apoyo a la ciencia jamás visto en el continente. Se presentan 21 proyectos.

 

Seis finalistas reciben en mayo de 2011 un millón y medio de euros cada uno para pulir sus proyectos, de los cuales tres son suizos.

 

A mediados de enero de 2012 se desvelan los últimos cuatro.  Entre ellos figuran tres suizos: El Human Brain Project (HBP), que dirige la EPFL, propone modelos informáticos para simular el funcionamiento del cerebro humano; Guardian Angels, nueva generación de pequeños dispositivos electrónicos capaces de operar de forma autónoma y vigilar nuestra salud y muchas cosas más (EPFL-EPFZ); y FutureICT, iniciativa que quiere utilizar la masa de datos que produce la sociedad de la información para prever y prevenir las crisis (EPFZ-University College London).

 

Tras varias audiciones, el 28 de enero de 2013 se anuncian los dos ganadores: Human Brain Project y Graphene, material de futuro constituido por una sola capa de átomos de carbono y objeto de un programa de investigación y desarrollo que coordina la Alta Escuela Politécnica Chalmers de Gotemburgo, en Suecia.

Mil millones de euros para cada proyecto. No significa que los Politécnicos de Lausana y Chalmers recibirán cada uno mil millones. La UE garantiza aproximadamente la mitad de la suma; los programas marco de investigación, las universidades, los Estados y el sector privado tendrán que aportar el resto. Decenas de institutos y laboratorios se repartirán los fondos, que se abonarán de forma escalonada sobre un periodo de diez años. Los Politécnicos de Lausana y Gotemburgo son cada uno centro de una vasta red.

Fin del recuadro


Traducción del francés: Belén Couceiro, swissinfo.ch


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