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Mar Capeáns Una mujer triunfa en un mundo de hombres

Mar Capeáns, física española, trabaja en el experimento ATLAS.

(swissinfo.ch)

Mar Capeáns, doctora en Física, es la primera española que forma parte del 'staff' científico permanente del Laboratorio Europeo de Física de Partículas, cerca de Ginebra. Esta gallega de 37 años, divorciada y madre de una niña, tiene un puesto de responsabilidad en el proyecto LHC, el gran colisionador de hadrones que se estrenará en el 2007.

En su familia no hay físicos, pero sí un "gran ejemplo", un modelo femenino que sin duda ha sido crucial en su trayectoria profesional. "Una de mis tías es doctora en Matemáticas y siempre nos encauzó un poquitín hacia la ciencia", confiesa. De hecho, tanto Mar como su hermana eligieron carreras "tirando más hacia la lógica".

"Desde muy pequeñita siempre me gustaron un montón tanto las ciencias como las humanidades". De tal manera que un día antes de cerrarse el plazo de inscripción en la universidad "seguía teniendo dudas" si matricularse en física, ingeniería o arquitectura, "que tiene una parte muy lógica y matemática, pero en la que puedes desarrollar esa parte artística y humanística".

Aunque optó por la física, conserva "esa tendencia a mezclar y tocar un poco de todo". Su personalidad polifacética la ha llevado a incursionar en ramas de la informática como "el hardware, software o las bases de datos". "No soy física pura", dice, "o sea que no soy capaz de concentrarme en lo que es la ciencia pura".

Estudió en la Universidad de Santiago de Compostela y recién licenciada fue contratada por el Laboratorio Europeo de Física de Partículas (CERN), en el que trabaja desde 1992. Nada más llegar se incorporó al grupo fundado por Georges Charpak, que ese mismo año fue distinguido con el Premio Nobel.

Un cargo de responsabilidad

La prestigiosa institución científica europea, fundada en 1954, está volcada en la construcción del gran colisionador de hadrones (Large Hadron Collider, LHC, en su sigla inglesa) que prevé estrenar en el 2007.

En ese tubo circular de 27 kilómetros de diámetro, situado 100 metros bajo tierra en la frontera franco-suiza, los físicos acelerarán protones a la más alta velocidad jamás alcanzada con el objetivo de desentrañar muchos de los enigmas del universo.

Y es que el ser humano, curioso por naturaleza, no cesa de preguntarse cómo se originó el mundo, de dónde venimos, cómo estamos hechos...

Mar Capeáns participa en ese fascinante proyecto. Es uno de los 1.500 científicos que trabajan en el experimento ATLAS, el más grande de los cuatro detectores del LHC que registrarán los datos que generen las colisiones de partículas.

Dirige un equipo que, según la fase del proyecto, oscila entre quince y veinticinco personas. Su misión consiste en coordinar la integración del detector de trazas del experimento ATLAS y verificar que todas las piezas – que se producen dentro y fuera del CERN – encajen a la perfección.

Plantilla del CERN (finales de 2003)

2.507 personas: 72 físicos investigadores, 953 ingenieros y científicos aplicados, 1.067 técnicos y 415 administrativos.

Sólo el 20% son mujeres, de las que dos tercios integran el cuerpo administrativo.

5.972 usuarios (centros de investigación que participan en los programas del CERN).

4.138 son científicos de los estados miembros.

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En absoluta minoría

Sólo el 20% de las 2.507 personas (datos de finales del 2003) que trabajan en el CERN son mujeres, de las cuales el 60% pertenecen al cuerpo administrativo. "Si eres una mujer estás desde luego en minoría y si eres científica estás todavía mucho más en minoría".

Mar Capeáns suele ser la única representante femenina entre veinte o treinta hombres en las reuniones de trabajo y esa desproporción es aún mayor en el grupo de colaboradores del experimento ATLAS: "Somos dos mujeres contra sesenta hombres. Y digo contra sabiendo lo que digo", recalca.

