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Suiza atrae a científicos extranjeros No prima el salario, sino investigar con libertad

El acelerador de partículas de última generación en el CERN, en Ginebra.

El acelerador de partículas de última generación en el CERN, en Ginebra.

Suiza es líder mundial en investigación. Esta destacada posición se debe a los recursos que invierte en este campo, pero también a una clara separación entre la investigación que se financia con fondos públicos y la que costea el sector privado.

Investigación e innovación son campos complejos. Los éxitos no son inmediatos y suelen ser más difíciles de medir que una victoria deportiva. Aun así, la investigación e innovación helvéticas son líderes mundiales en varios sectores.

“En todo tipo de clasificaciones y en todos los indicadores, Suiza ocupa uno de los primeros cinco puestos”, confirma a swissinfo.ch David Bohmert, responsable de SwissCore, la oficina de coordinación que tiene en Bruselas el Fondo Nacional Suizo para la Investigación Científica (FNS).

La investigación helvética goza de una excelente reputación entre sus socios europeos, que la consideran ejemplar, señala Bohmert. “La mayoría de las naciones europeas ve cómo sus investigadores, formados a expensas de los contribuyentes, parten rumbo a Estados Unidos. Suiza es uno de los pocos países en el mundo que recibe más científicos de Estados Unidos de los que pierde a ese país.

La Confederación Helvética es “el país que registra la mayor inmigración de investigadores sobresalientes en Europa. Solo la supera Japón”, escribe la Comisión Europea en su más reciente clasificación sobre colaboración internacional en materia de investigación e innovación.

“El balance es negativo en la mayoría de los países europeos, que padecen una fuga de cerebros”.

Suiza es un destino atractivo también para los estudiantes universitarios, agrega la Comisión Europea. “Austria, Luxemburgo, Suiza, Reino Unido, Australia y Nueva Zelanda registran los porcentajes más altos de estudiantes extranjeros”.

La libertad, más importante que el salario

La capacidad de Suiza de atraer a investigadores y profesores extranjeros está relacionada también con el nivel de los salarios que perciben, sostienen los políticos de los partidos de derecha y centro derecha. Según Bohmert, el atractivo se deriva también de la excelente reputación que tienen los Politécnicos Federales de Zúrich y Lausana.

“Todos los informes destacan que la razón principal no radica en el nivel salarial. Mucho más tiene que ver con la política helvética de investigación y sus instrumentos. En Suiza, el Estado no intenta influir en la investigación, una diferencia fundamental respecto a otros países europeos. Esto significa que los investigadores que vienen al país alpino gozan de una gran libertad. Aquí reside una de las fortalezas de la investigación helvética”.

A ello se suma que Berna “no financia con fondos públicos ninguna investigación del sector privado”, subraya Bohmert. La consecuencia es que empresas como Roche y Novartis figuran entre las que más invierten en investigación e innovación en el mundo.

A diferencia de otros países, la iniciativa privada en Suiza medita mucho en qué sectores merece la pena fomentar la investigación. Al mismo tiempo, estas inversiones son relativamente elevadas.

Los programas de investigación no están al servicio de la política industrial, insiste el responsable de SwissCore. “Los fondos públicos deben destinarse a la investigación de base y aplicada”.

El ejemplo del CERN

Desde la Segunda Guerra Mundial, Suiza ha estrechado la colaboración con otros países del Viejo Continente en el ámbito de la investigación. Participa, por ejemplo, desde el inicio en proyectos del Consejo de Europa, como demuestra la inauguración en 1953 del Centro Europeo para la Investigación Nuclear (CERN) en Ginebra.

“Históricamente, Suiza forma parte de la investigación europea”, afirma David Bohmert. “Participamos en programas comunitarios desde principios de los años 1990. Una colaboración que ha culminado en la asociación al Programa Marco europeo para la Investigación e Innovación”.

Unanimidad en la clase política

Otro factor que convierte a Suiza en un país puntero son los recursos financieros que se destinan a la investigación e innovación”, agrega Bohmert. “Con el 3% del Producto Interno Bruto (PIB) estamos por encima de la media europea. Es más: hemos alcanzado incluso el objetivo que la UE se ha fijado para el año 2020, destinar precisamente el 3% del PIB a la investigación”.

En un país que carece de materias primas, la clase política es consciente de la importancia crucial que tienen la formación y la investigación. Este otoño, el Parlamento aumentó en cerca de 300 millones de francos el crédito marco propuesto por el Gobierno para promocionar la educación, la investigación y la innovación en el periodo 2013-2016.

Una decisión que criticó sobre todo la Unión Democrática del Centro (UDC, derecha conservadora) que hubiera preferido dedicar más fondos a la formación profesional, en lugar de la investigación.

En el próximo cuatrienio, Suiza destinará 26.000 millones de francos a la educación, investigación e innovación. Sin embargo, el Legislativo aún no ha avalado el crédito por de más de 2.000 millones de francos para los programas de investigación de la UE.

Y también sigue pendiente la aprobación del crédito especial de 2.000 millones para que los Politécnicos Federales investiguen fuentes energéticas alternativas, después de que el Parlamento y el Gobierno decidieran el año pasado abandonar progresivamente la energía nuclear.

Presupuesto 2013-2016

Suiza destinará el próximo cuatrienio 26.000 millones de francos a la educación, investigación e innovación.

Durante la reciente sesión, el Parlamento aprobó un crédito de 23.800 millones de francos. A esta cifra se suman 2.000 millones para la participación de Suiza en Programas Marco de Investigación de la Unión Europea.

En los próximos meses el Gobierno remitirá al Parlamento un mensaje especial para un crédito adicional de 2.000 millones de francos.

Estos fondos estarán destinados a dos Politécnicos Federales (de Zúrich y Lausana), el Laboratorio Federal de Prueba de Materiales e Investigación (EMPA) y el Instituto Paul Scherrer para encontrar soluciones en el nuevo contexto energético (abandono nuclear).

En el periodo 2013-2016, los Politécnicos Federales serán los principales beneficiarios de los fondos estatales (9.500 millones de francos).

El Fondo Nacional Suizo recibirá 3.700 millones de francos, fundamentalmente para asegurar la independencia de la investigación de base en materia de medicina y ciencias.

Las universidades obtendrán 3.100 millones, mientras que otros 600 millones se destinarán a la Agencia suiza para la Promoción de la Innovación (CTI).

Fin del recuadro


(Traducción: Belén Couceiro), swissinfo.ch


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