Aunque el CERN dispone de un Comité de Igualdad de Oportunidades, la presencia femenina en puestos de decisión, como son los comités, la dirección de experimentos o la dirección de los departamentos de la institución científica, sigue siendo "minúscula".

Se argumenta que equivale al porcentaje de mujeres en puestos científicos relevantes en los estados miembros, pero "eso no es disculpa para que en el CERN no haya más mujeres", sentencia.

La física española, miembro del grupo consultivo de igualdad de oportunidades, reivindica el desglose por género de los datos estadísticos para que "toda la población del CERN esté informada de esos números tan bajos".

Para fomentar la contratación femenina se han adoptado medidas concretas. Así por ejemplo, en los procesos de reclutamiento de personal el número de mujeres convocadas a una entrevista deberá ser por lo menos proporcional al número de candidaturas femeninas recibidas. Y en los comités de selección tendrá que figurar como mínimo una mujer.

Mar Capeáns

Mar Capeáns nació en 1967 en Santiago de Compostela en cuya universidad estudió y se doctoró en Física.

En 1992 fue contratada por el CERN y en 1998 se trasladó a Hamburgo para trabajar en la Deutsches Elektronen-Synchroton (DESY), hasta que en el año 2000 se reincorporó al CERN para participar en el experimento ATLAS.

Es la primera española que forma parte de la plantilla permanente del CERN y una de las pocas mujeres que ocupa un puesto de responsabilidad en la institución científica europea, líder mundial en la física de partículas.

Divorciada y madre de una niña de ocho años, organiza su tiempo al milímetro para poder conciliar sus responsabilidades profesionales y familiares.

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Conciliar trabajo y vida familiar

Aunque queda mucho camino por recorrer, la situación "está mejorando relativamente" y no se puede negar que el CERN ofrece ciertas facilidades a los empleados que tienen hijos.

Dispone de una guardería, abierta de las 08.00 a las 18.00 horas, y es una institución donde "la eficiencia de una persona no se juzga con el número de horas que trabajas en una oficina, sino con el resultado".

"Ahora bien, eso significa que todo el mundo trabaja muchísimo y muchas veces eso no es excesivamente compatible con una vida familiar regular".

Divorciada y madre de una niña de ocho años, Mar Capeáns sabe de lo que habla. Su jornada laboral no termina hasta muy entrada la noche.

Después de corregir los deberes, preparar la cena, acostar a su hija y leerle un cuento, suele dedicar "por lo menos una hora u hora y media" al trabajo. Por algo será que muchas de las científicas del CERN están solteras o no tienen hijos.

"Uno de los grandes precios que hay que pagar por estar sola con tu hija y trabajar de forma bastante activa es esa sensación de que no puedes fallar ni un solo día", señala.

"El desayuno tiene que estar puesto en la mesa de lunes a domingo y el trabajo en el CERN tiene que estar a punto de lunes a viernes." Y para lograr compaginar las responsabilidades profesionales con las familiares organiza su vida personal y laboral "al milímetro", dice, "lo cual no me importa." "Probablemente tengo eso potencialmente en mi interior y sólo lo descubrí cuando lo necesité".

Solidaridad y amistad femenina

Tiene muchísimos intereses – "un montón" - y dedica gran parte de su tiempo de ocio a actividades al aire libre que puede compartir con su hija: esquí, escalada, paseos por los Alpes, natación.

Otra de sus grandes pasiones es viajar a ciudades, como recientemente a Shangai, "para ver edificios, museos". Y es que aunque eligió estudiar física, siente auténtica fascinación por la arquitectura.

Dos de sus mejoras amigas "en el extranjero", como ella dice, son compañeras con las que trabajó cuando llegó a Ginebra. "Yo en el
CERN nunca he sentido esa envidia entre mujeres o esa competitividad", sino más bien todo lo contrario.

Ha tenido muy pocas oportunidades de trabajar con mujeres, pero ha sabido aprovecharlas para entablar lazos de amistad. "Yo fui a un colegio sólo de niñas, entonces mi concepto de amistad es un poquito ese: tener amigas. Y aquí en el CERN siempre lo eché de menos, desde el día cero", concluye.

swissinfo.ch


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